lunes, 19 de octubre de 2020

ENCUENTRO CON MARÍA TERREMOTO. VCICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"



El pasado jueves 15 de octubre celebramos el encuentro con María Terremoto. Era nuestra última actividad del V ciclo “Las mujeres como transmisoras del flamenco”, que fue suspendida en el mes de mayo por el estado de alarma y que retomábamos ahora con unas medidas de seguridad que la pandemia nos obligaba a tomar, entre ellas el no poder usar el salón de actos que durante todos estos años veníamos utilizando.

Fuimos pocos quienes pudimos asistir presencialmente pero, al menos, la actividad se retransmitió en streaming por el canal de televisión de nuestra Universidad Pablo de Olavide, a fin de que pudiera estar disponible para todo el mundo.

Comenzó el acto con una entrevista a María a cargo de nuestras compañeras de Peña, la periodista Ángeles Cruzado, vocal de comunicación y responsable del blog “Flamencas por derecho”, y Concha Prieto, responsable de la Vocalía de la Mujer en la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas, ambas grandes expertas en el tema de la mujer y el flamenco.


La entrevista se desarrolló en un ambiente muy cálido, casi familiar, y eso favoreció que la artista se sintiera como en casa y pudiera responder a las preguntas con una sinceridad y locuacidad dignas de admirar. María nos contó la responsabilidad que supone llevar su apellido, algo que ella hace con fuerza y coraje. Sin embargo, en su familia la rama artística no sólo viene por su abuelo, Terremoto de Jerez, y su padre, Fernando Terremoto. Su abuela materna, María Márquez, también era cantaora, lo mismo que su tía abuela paterna, María Soleá, y siempre ha estado rodeada de mujeres artistas que la han acompañado a lo largo de su vida y de su carrera. 


María también nos habló de los cantes de su casa, sobre todo de la seguiriya, a la que tiene muchísimo respeto, y de lo que Jerez significa en su carrera, que siempre se ha tomado muy en serio. Desde muy joven ha tenido claro lo que quería hacer y es muy consciente de que el éxito hay que trabajarlo día a día, pues nadie regala nada.

Nos contó además que, aunque tiene una buena voz, la cuida y la ejercita, pues es su instrumento, un músculo que hay que entrenar todos los días, aparte de seguir cultivando el aspecto musical, con disciplina y trabajo constante.


Refiriéndose a su juventud y a lo difícil que resulta que los jóvenes se acerquen al flamenco, considera que es más por falta de conocimiento que por otra cosa, y no entiende que en los colegios españoles, sobre todo andaluces, no se hable nada de flamenco. Esto es algo que desde nuestra peña siempre hemos revindicado, la inclusión del flamenco en el itinerario curricular de los estudios de primaria y secundaria.

Musicalmente hablando, María se considera abierta a todas las músicas y es una gran amante de la música negra, el soul, el blues y el jazz. Tampoco ve mal la fusión con el flamenco, aunque tiene muy claro lo que es la ortodoxia, algo que para ella es indiscutible. Entre sus ídolos, destacó a Pastora Pavón y la Paquera de Jerez, así como a Estrella Morente, entre las artistas actuales. También nos habló de sus experiencias en Estados Unidos y en Japón, que le han servido para ir avanzando y seguir siempre aprendiendo.


Asimismo, María destacó la importancia que para ella tienen su representante, Hugo Pérez, a quien considera familia, y su guitarrista, Nono Jero, un gran amigo a quien conoce desde niño y con quien lleva ya mucho tiempo trabajando. De hecho, lo pudimos comprobar cuando empezó su actuación, porque la compenetración entre ambos es total.

En el recita que nos ofreció, María cantó bulerías por soleá, con el sabor más puro de Jerez; tangos, con un gusto exquisito; alegrías y cantiñas, desde Cádiz hasta Córdoba; unos fandangos portentosos; y terminó por su tierra, con unas bulerías que pusieron a los asistentes boca abajo.


María, cantando, es un auténtico prodigio. Tiene una presencia y una pose que llenan todo el escenario; una voz espectacular que, sin micro, inundaba toda toda la sala; una afinación perfecta, unos bajos profundos y unos altos inalcanzables. Quienes que pudimos vivirlo en directo fuimos unos auténticos afortunados, y aplaudimos a rabiar cada cante, pues éramos conscientes de lo que estábamos viviendo.

Su guitarrista, Nono Jero, acompañó todos los palos en conjunción plena con María. Se nota que se conocen de toda la vida. Además su toque de Nono le viene como anillo al dedo a la cantaora. Nono es un extraordinario guitarrista de acompañamiento al cante, lo conoce perfectamente y siempre da su sitio al cantaor, sin estridencias, sin altibajos. Hizo un acompañamiento perfecto de principio a fin, que nos volvió locos también. 

Damos las gracias a María y a Nono por su entrega total, tanto en la entrevista como en la actuación; y también a Hugo Pérez, su representante, con quien todo han sido facilidades, comprensión, disposición, entrega y apoyo a que este evento saliera adelante a pesar de todas las dificultades que hemos tenido . Comprendo perfectamente que María lo tenga como familia, pues encontrar en este mundo a personas con ese carácter, esa bondad y esa nobleza me hace enorgullecerme de amar el flamenco. Gracias, Hugo.

En resumen, vimos a una María que nos sorprendió más si cabe en la entrevista que en su faceta artística, que ya conocíamos muy bien. Nos habían hablado de su timidez, pero de eso nada, María también es un portento hablando y, a pesar de su juventud, se expresa con un desparpajo, una contundencia y una seguridad impropias de su edad. Por tanto, pudimos comprobar que no sólo tiene una enorme madurez como artista, sino también como persona. Sabe perfectamente lo que quiere y lucha por ello con toda su alma. Tiene al toro de la vida y del cante cogido por los cuernos. Quienes estuvimos allí también tenemos muy claro que estamos ante una artista del flamenco que va a marcar una época.

Francisco García Rey

Presidente de la peña flamenca de la UPO

martes, 13 de octubre de 2020

CONFERENCIA CRISTINA CRUCES; "LA NIÑA DE LOS PEINES". V CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"



Incluida en el ciclo "Las mujeres como transmisoras del flamenco", que viene siendo una constante en la programación de nuestra peña estos últimos años, el pasado jueves tuvo lugar, en la sede de El Entramado de la UPO, la conferencia sobre Pastora Pavón impartida por la antropóloga Cristina Cruces, acreditada investigadora de la Universidad de Sevilla.

Las limitaciones impuestas por el covid-19 han limitado el aforo a tan solo 11 personas, dado el escaso tamaño de la sala. A este inconveniente se sumó un problema técnico inicial que obligó a retrasar el inicio más de 30 minutos.

La figura de Pastora Pavón, Niña de los Peines, ampliamente estudiada por Cristina, y fruto de lo cual son varias de sus publicaciones, fue pormenorizadamente descrita, con la pasión a que nos tiene habituados. Es innegable que quien escucha a Cristina en sus ponencias y conferencias puede apreciar el entusiasmo y entrega que en esta investigadora despiertan cualesquiera de las materias de estudio que aborda, y en este sentido uno de las aspectos que más me gustaron de la charla fue la palpable admiración que siente por la Niña de los Peines, en lo que se refiere tanto a su perfil humano como en su calidad flamenca.

El recorrido por la figura de esta cantaora, que estuvo a caballo entre final del siglo XIX y el pasado siglo XX, no solo incluyó los aspectos biográficos del paso de la infancia a la madurez plena, sino también otros, como los musicológicos, que nos pueden ayudar a reconocer ciertos detalles de su modo de ejecutar los cantes, tan perfectos y tan personales. Amenizando la exposición oral, pudimos escuchar breves grabaciones en las que se evidencian las influencias recíprocas entre Pastora y otros consagrados coetáneos, como Manuel Torre o Chacón, y en las que se aprecia claramente el magnífico estado de voz con que llegó a la vejez la Niña de los Peines, aspecto que fue destacado por la ponente.  Además de lo interesante y didáctica que fue la charla, hay que agradecer a Cristina el modo ameno con que discurren sus conferencias.


La velada se cerró con una breve actuación de dos promesas jóvenes que se están incorporando al mundo profesional: la cantaora Alba Martos y el guitarrista, miembro de nuestra peña, Juan Anguita, ambos formados en la Fundación Cristina Heeren. Nos hicieron la petenera (la primitiva y la de Pastora), tientos, malagueña de Gayarrito, tangos y bulerías, estilos en los que la cantaora, que cuenta con una voz muy sólida y limpia, incluyó diversas alusiones a Pastora. Nuestro querido Juan la acompañó con falsetas arriesgadas, que evidencian lo mucho que ha evolucionado como artista.

Como fin del evento, las circunstancias han suprimido el agradable encuentro, las cervecitas, la tapa compartida, las charlas con los ponentes y artistas, en fin, todo aquello que es casi lo mejor de nuestras actividades en el entramado, ¡menudo rollo! En fin, habrá que esperar tiempos futuros para recuperar esos buenos momentos juntos. Mientras tanto, salud a todos y mucha flamencura.

Salvador Arjona

Vocal de la Peña

miércoles, 7 de octubre de 2020

BIENAL FLAMENCO :Presentación del libro "Pregones y flamenco", de Alberto del Campo y Rafael Cáceres



El jueves día 1 de octubre se presentó el libro Pregones y flamenco, de Rafael Cáceres y Alberto del Campo, en el Espacio Santa Clara, como actividad cultural enmarcada dentro del convenio de colaboración entre la Bienal de Flamenco de Sevilla y la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide. Con este acto se ponía fin a las jornadas culturales que entre ambas instituciones se han ido llevando a cabo como acompañamiento cultural de la Bienal de Flamenco de Sevilla. 
 
 
La mesa de presentación contaba con los dos autores del libro, el director de la Bienal, Antonio Zoido, y la cantaora onubense Rocío Márquez. El acto dio comienzo con unas palabras de Antonio Zoido, que recalcó la importancia que la universidad tiene para el flamenco, nuestra principal seña de identidad cultural, y que el flamenco tiene también para la universidad. Ambos se necesitan el uno al otro, de esa unión saldrán cosas muy positivas y ese camino nunca se debe abandonar. También hizo mención al convenio con la Universidad Pablo de Olavide, que dio comienzo en febrero con unas jornadas compuestas por cuatro mesas redondas que tuvieron un gran éxito y que complementan culturalmente a la Bienal y al flamenco como algo más que un arte. 

A continuación tomó la palabra Alberto del Campo para dar las gracias al público que llenaba la sala por el esfuerzo hecho en unos momentos tan complicados, a Antonio Zoido por brindarle a la universidad la plataforma de la Bienal para el desarrollo de sus actividades culturales en relación con el flamenco y a Rocío Márquez por su gran aportación a que dicha presentación contara también con demostraciones cantadas de esos pregones. También hizo referencia a su compañero Rafael, con el que ya se ha embarcado en anteriores aventuras y con quien sigue trabajando en proyectos futuros. 
 
 
En relación con el libro, Alberto aclaró una duda del público: ¿qué tipo de libro es este? ¿es un libro de historia, de filología, de antropología? El libro abarca estos tres campos. Como obra histórica, los pregones llevan mucho tiempo entre nosotros y han pasado de generación en generación, como algo artístico pero de marcado origen popular, aunque hayan llegado a escenarios más cultos como el teatro, la ópera, etc. Desde el punto de vista filológico, los pregones ponen cante y letras flamencas al servicio de la venta ambulante, utilizan el ingenio y el arte para vender. Hay muchos artistas flamencos que se dedicaban a la venta ambulante, algunos incluso con discos grabados. 
 
En cuanto a su parte antropológica, hay que recordar que sus autores son profesores de Antropología en la UPO y esa parte no la podían obviar. Por eso han visitado mercados y han viajado a distintos puntos de la geografía andaluza, para tener una visión de primera mano de la obra que estaban realizando, porque los pregones no eran solo unas simples letras, sino que se rodeaban también de una especie de “dramaturgia” para intentar conseguir la mayor atención posible. Eran lo que podríamos llamar unas auténticas perfomances, donde el humor tenía también un papel muy importante. 
 

A continuación, Rafael nos contó que su libro pretendía acercarse al flamenco desde otros puntos de vista, pues los libros de flamenco casi siempre han tenido la misma finalidad: estudiar sus orígenes, ir indagando en el pasado, siempre mirando para atrás. Este libro pretende ofrecer una visión del flamenco más transversal. Nunca olvida su origen popular ni la importancia de la relación que muchos oficios han tenido con él: barberos, herreros, aguadores, carniceros, etc. 
 
Uno de estos oficios de gran importancia con respecto al tema en cuestión es el de los vendedores ambulantes, que establecen grandes vínculos entre el cante y el oficio, utilizando giros muy particulares, letras que hablan de productos en venta, y todo embadurnado de una “lírica” puesta al servicio de la transacción comercial. Los pregones han sido grandes difusores de la cultura flamenca, pues gremios como los arrieros y vendedores se movían por todo el territorio andaluz llevando estilos distintos de un lugar a otro, que de no ser así, no se habrían popularizado; poniendo de moda, palos, estilos, letras, etc. 
 
 
Los pregones también han sido los sonidos de la calle de la Andalucía anterior a los años 90, pues la actividad de la venta ambulante tenía transfondo artístico que acompañaba la cotidaneidad de la vida de esos años. Estábamos rodeados de pregones: como rezo, como información, como venta, etc. Hay un género que recogió muchísimos pregones populares y los incorporó a su repertorio, como es la copla, donde se pueden encontrar cientos de pregones, que llegan a mezclar incluso copla y flamenco. 
 
El pregón en sí no es un palo con estructura propia, sino que utiliza distintos estilos y palos. En sus comienzos se utilizaron mucho las alegrías para cantarlos, pero se han usado palos muy diferentes, desde la bulería hasta el fandango. Los pregones han estado presentes en el flamenco desde sus orígenes. Ya se cantaban en los cafés cantantes, pues se trataba de un género muy de moda en aquella época, y a principios del siglo XX muchos cantaores los incluyeron en sus repertorios. 
 

Sin embargo, la mayor difusión de los pregones se produjo gracias al teatro, que los popularizó bastante. A partir del XIX, el género andaluz o gitano los utilizo muchísimo. De hecho, los caracoles o el mirabrás no tienen origen popular sino teatral. Ahí ya se empezó a cruzar lo culto con lo popular. Muchos pregones proceden de artistas flamencos que fueron vendedores ambulantes y, aunque muchos de ellos se perdieron por su corto alcance, otros llegaron a tener mucha fama y popularidad. 
 
El acto contó con la intervención de la extraordinaria cantaora Rocío Marquez, que puso su toque artístico interpretando algunos de los pregones más populares en distintos estilos. Sus demostraciones arrancaron los aplausos del público que llenaba el auditorio y que dieron al acto un matiz sonoro que ayudaba mucho a la comprensión de lo que los pregones han significado en el flamenco y que, gracias a esta sensacional obra de Alberto y Rafael, quedan recogidos, registrados y reconocidos. Esta obra nos muestra todo un mundo paralelo alrededor del arte flamenco, a la vez que retrata muchas zonas de nuestra Andalucía, con sus formas, sus costumbres y sus gentes. 
 
Francisco García Rey 
Presidente de la Peña Flamenca de la UPO

domingo, 27 de septiembre de 2020

BIENAL DE FLAMENCO: Presentación del libro "Amalia Molina (1885-1956). Memoria de una universal artista sevillana" en la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla



El jueves 24 de septiembre, dentro del ciclo organizado por la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide en colaboración con la Bienal de Flamenco de Sevilla, tuvo lugar la presentación de libro de nuestra compañera de junta directiva, la periodista Ángeles Cruzado Rodríguez, titulado Amalia Molina (1885-1956). Memoria de una universal artista sevillana.

El acto tuvo lugar en el Espacio Santa Clara y dio comienzo con una sesión fotográfica de los protagonistas. A continuación, Rafael Cáceres inició la presentación del mismo hablándonos de su autora, de su extenso curriculum académico y de su larga trayectoria como investigadora de flamenco, en concreto sobre su especialización en las mujeres flamencas, como se puede comprobar en su prestigioso blog Flamencas por derecho.

Ángeles cuenta con muchas publicaciones y también es profesora en el Máster de Flamenco, tanto en la Universidad de Cádiz como en la Pablo de Olavide. Rafael también destacó su papel como miembro de la junta directiva de nuestra peña, donde se encarga de las labores de comunicación y redes sociales. 

A continuación, nuestro compañero nos situó en la época en la que se encuadra la protagonista del libro, Amalia Molina: principios del siglo XX, una época a caballo entre la etapa de los cafés cantantes y la ópera flamenca, llamada de “variedades”, que ha sido muy poco estudiada y sobre la que existen muchas incógnitas. Precisamente, a través del estudio de la vida de Amalia se pueden ir resolviendo muchas de ellas. 

Ángeles ha puesto la mirada en una etapa a la que los flamencólogos no han prestado mucha atención, sobre todo por no considerarla “pura” y por tratarse de un periodo en el que triunfan muchas mujeres. Nos habló de cómo la protagonista se movió por escenarios de medio mundo, aunque parezca que eso es algo más propio de la globalización de nuestros días. Otro tema muy interesante que trató fueron las innovaciones aportadas por Amalia Molina en muchas facetas.

Ángeles comenzó su presentación del libro hablándonos sobre quién fue Amalia Molina: una de las artistas más universales que ha dado Sevilla, pues recorrió España, Europa y América. En su opinión, no hay ninguna duda de que Amalia fue una mujer flamenca, a pesar de que el periodo en que desarrolló su carrera no ha sido muy bien considerado por los flamencólogos. No obstante, reconoce que fue una artista muy versátil: cantaora, bailaora, coreógrafa, cupletista, actriz...


Amalia Molina nació en un corral de vecinos de Sevilla, en una familia muy humilde, y vivió en su niñez esos momentos de fiesta que en los corrales se daban. Tenía un don especial para el arte, una extraordinaria inteligencia natural y mucho talento, que cultivó tomando clases baile flamenco y escuela bolera con prestigiosos maestros.

Cuando era sólo una niña salió de gira con el maestro Ángel Pericet y empezó a despuntar como buena bailaora y cantaora. Esta trayectoria la llevó a ser contratada en el Café Novedades de Sevilla, donde tuvo el privilegio de compartir cartel con los grandes artistas flamencos del momento, como Antonio Chacón, la Macarrona, la Malena...


En 1904 dio el salto a Madrid, donde empezó su despegue definitivo, en un momento en que los cafés cantantes se encontraban en decadencia y se produjo la eclosión del género de variedades, en el que muchas mujeres encontraron acomodo, por la demanda del público, mayoritariamente masculino, al tiempo que empezaron a aparecer teatros especializados en el mismo. 

Amalia venía del flamenco más tradicional, pero se adaptó rápidamente y, nada más llegar, tuvo un éxito meteórico. Se dejó influenciar por todas las nuevas corrientes musicales y estéticas que se estaban dando en los escenarios de variedades, y las utilizó para crear su propio estilo personal, partiendo de las bases artísticas que traía de Sevilla y presentándolas de una manera novedosa y valiente, siempre rodeándose de buen gusto y elegancia en todo lo que componía su espectáculo (repertorio, coreografía, vestuario, decorado, etc.). 


Ángeles continuó la exposición sobre su libro contando anécdotas curiosas sobre la larga trayectoria profesional de la protagonista, así como algunos detalles de su vida personal, que también arrojaron algo más de luz sobre esa extraordinaria artista. Finalmente, escuchamos algunas grabaciones de Amalia Molina en las que, a pesar del acompañamiento musical de orquesta, se podían identificar claramente palos del flamenco, como soleares, alegrías, bulerías y fandangos. Finalmente, se abrió un turno de preguntas, en el que el público pudo plantear algunas cuestiones sobre el personaje, que Ángeles fue contestando y aclarando. 

En definitiva, se trata de un personaje de extraordinario interés. Amalia Molina fue una adelantada a su tiempos, una gran innovadora en el mundo del flamenco y una artista integral. Agradecemos a Ángeles que resucite a esta figura porque a través de ella salen a la luz muchos aspectos de una época que para el mundo flamenco ha sido muy poco investigada y que prácticamente ha pasado inadvertida. Como bien dijo su autora hablando del personaje, "quien te iba a decir a ti, Amalia Molina, que ibas a debutar en la Bienal de Flamenco de Sevilla" después de tantos años.

Francisco García
Presidente de la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide

martes, 10 de marzo de 2020

Presentación de la segunda edición del Máster Interuniversitario en Investigación y Análisis del Flamenco

El jueves 5 de marzo se presentó la segunda edición del Máster interuniversitario en Investigación y Análisis del Flamenco, que la Pablo de Olavide imparte en colaboración con las universidades de Córdoba, Cádiz, Granada y Huelva. La mesa de presentación estaba compuesta por el Alcalde de Carmona, Juan Manuel Ávila Gutierrez; nuestro Vicerrector de Postgrado y Formación permanente, Miguel Ángel Gual Font; el coordinador del máster y vicepresidente de la Peña, Rafael Cáceres Feria; y el escritor y flamencólogo José Luis Ortiz Nuevo, encargado de pronunciar la conferencia inaugural.


El acto comenzó con las palabras del Vicerrector, que puso de manifiesto la importancia del flamenco en la cultura andaluz, y el compromiso de la Universidad con su estudio y difusión. Después tomó la palabra el coordinador del Máster, nuestro compañero Rafael Cáceres, que dio las gracias a todas las personas que han hecho posible esta maravillosa aventura: al Vicerrector de Postgrado, por su apoyo decidido a este máster; al Alcalde de Carmona, que también lo ha apoyado incondicionalmente y ha puesto a su disposición esta bonita ciudad; y al Director de la sede de la Olavide en Carmona, Francisco Hidalgo, por ofrecer todas las facilidades para el desarrollo del mismo.

Rafael dejó claro que el camino no ha sido fácil. Ha habido que vencer muchas barreras y sortear numerosos obstáculos, pero se ha comenzado a andar, con sus pequeños fallos, que en esta segunda edición, con la experiencia del primer año, se están corrigiendo y mejorando.
Acto seguido, el Alcalde de Carmona destacó el orgullo que supone para esa localidad albergr el Máster de Flamenco. Asimismo, manifestó que las instituciones públicas deben ponerse al servicio de nuestra seña cultural más importante, el flamenco; y resaltó la importancia de haber llegado a esta segunda edición, porque eso da muestras de que la rueda ha comenzado a girar y lo más difícil ya ha pasado. Ahora toca seguir trabajando para consolidarlo y apostar por que el flamenco no sólo sea un estudio de postgrado sino que también llegue a los colegios andaluces.

Tras el acto de presentación dio comienzo la conferencia de José Luis Ortiz Nuevo, dirigida a los alumnos del máster. El investigador archidonés centró su intervención en dara conocer distintas particularidades del flamenco y el mundo que lo rodea, e instó a los alumnos y alumnas a ser valientes a la hora de enfrentarse al estudio de este arte.

Tras la conferencia, tuvo lugar un pequeño recital del cantaor jerezano Miguel Lavi, acompañado a la guitarra de Manuel Parrilla. Miguel estuvo extraordinario. A pesar de su Juventud, lleva el cante puro en sus venas, transmite como pocos, y su cante es de los que llegan y hieren. Comenzó con unos tientos-tangos, que ralentizó a su antojo y que manejó con elegante soltura. Continuó con unas bulerías por soleá que sonaron al Jerez de antaño y que pocos interpretan con su grandeza y la solemnidad. Después cantó una seguiriya que hizo temblar a todos los presentes y nos levantó de la silla. Lavi terminó por bulerías de su tierra, que interpretó de una forma tan personal, que volvió a estremecer los corazones del público.

El cante del jerezano fue el colofón perfecto para una noche en la que se sentaron las bases de la consolidación del estudio oficial del flamenco en las universidades andaluzas, con la segunda edición del máster, del que pueden salir hornadas de investigadores que traigan más luz sobre un arte que va mucho más allá de la mera expresión artísticas, porque es un modo de vida, una seña cultural inconfundible y un universo en sí mismo.

Terminamos con una pequeña recepción en la que pudimos saludarnos y compartir una cervecita. Allí se encontraban el director comercial de cadena SER, Ildefonso Vergara, profesor del máster; la filologa y gestora cultural Inmaculada Bustos, de la UNIA; la periodista y flamencóloga Lola Pantoja Guerrero; la doctora en flamenco Carmen Pulpón, el cantaor José Parrondo, el presidente de la Peña Amigos de la guitarra de Carmona, miembros de la corporación municipal del Ayuntamiento de Carmona, alumnos del máster y mis compañeros de junta directiva de la Peña Ángeles Cruzado, Fernando C. Ruiz , Rafael Cáceres (profesores del máster) y Jose Manuel Diaz (secretario de la peña), entre las muchas más personas asistentes al acto.

Para finalizar, doy la enhorabuena a todos los intervinientes y a los responsables de la perfecta organización del acto.

Francisco García Rey
Presidente de la Peña

martes, 3 de marzo de 2020

BIENAL DE FLAMENCO, MESA REDONDA III : "Nuevos modelos de transmisión del flamenco"



El miércoles 26 de febrero tuvo lugar la tercera mesa redonda del ciclo “El flamenco hoy, arte y algo más”, organizado por la Peña Flamenca de la UPO, el Vicerrectorado de Cultura y la Bienal de Flamenco de Sevilla.
El acto comenzó con una intervención del anterior presidente de la peña, Fernando C. Ruiz, que dio la bienvenida al público asistente en nombre de la Universidad y dio las gracias a quienes han hecho posible este convenio de colaboración.
 

Esta tercera mesa versaba sobre los nuevos modelos de transmisión del flamenco, y el impacto del uso de las nuevas tecnologías en dichos procesos. El acto comenzó con la exposición de un vídeo de unos diez minutos de duración, en el que personas relevantes del mundo del flamenco ofrecieron sus puntos de vista sobre la materia.
Asumió el papel de moderadora nuestra compañera Ángeles Cruzado, periodista, investigadora y responsable del blog “Flamencas por derecho”. Componían la mesa Rocío Márquez Limón, cantaora; Cristina Cruces Roldán, Catedrática de Antropología Social de la Universidad de Sevilla; y Juan Manuel Fernández Montoya, “Farruquito”, bailaor.
 

En opinión de Rocío Márquez, en el flamenco no todas las personas piensan y sienten igual. Ella contó que en una ocasión lloró de emoción viendo un espectáculo, mientras la persona que estaba sentada a su lado se levantó y se fue, porque no estaba sintinedo nada. Ello pone de manifiesto la enorme diversidad que existe en el flamenco: lo que a uno le parece sublime, a otros puede no llegarle. Cada persona tiene su verdad al respecto.
 

Los artistas flamencos no siguen los mismos cánones a la hora de alcanzar su madurez artística. Los hay de distintas procedencias y ambientes, que llegan a este arte por caminos muy distintos. Por tanto, es lógico que expresen su flamenco de manera diferente, porque cada arista es un mundo y su interpretación del flamenco debe de tener un sello único y personal.
 

Según Rocío, el flamenco debería ser obligatorio en nuestras escuelas, para proporcionar un conocimiento de este arte tan andaluz a las nuevas generaciones que se encuentran bombardeadas por elementos culturales que no son los propios. Andalucía debería contar con una estructura de profesorado que estuviese preparada para asumir esta realidad, cosa que aún no sucede.
 

En cuanto al uso de las nuevas tecnologías en el flamenco, la cantaora reconoció que son de una enorme ayuda, pues permiten el estudio de los cantes, que se pueden reproducir hasta el infinito y siempre van a estar ya ahí. No obstante, también afirmó que esto representa un gran peligro, pues el exceso de reproducción de unos mismos cantes, puede hacer que el artista pierda espontaneidad y creatividad.
 

Rocío concluyó que este problema ya existía en los orígenes del flamenco y que, aunque hoy existen nuevas tecnologías, se trata del mismo perro con distinto collar. En su opinión, esto es positivo, pues demuestra la fortaleza del flamenco en nuestros días.
 

Cristina Cruces fue muy directa en todas sus intervenciones. Ella ha visto cómo el programa de doctorado sobre flamenco de la Universidad de Sevilla era clausurado a pesar de su éxito, tanto en lo que respecta al número de solicitudes como al interés que despertaba. El motivo fue que los responsables de estas instituciones no consideraban el flamenco como un área estratégica dentro de los programas de postgrado de la Universidad.
 
 
Una vez más, nuestros responsables metían al flamenco en un cajón. No les basta que sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y nuestra seña cultural de mayor importancia e impacto mundial. Como apuntó su compañero de universidad, el profesor Luis Palma -presente entre el público y protagonista de los vídeos iniciales de cada mesa, con intervenciones de gran calado-, la palabra flamenco es la segunda con la que más se reconoce la marca España en el mundo, después de la de toros.
 

Cristina también quiso distinguir entre lo que es el arte flamenco como actividad en sí, con todas sus connotaciones individuales, y lo que es el género flamenco. En esto sería muy importante lograr el consenso de toda la comunidad flamenca.
 

Asimismo, señaló que, aunque hoy se hayan incorporado las nuevas tecnologías al flamenco, en su transmisión sigue siendo tan importante como antaño el papel de las academias, escuelas y otros centros de aprendizaje. Las nuevas tecnologías ayudan, pero también corren el riesgo de provocar la estandarización de las propuestas artísticas.
 

Juan Manuel Fernández Montoya nos habló de como se ha vivido la transmisión del flamenco en su casa. “Farruquito” es nieto del gran “Farruco”, hijo de la bailaora Rosario Montoya “la Farruca” y del cantaor Manuel Fernández “el Moreno”; y tiene dos hermanos que también don grandes artistas, “el Farru” y “el Carpeta”. Todos ellos han mamado flamenco en su casa desde que nacieron. Esa transmisión natural sin duda ha sido de gran ayuda, pero para llegar a ser buenos artistas han tenido que trabajar muy duro.
 

Sin duda, las tecnologías tienen sus ventajas. Juan Manuel no ha vivido la época de su abuelo ni ha pasado sus fatigas y, como es lógico, su baile tampoco es igual, porque está influenciado por todas la nuevas realidades sociales y técnicas que le ha tocado vivir.
Él sigue transmitiendo el flamenco a su hijo de la misma manera que se lo transmitieron a él, con naturalidad. Su niño aún no sabe lo que es un compás de amalgama o no entiende los doce tiempos de una soleá, pero ya lo tiene interiorizado. Sabe distinguir si la música que escucha es flamenco o no, lo cual es muy importante.
 

Como conclusión, todavía queda un gran camino por recorrer en la transmisión del flamenco. Nuestras autoridades deberían interesarse mucho más por este arte universal y por generar nuevos públicos. El flamenco debe estar presente en las escuelas andaluzas, desde sus etapas iniciales. Nuestros niños deben conocer este arte, jugar con él e interiorizarlo como algo porpio, afirmó Farruquito sobre este punto, pues no se puede amar lo que no se conoce, y eso ocurre en nuestra sociedad actual con el flamenco.
 

Cristina también apuntó que hay que dar un golpe en la mesa y tomar de una vez por todas la iniciativa, pues falta voluntad política para acometer esta empresa y todos debemos apoyarla de la manera que podamos.
En definitiva, esta tercera mesa redonda también fue de lo más interesante. Terminó con un gran aplauso a sus componentes, y emplazándonos a seguir en el estudio, la difusión y la divulgación de estas otras áreas del flamenco.

Francisco García Rey
Presidente de la Peña de la UPO

lunes, 24 de febrero de 2020

BIENAL DE FLAMENCO, MESA REDONDA II: "La gestión cultural del flamenco"



El miércoles 19 de febrero tenía lugar la segunda mesa redonda dentro del ciclo "El flamenco, arte y algo más", organizada por la Peña Flamenca de la UPO, el Vicerrectorado de Cultura y la Bienal de Flamenco de Sevilla.
El acto comenzó con una intervención del Vicepresidente de la Peña, Rafael Cáceres, que dio la bienvenida a todos los asistentes en nombre de la Universidad y dio las gracias a quienes han hecho posible este convenio de colaboración.
En esta segunda redonda el debate se centró en el estado de la gestión cultural del flamenco en la actualidad, tanto desde la perspectiva privada como desde la pública.
 

El acto comenzó con la exposición de un vídeo en el que personas relevantes en el mundo del flamenco en todos sus aspectos (investigadores, artistas, políticos, gestores, profesores, etc.) respondían a unas preguntas tipo y daban sus puntos de vista. Una vez finalizado el mismo daba comienzo la mesa redonda, moderada por María Eusebia López, antropóloga y funcionaria del Instituto Andaluz del Flamenco (IAF).
Completaban la mesa Antonio Zoido Naranjo, Director de la Bienal de Sevilla, Alexandra Hoffer, productora artística de la Fundación Cristina Heeren, y Jesús Heredia Carroza, Vicepresidente de la Fundación de Estudios Universitarios ”Francisco Maldonado” de Osuna.
María Eusebia presentó a los componentes de la mesa e hizo una pequeña introducción del tema, comentó las distintas opiniones que se habían mostrado en el vídeo y destacó que las había de todo tipo, lo que ya daba a entender que en estos aspectos no hay opiniones convergentes, por lo que se abrió un debate de lo más interesante.
 

Tomó la palabra en primer lugar Antonio Zoido, que es un hombre con una amplísima experiencia en el tema de la gestión cultural, y apuntó aspectos muy interesantes, como que resulta esclarecedor que la inmensa mayoría de las grandes figuras del flamenco hayan tenido siempre managers extranjeros, principalmente franceses y americanos; y que no ha habido mucha profesionalización de esta figura en España. Aquí, en el flamenco siempre ha existido la figura del comisionista, que llevaba al artista pero no de una manera integral, y que funcionaba más como intermediario que como un personal management, sin preocuparse de otros aspectos como los legales o de derechos de autor, por ejemplo.
En cuanto a la gestión cultural pública, Antonio considera que los ayuntamientos de Andalucía, que están entre los principales gestores culturales públicos en cuestiones de flamenco, pues la mayoría de ellos son organizadores de festivales flamencos, no han hecho lo suficiente por avanzar en este arte y no han contado con gestores que tengan una adecuada preparación; han sido muy “conservadores” en sus propuestas y no han propiciado la evolución.
 

A Antonio Zoido le resulta incomprensible que no haya en este país ningún plan de estudios que contemple la formación de la figura del gestor cultural, ya sea en la Universidad o, al menos, en la Formación Profesional; que las personas encargadas de esa labor, tanto en lo público (Ayuntamientos, Diputaciones, Junta de Andalucía, etc.) como en lo privado (productores, directores de teatros, eventos, etc.) no cuenten con una preparación suficiente, que, aunque no es garantía de éxito por sí sola, si mejoraría mucho la gestión cultural en general y la del flamenco en particular; y que nos queda aún mucho camino por recorrer en este aspecto.
Por otro lado, Zoido comparó la gestión del flamenco con el aceite de oliva: "Nuestro aceite es el mejor del mundo, pero lo comercializan otros, que son los que se llevan las ganancias en ese valor añadido que tiene”. Eso mismo pasa con el flamenco: lo producimos en Andalucía, pero el valor
añadido que produce se lo llevan otros (centroeuropeos, americanos, etc.).
Tomó después la palabra Alexandra Hoffer, historiadora del arte por la Universidad de Siena (Italia), que comentó que sí existen algunos estudios sobre gestión cultural. Concretamente, ella cursó el Máster en Gestión Cultural de Teatro, Danza y Música por la SGAE y la Universidad Complutense de Madrid. También desde el público se informó sobre la existencia de un Máster en gestión cultural en la Universidad de Granada y en otras universidades centroeuropeas. Lo que sí es cierto es que no existen este tipo de estudios contemplados en sí mismos como una carrera exclusiva.
 

Alexandra tiene también una amplísima experiencia en la gestión cultural desde el ámbito privado (Fundación Cristina Heeren). Ha producido los espectáculos «Metamorfosis» (2000) y «Galvánicas» (2002), del bailaor Israel Galván, y «Don Juan Flamenco» (2004), de Rafael Campallo, todos ellos estrenados en la Bienal de Flamenco de Sevilla.
Alexandra también ha dirigido la sala «Sol Café Cantante» de 2003 a 2006 y desde el año 2000 dirige la productora ANEA, creada para representar a los jóvenes artistas graduados en la Escuela de la Fundación Cristina Heeren, producir espectáculos en diferentes formatos y para todo tipo de eventos, en cualquier lugar del mundo. Además, dirige el Teatro Flamenco Triana, también ligado a la Fundación. Para ella, se ha avanzado mucho en la profesionalización de la gestión cultural del flamenco, más en su vertiente privada que en la pública. Afirmó también que, aunque se cuenta con ayudas públicas a la gestión cultural, que son de gran importancia, se podía mejorar un poco más, ya que las grandes producciones requieren de una gran inversión. Hay todavía mucho camino por delante pero se está avanzando.
Hoy los artistas también tienen mucha más preparación. Algunos ya llegan a este arte con carreras universitarias, viajes por todo el mundo y formación añadida de todo tipo (idiomas, cursos, máster, seminarios, etc.), y se mueven con más soltura en el entorno de la gestión cultural, además de acompañarse de personas con un nivel de profesionalización más alto en este aspecto.
Por último, intervino Jesús Heredia, que es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho, y está terminando su tesis doctoral, en la que se contemplan muchos de los aspectos tratados en la mesa. Para empezar, nos abrió los ojos al gran campo que dentro de la gestión cultural ocupan los derechos de autor, y dio algunas pautas y características de éstos en relación con el flamenco. Nos contó que el actual sistema de control de esos derechos trata como protagonistas de segunda a los artistas flamencos. Incluso hay algunos casos muy sonados que chirrían a los oídos de cualquier flamenco, como es el caso de Paco de Lucía, que no cobró los derechos de autor de sus composiciones -incluidos los de “Entre dos aguas”-, sino que los perciben los herederos de quien le hizo la partitura de su composición. También nos aclaró que los derechos de autor no miden la performance que cada actuación flamenca tiene en sí misma, ni dan importancia a los artistas como autores reales de esas creaciones efímeras que constituyen una representación de flamenco. Tampoco se cuentan los derechos de autor que la inmensa mayoría de las letras flamencas tienen por su origen popular. La antropóloga Cristina Cruces, que se encontraba entre el público, añadió que sería conveniente que esos derechos de autor de las creaciones populares fueran a algún fondo que beneficiara al flamenco y a los flamencos, porque alguien se está llevando los beneficios de esos derechos y no es el mundo del flamenco.
 

En España no hay una verdadera profesionalización de mánagers que atiendan a todos estos aspectos sobre derechos de autor, sobre derechos en las redes sociales y marketing digital. Estamos poco avanzados en esos aspectos.
La moderadora de la mesa, María Eusebia López, que llevó todo el debate y las intervenciones de una manera impecable, también apuntó varios puntos de sumo interés en lo que se refiere a las ayudas públicas al flamenco, en las que es una gran experta, por su labor en el Instituto Andaluz del Flamenco. Estas ayudas se dan siguiendo la normativa de carácter público que las regula y, aunque requieren de mucha burocracia, todavía no se ha encontrado la forma de simplificar esos procesos. Por otro lado, las cuantías de las mismas son las que establecen los presupuestos y a eso se tienen que ajustar, aunque, por supuesto, cualquier mejora en las cantidades ayudaría mucho más a la promoción del flamenco.
Vino después un turno de palabra para el público. Una ciudadana argentina que se encontraba realizando estudios en Sevilla preguntó si en nuestros colegios se enseña algo de flamenco. Aunque esto forma parte de otro debate y la peña lo ha tratado en otras mesas redondas, la respuesta ya es conocida por todos: no, algo que la dejó bastante perpleja, al no comprender cómo este arte universal andaluz no está presente en nuestros colegios.
De todas las intervenciones, así como de los apuntes y preguntas del público, se puede sacar como conclusión, por decirlo de una manera amable, que la gestión cultural del flamenco es manifiestamente mejorable. No existe verdadera profesionalización ni en el sector público ni en el privado. Hay excepciones de personas que sí han desarrollado un gran nivel en este campo, pero todavía el gran valor añadido que el flamenco produce lo están sacando gestores de otros países, sobre todo centroeuropeos y americanos.
Sería conveniente que alguna universidad o administración desarrollara algún tipo de estudio sobre gestión cultural, para sacar hornadas de personas con una preparación más profesional en este campo y que fueran ocupando plazas tanto en lo público como en lo privado, lo que sin duda produciría a medio plazo grandes beneficios al mundo flamenco.
Por tanto, fue una mesa redonda de lo más interesante, que terminó con un gran aplauso a sus componentes y emplazándonos a la siguiente mesa que se prevé también de un enorme interés.
 
Francisco García Rey
Presidente de la Peña de la UPO