viernes, 19 de junio de 2026

POTAJE FLAMENCO DE LA UPO 2026: UNA CLAUSURA ENTRE ARTE, CONVIVENCIA Y COMPÁS

 


POTAJE FLAMENCO DE LA UPO 2026: UNA CLAUSURA ENTRE ARTE, CONVIVENCIA Y COMPÁS

El jueves 18 de junio, la Universidad Pablo de Olavide volvió a llenarse de flamenco, convivencia y amistad con motivo de la fiesta de clausura del curso 2025-2026 de la Peña Flamenca de la UPO. Como ya es tradición, el cierre de la temporada llegó acompañado de uno de los encuentros más esperados por socios, familiares y amigos: el tradicional Potaje Flamenco de la UPO, una cita que combina la gastronomía, la música y el espíritu de hermandad que caracteriza a esta entidad.

El potaje, elaborado un año más por nuestra querida socia Ángeles Rodríguez, que nos traía desde su Utrera, fue el punto de encuentro de una jornada concebida para despedir el curso, recordar las actividades desarrolladas durante los últimos meses y compartir los últimos momentos antes del paréntesis estival. Una noche para hacer balance, estrechar lazos y emplazarnos a un nuevo reencuentro en octubre, cuando la Peña retomará su programación.


La velada comenzó con unas palabras del presidente de la Peña Flamenca de la UPO, Paco Rey, quien realizó un recorrido por las numerosas actividades celebradas durante el curso. Un año especialmente intenso y fructífero que, además, ha estado marcado por importantes dificultades para la entidad.

Durante este periodo, la Peña ha dejado de contar con el acceso a la dotación económica que anteriormente recibía de la propia Universidad. Asimismo, se le ha retirado la autorización para utilizar el logotipo que, en su día, fue facilitado por el Departamento de Comunicación de la institución, así como la posibilidad de mantener como domicilio social el de la Universidad Pablo de Olavide.

A pesar de estos obstáculos, la Peña ha logrado completar uno de los cursos más prolíficos desde su fundación, en 2012. Para ello ha sido fundamental el respaldo recibido por parte del Consejo Social de la UPO, la Federación de Entidades Flamencas de la Provincia de Sevilla, el Instituto Andaluz del Flamenco y, especialmente, el apoyo constante de sus socios y socias.

La programación del curso comenzó con una actuación organizada por la Federación de Entidades Flamencas de la Provincia de Sevilla, protagonizada por el veterano cantaor Marcelo Sousa, que ofreció un recital con nueve cantes, algunos de ellos muy en deshuso y que fue muy celebrado por el público asistente.

Posteriormente, la Peña continuó con una nueva edición de su consolidado ciclo “Las Mujeres como Transmisoras del Flamenco”, que contó con la participación de la cantaora Alicia Gil, gran amiga de la casa. En febrero, el ciclo recibió a la bailaora sevillana Yolanda Lorenzo, acompañada por su marido, el guitarrista y maestro Eduardo Rebollar, ambos vinculados a la dirección de Artes Escénicas Rebollar.

El público llenó la Sala Anthemis de la UPO.

La clausura del ciclo tuvo lugar en mayo con la presencia de una artista de gran categoría: la cantaora jerezana Quina Méndez, sobrina de la inolvidable Paquera de Jerez, cuya actuación puso el broche de oro a una nueva edición dedicada al papel fundamental de las mujeres en la transmisión y conservación del arte flamenco.

La programación también incluyó otras actuaciones promovidas por la Federación de Entidades Flamencas de la Provincia de Sevilla, entre ellas la del cantaor y antiguo alumno de la Universidad Jony Torres.

A lo largo del curso se celebraron, además, diversas conferencias dentro del ciclo desarrollado en colaboración con la Diputación Provincial de Sevilla, el ciclo “Juventud, Flamenco y Universidad”  . Entre ellas destacó la conferencia del profesor Juan Francisco Cara, dedicada a la enseñanza del flamenco y acompañada de una actuación de Juan Juanelo, al cante, junto al guitarrista Diego Reyes.

Ese mismo ciclo acogió también una segunda conferencia titulada “ El flamenco en el IES Los Alcores”, impartida por el profesor Teo Vallejo, de Mairena del Alcor. La actividad se completó con un recital del cantaor Juan de Mairena, acompañado a la guitarra por Francis Gómez.

La Peña desarrolló igualmente distintas actividades fuera de la Universidad. Entre ellas, las conferencias impartidas por el miembro de la Junta Directiva Salvador Arjona en el Círculo Mercantil de Sevilla y en diferentes centros del Ayuntamiento de Camas.

Otra de las experiencias destacadas del curso fueron las actividades dirigidas al alumnado del Centro Universitario Internacional. Dada la diversidad de nacionalidades de los participantes, se preparó una conferencia adaptada a sus conocimientos y experiencias, con el objetivo de acercarlos a la esencia del arte flamenco. La actividad se completó con un recital de cante, guitarra y baile que permitió a los estudiantes disfrutar del flamenco en directo.

La Peña también participó en encuentros y tertulias organizados por otras entidades, como la celebrada en la Peña Flamenca Curro de Utrera, a la que fue invitada y que contó con la intervención de nuestro secretario Jose Manuel Díaz “ Mibri”. El curso culminó, antes de la clausura, con la actuación del Taller de Cante de la Peña en el Teatro La Fundición, situado en la Casa de la Moneda de Sevilla con un rotundo éxito en el que consiguió agotar las entradas en apena 48 horas de su puesta a disposición del público.

Y después de un curso repleto de actividades, llegó el momento de cerrar la temporada con el tradicional Potaje Flamenco de la UPO.

Ángeles Rodríguez (compás), Encarna LA NEGRA, Romero Pantoja (Guitarra)

Encarna Jiménez “La Negra”, una artista de raza

Para esta edición, la Peña contó con la presencia de Encarna Jiménez “La Negra”, una artista de raza nacida en San Fernando, tierra del inolvidable Camarón de la Isla. Sobrina del gran cantaor Rancapino, Encarna se trasladó siendo muy joven a Utrera, localidad que considera su hogar y a cuya tradición flamenca se siente profundamente vinculada.

Devota de las grandes Fernanda y Bernarda de Utrera, Encarna vive el flamenco de una manera natural, directa y profundamente arraigada. Su forma de cantar y bailar transmite temperamento, personalidad y una manera de entender el arte que nace de la experiencia y de la convivencia con el flamenco.


La artista estuvo acompañada por el guitarrista Romero Pantoja, hijo del grandísimo cantaor Romerito de Jerez. Juntos ofrecieron un recital festero, alegre y lleno de compás, perfectamente adecuado para una noche de celebración como la que se vivía en la sede de la Peña.


Las bulerías, con el inconfundible sello de Utrera y de algunas de las familias gitanas y flamencas más importantes de esta tierra, ocuparon buena parte de una actuación que fue ganando intensidad con el paso de los minutos.

Encarna ofreció también unas extraordinarias rondas por tangos y acompañó el cante con su baile, lleno de fuerza, temperamento y personalidad. Su manera de moverse, espontánea y racial, conectó rápidamente con el público. La artista no permanecía ajena al compás: lo vivía, lo sentía y lo transmitía con cada gesto.


El ambiente fue creciendo hasta que varias aficionadas se levantaron de sus asientos para salir a marcarse unas “pataítas”, convirtiendo la actuación en una auténtica fiesta compartida.

El sabor del potaje y la convivencia

Tras la primera parte del recital llegó el descanso. Los asistentes se trasladaron al patio de la sede de la Peña para disfrutar de la tradicional degustación del potaje elaborado por Ángeles Rodríguez.

Con la "cocinera" del delicioso potaje utrerano, amigos y aristas.

Como ocurre cada año, el patio volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche. Un potaje exquisito, elaborado con cariño y con el sabor de las recetas que forman parte de nuestra tradición, que fue recibido con entusiasmo por todos los presentes.

En el, se sucedieron las conversaciones, los recuerdos y las tertulias. Socios, amigos y artistas compartieron mesa y experiencias en una cálida noche de junio que, poco a poco, comenzó a refrescar.

Paco Rey, Isabel G.D, M. Palop, y Ángeles Rodríguez. Degustando el potaje.

Fueron momentos de convivencia y amistad, de hablar de flamenco y de recordar todo lo vivido durante el curso. El encuentro se completó con las tapas aportadas por los propios socios, que contribuyeron, una vez más, a crear un ambiente cercano y familiar.

Después de la degustación, el público regresó a la Sala Anthemis para disfrutar de la segunda parte de la actuación.

Una fiesta flamenca para cerrar el curso

El segundo pase fue aún más intenso y espectacular. Encarna Jiménez “La Negra” consiguió levantar al público y transformar la sala en una auténtica fiesta flamenca.

Las palmas, los bailes, los “oles” y las muestras de entusiasmo se sucedieron durante una actuación que terminó por conquistar a todos los asistentes. El flamenco dejó de estar únicamente sobre el escenario para extenderse por toda la sala, convirtiendo al público en parte activa de la celebración.


La noche concluyó con una gran ovación. Los asistentes aplaudieron con fuerza y agradecieron a Encarna la entrega, el cariño y la cercanía demostrados durante toda la actuación.

La artista dejó una profunda huella entre los socios de la Peña Flamenca de la UPO. Su sencillez, su maestría y su generosa entrega hicieron que se ganara, en apenas unas horas, un lugar especial en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de disfrutar de su arte.


Tras el recital, todos regresamos nuevamente al patio para continuar compartiendo el tapeo preparado por los socios y disfrutar de la última conversación y de la última cervecita antes de las despedidas.

Un cierre de curso lleno de éxito

En definitiva, esta edición del Potaje Flamenco de la UPO 2026 fue todo un éxito. El recinto se llenó por completo y la asistencia superó todas las previsiones, hasta el punto de que faltaron sillas para acomodar al público.

Fue una noche flamenca de verano en la que el arte, la gastronomía y la convivencia volvieron a caminar de la mano. Una velada entrañable que puso el mejor punto final a un curso intenso, lleno de actividades y de momentos compartidos.

Desde la Peña Flamenca de la UPO queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los socios, amigos y familiares que nos acompañaron y que hicieron posible, con su presencia y colaboración, una noche tan especial.

La Peña volverá en octubre con más fuerza, si cabe, y con dos grandes actuaciones ya programadas: la de la cantaora lebrijana Anabel Valencia y la de la bailaora Belén Morales, que estará acompañada al cante por Antonio Agujetas.

Hasta entonces, muchas gracias a todos por seguir formando parte de esta gran familia flamenca.

Nos vemos en octubre. Un fuerte abrazo.

GALERÍA;















domingo, 14 de junio de 2026

TEATRO LA FUNDICIÓN: Actuación del alumnado del programa de Artes y Formación de Flamenco de la UPO.2026

 



ESPECTÁCULO: “UNA HORA DE MI TIEMPO”

El Aula Flamenco de la UPO culmina el curso con una propuesta colectiva cargada de compás, memoria y creatividad.

El pasado sábado 13 de junio, el escenario del Teatro La Fundición, situado en el histórico entorno de la antigua Casa de la Moneda de Sevilla, acogió la muestra final del Aula de Flamenco de la Universidad Pablo de Olavide, presentada bajo el sugerente título “Una hora de mi tiempo”.

Como viene ocurriendo en años anteriores, el alumnado de las disciplinas de cante y baile flamenco puso el broche de oro al curso con una propuesta colectiva en la que se dieron la mano la formación, la creatividad y el compromiso con la transmisión del flamenco. La guitarra estuvo a cargo de Salvador Arjona, mientras que Carmen Blanco “La Manme” y Maite Olivares asumieron la dirección artística de un espectáculo concebido como una mirada al tiempo, a la memoria y a la continuidad de un arte que se mantiene vivo gracias a quienes lo aprenden, lo sienten y lo transmiten.

La iniciativa ha sido posible gracias al Vicerrectorado de Cultura y Políticas Sociales, a través del Servicio de Extensión Cultural, en colaboración con La Fundición Teatro y la Peña Flamenca de la Universidad, de la que son componentes el alumnado de dicha aula. Este acuerdo permite que las agrupaciones artísticas de la Universidad Pablo de Olavide, surgidas de su Programa Artes y Formación, puedan mostrar su trabajo sobre un escenario profesional en pleno centro de Sevilla.

La función, diseñada y dirigida por las profesoras de las modalidades de cante y baile, Maite Olivares y Carmen Blanco “La Manme”, alternó diferentes piezas flamencas y coreografías, dando forma a un espectáculo variado, dinámico y cuidadosamente construido.

La noche se abrió con una propuesta tan original como arriesgada: la interpretación coral de “La Caña de Silverio”, en la versión popularizada por El Lebrijano. La elección marcó desde el inicio el carácter colectivo de la obra y mostró la capacidad del grupo para abordar una pieza de especial complejidad, uniendo voces, sensibilidad y conocimiento del repertorio flamenco.

Uno de los momentos más innovadores de la representación llegó con la puesta en escena de varios cantes por soleá. La propuesta se articuló a través de una especie de bosque humano, en el que iban apareciendo diferentes conceptos y evocaciones que se entrelazaban con la interpretación de cuatro estilos de soleá.

La soleá y el amplio universo de los cantes emparentados con ella se convirtieron, de algún modo, en el hilo conductor de la noche. Junto a la interpretación coral inicial, otro de los alumnos ofreció varios estilos propios de Alcalá, mientras que dos alumnas se adentraron en la riqueza expresiva del polo y la caña.

El recorrido por los palos flamencos se completó con interpretaciones por colombianas, guajiras y saetas, configurando un repertorio amplio y diverso. Todas las piezas estuvieron acompañadas a la guitarra por Salvador Arjona, antiguo alumno del Aula Flamenco y guitarrista no profesional, cuya participación puso de manifiesto el valor formativo y la continuidad que generan estos espacios de aprendizaje.

El baile, entre la tradición y la creación escénica

El baile tuvo también un protagonismo destacado. El numeroso grupo de alumnas interpretó diferentes coreografías colectivas por bulerías, romances y sevillanas, combinando el respeto a las formas tradicionales con una cuidada puesta en escena.

Uno de los momentos más evocadores llegó con la interpretación coreográfica de “Orobroy”, la conocida y hermosa composición de piano flamenco del maestro Dorantes. La pieza aportó una dimensión más contemporánea y poética al espectáculo, demostrando la capacidad del flamenco para dialogar con nuevas sonoridades y lenguajes escénicos sin perder su esencia.

Resultó especialmente atractivo el empleo de abanicos con largas telas de seda adheridas. Este recurso amplificó el movimiento de las bailaoras y enriqueció visualmente las coreografías, creando formas y recorridos que parecían prolongar el baile más allá del cuerpo. El efecto estético aportó elegancia, dinamismo y una notable fuerza plástica a la escena.

La función se cerró con una adaptación coral de “Aires de la Alameda”, emblemático tema del mítico grupo sevillano de rock andaluz. Todo el alumnado se reunió sobre el escenario para interpretar una pieza que sirvió como despedida y celebración colectiva, poniendo el punto final a una noche en la que el flamenco se mostró como arte, aprendizaje, memoria y convivencia.

El Teatro La Fundición registró un lleno absoluto. Las entradas se agotaron pocas horas después de ponerse a la venta, confirmando el interés que despierta cada año el trabajo desarrollado por el Aula Flamenco de la UPO.

El público, entregado desde el comienzo, acompañó las diferentes interpretaciones con atención y entusiasmo, reconociendo con sus aplausos el esfuerzo y la evolución de un alumnado que subió al escenario para compartir todo lo aprendido durante el curso.

 Crónica de Salvador Arjona (Vocal Junta Directiva)

SIPNOSIS:

El tiempo como memoria y transmisión

El espectáculo tomó como punto de partida una reflexión sobre el tiempo y su relación con la vida, la memoria y el flamenco.

El tiempo es la unidad con la que ordenamos el paso incesante de los días, las noches y las estaciones; el espacio en el que conviven el pasado, el presente y el futuro. Puede ser implacable, pero también reparador. Puede alejarnos de lo vivido y, al mismo tiempo, conservar aquello que permanece en nuestra memoria.

“Una hora de mi tiempo” propone mirar el presente desde la experiencia del ayer y desde la ilusión de lo que está por venir. El tic-tac de las agujas del reloj se convierte en compás y acompasa el movimiento del flamenco: el ritmo del tres por cuatro, el pulso del cuatro por cuatro y las cadencias que viajan a través de la distancia y de los años.

Un tic-tac que no se detiene. Que se transmite de unas personas a otras. Que permanece vivo porque se aprende, se comparte y se siente. Un tiempo que, como el propio flamenco, no muere ni se olvida.

Una trayectoria dedicada a la formación y difusión del flamenco

El Aula Flamenco de la Universidad Pablo de Olavide tiene sus orígenes en el año 2002, cuando, de la mano del cantaor Pepe el Tremendo, se creó el primer Taller de Flamenco de la UPO.

Desde entonces, este espacio formativo ha mantenido su actividad dentro del Programa Artes y Formación de la Universidad Pablo de Olavide, acogiendo tanto a personas pertenecientes a la comunidad universitaria como a participantes externos.

Su principal objetivo continúa siendo acercar el flamenco a quienes desean conocerlo, aprenderlo y practicarlo, contribuyendo a la sensibilización y al reconocimiento de este arte como una de las grandes señas de identidad cultural de Andalucía.

Como institución educativa, la Universidad Pablo de Olavide contribuye, a través de iniciativas como esta, al conocimiento, la enseñanza, la difusión, la promoción y el disfrute del flamenco, entendido como una expresión genuina de la cultura, la memoria y el modo de sentir andaluz.

La labor formativa desarrollada por el Aula Flamenco UPO se complementa con el trabajo de promoción y difusión realizado por la Asociación Cultural Flamenca PABLO de OLAVIDE “Sentir Flamenco”, conocida en todo el mundo flamenco coloquialmente como la “PEÑA FLAMENCA de la UPO”, reforzando así el compromiso de la Universidad con la conservación y transmisión de este patrimonio cultural.

“Una hora de mi tiempo” fue, en definitiva, mucho más que una función de fin de curso. Fue el resultado de meses de aprendizaje, convivencia y dedicación. Una celebración colectiva en la que el alumnado convirtió el escenario en un espacio de encuentro y demostró que el flamenco continúa creciendo cuando se enseña, se comparte y se vive desde el respeto a sus raíces.

Porque el tiempo pasa, pero el compás permanece.


FICHA ARTÍSTICA

Compañía: Aula Flamenco de la UPO
Creación: Colectiva
Género: Flamenco
Procedencia: Universidad Pablo de Olavide. Programa Artes y Formación del Vicerrectorado de Cultura y Políticas Sociales, a través del Servicio de Extensión Cultural, Peña Flamenca de la UPO.
Estreno: Teatro La Fundición, Sevilla

Al cante

Ana Arroyo, Rosario Ávila, Pepa Bulnes, María Cardona, Lucía Castro, Reyes Domínguez, Leonor de Alba, Viviana de la Vega, Yolanda Espinosa, Beatriz Gandul, Carmen García, Isabel Lebrero, Beatriz Macías-Gómez, Ana Morán, Concha Marcos, Mercedes Romero, M.ª Carmen Ruiz, Francisco García, Modesto Duvizón y Juan María García.

Al baile

Carmen Ordóñez, Rocío Núñez, Marisol Burguete, M.ª Ángeles Corro, Fabiola Pérez, Pilar Ortiz, Carolina Romero, Pilar Camacho, Concepción Portillo, Elena García, M.ª José Guerrero, Victoria Rubio, Sofía López, Javiera Eguiguren, M.ª José Dorado, Ana Cruz, Antonia Jiménez, Teresa Álvarez, Elisa Mazuelos, Marina, Lola Reina, María Salvador, Lucía Castor y Alicia Serrano.

A la guitarra

Salvador Arjona.

Profesoras y directoras artísticas

Carmen Blanco “La Manme” y Maite Olivares.


Redacción: Francisco García Rey (Presidente)