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domingo, 6 de diciembre de 2020

MESA REDONDA: “Violencia de género y machismo en la música. El caso del flamenco como hijo de sus tiempos”



El miércoles 2 de diciembre, celebramos la mesa redonda “Violencia de género y machismo en la música. El caso del flamenco como hijo de sus tiempos”, un proyecto realizado en la Universidad Pablo de Olavide a propuesta de la Oficina de Igualdad y desarrollado por la peña flamenca, dentro del Pacto de Estado contra la Violencia de Género:

https://youtu.be/1k1dfIEAAHw

En ella se habla del machismo y la violencia de género en las músicas y en el flamenco en especial, tanto en las letras tradicionales como en sus relaciones sociales. Participan en esta mesa grandes expertas y expertos en el tema, como la cantaora, compositora y productora Rosario La Tremendita, la doctora en comunicación y profesora Ángeles Cruzado, la cantaora y profesora Maite Olivares y el doctor en pedagogía y analista de género en el flamenco y sus letras Miguel López Castro.
Analizan al flamenco como hijo de sus tiempos, su recorrido desde la perspectiva de género hasta nuestros días. Hablan en el vídeo artistas dando su opinión y experiencias personales respecto al tema. El vídeo finaliza con la actuación de la cantaora Maite Olivares y la guitarrista Alba Espert, dándonos unos ejemplos de letras machistas en unos fandangos y unos tangos. La mesa redonda está moderada por el doctor Rafael Cáceres, profesor de antropología de la UPO y coordinador del Máster interuniversitario de investigación y análisis del flamenco.
Esta mesa redonda ha sido organizada y coordinada por Francisco García Rey y Salvador Arjona, presidente y vocal de actividades de la peña flamenca de la Universidad Pablo de Olavide en colaboración con la Oficina de Igualdad de esta universidad y dentro de los actos que se enmarcan en el Pacto de Estado contra la violencia de género sobre un proyecto ideado por Fernando C. Ruiz, socio de la peña.
La mesa comienza con unos vídeos donde artistas del flamenco nos hablan de sus vivencias en este sentido. Luego Rafael, como moderador, comienza presentando a los contertulios y nos introduce en el
tema de debate, hablándonos de la violencia de género en un sentido más amplio del que en principio podemos pensar, como la simple agresión física. Nos habla de otro tipo de violencia, la psicológica, la que denosta, la que infravalora, etc., violencias más sutiles que muchas veces pasan inadvertidas, algo que ya muchos investigadores llaman violencia simbólica.
Resalta que la música, como manifestación cultural que es, refleja todos los elementos de una sociedad y si en esta existen unas situaciones de desigualdad, estas se verán reflejadas en ella, sobre todo en esas relaciones de poder que siempre utilizan a las manifestaciones culturales para vincularlas a su estatus de privilegio.
Existen más estilos musicales donde se encuentran manifestaciones machistas que denostan e infravaloran a la mujer incluso en nuestros días y entre gente muy joven, como por ejemplo el reguetón o el rap, cosa que llama poderosamente la atención sobre una situación en la que aún queda mucho trabajo por hacer.
En definitiva, en todas las músicas, a lo largo del siglo XIX hasta nuestros días, la mujer ha ocupado una posición secundaria, como la que ocupaba en la sociedad, en el mercado, en la cultura, etc., y esta situación no sólo se daba en las músicas de origen popular, también se daba en las consideradas como cultas, la clásica, la ópera, etc.



A continuación, Rafael da comienzo al debate dando el paso a cada uno de los componentes de la mesa.
Tomó la palabra en primer lugar nuestra compañera Ángeles, hablando de la violencia que ha sufrido la mujer desde hace mucho tiempo, haciendo un recorrido histórico sobre esas situaciones en el mundo de la música y sus distintas formas de manifestarse, no sólo hay una violencia física, esta, se presenta en distintas formas, la económica , la sexual, algunas de ellas tan sutiles que en muchos casos pasan desapercibidas aunque no por ello menos eficaces y nos habla de una constante, la violencia simbólica.
En el flamenco también se reflejan estas situaciones de poder del hombre, donde a la mujer se la deja en unos roles muy definidos y donde la división sexual en el trabajo está muy marcada, siempre relacionándose más con la belleza y el cuerpo que con su verdadero talento artístico.
Lo preocupante del tema es que hoy en día todas estas situaciones se siguen reflejando, y lo argumenta con estadísticas y estudios en este sentido hechos entre los espectáculos de la Bienal de Sevilla, hablándonos del papel de las mujeres en el baile, el cante o la guitarra. También nos habló de otro tema como es la existencia de la brecha salarial entre el trabajo de las mujeres y de los hombres en el flamenco, donde a la mujer no se la mide por criterios artísticos. Concluye preguntando si después de todas estas situaciones ¿Cuántas mujeres artistas de verdadero nivel se han quedado en el camino?
Tomó la palabra Miguel López, agradeciendo a la peña y a la universidad la oportunidad de encontrarse en un debate de estas características y rodeado de mujeres en el mismo, deseando que estas situaciones se produzcan en todos los ámbitos sociales y culturales. Él pone al baile en el origen, donde la mujer es la verdadera protagonista, papel que con el paso del tiempo también ha ido disminuyéndose en favor del hombre, entrando este en el cante y el toque, aunque como todos los integrantes de la mesa, reconocieron ese papel tan importante que las mujeres tuvieron en la guitarra a principios del XIX.
Nos habla que en el mundo del flamenco siempre ha habido muchas mujeres con una enorme valentía, dispuestas siempre a luchar contra los convencionalismos. El hombre siempre ha tenido con la mujer en el flamenco una actitud paternalista, de cuidar de su honor y de querer enfocarla siempre al cuidado del hogar y la familia como primera opción antes que una carrera artística, donde por cierto a la mujer que se dedicaba a ella, estaba mal vista. En este aspecto nos habla de la importancia de las sagas familiares, y del transcendental trabajo que las mujeres en esos hogares hacen como transmisoras de ese arte (en nuestra peña sabemos muy bien de esto, porque tenemos un ciclo dedicado en exclusiva a las mujeres como transmisoras del flamenco). Ellas son las que enseñan a sus hijos esos valores artísticos, incluso nos cita a muchos artistas que llevan como nombre artístico el de su madre, Paco de Lucía, José de la
Tomasa, etc., lo que nos refleja la importancia que tienen y el papel tan relevante que juegan.
Siguió hablándonos sobre su trabajo de tesis doctoral, donde estudió cerca de 1500 letras, tanto antiguas como modernas, encontrando en unas doscientas de ellas distintos grados de denostación de la mujer, grados que el numera el 9 al 1, en función del nivel de denostación sufrido, concluyendo que tanto en las coplas antiguas como en las modernas se siguen reflejando esos valores patriarcales y distintos grados de ofensa y denostación de la mujer, llamándole la atención que eso siga ocurriendo en las coplas modernas, que aunque rebajen tímidamente esos grados, la nueva situación que la mujer ocupa en nuestros días no se refleja en ellas con la fuerza suficiente.
A continuación, tomó la palabra Rosario La Tremendita, que venía a esta mesa redonda en representación del recién formado sindicato de artistas flamencos, Unión Flamenca, con el que iniciamos una etapa de colaboración que esperamos en un futuro aumentar y normalizar. Tuvo unas palabras de cariño para nuestra Peña universitaria, donde dijo sentirse como en casa, ya que su padre, José el Tremendo fue fundador de la misma. Agradeciéndonos también esta iniciativa ya que es un tema que ella considera que debe tratarse y sacar a la luz.
Rosario, después de escuchar a sus compañeros de mesa, con exposiciones más académicas y técnicas, quiso enfocar su intervención a su experiencia personal como, artista y como miembro de familias de artistas. Siempre había cante en su casa y en ella ha escuchado letras antiguas donde se denigraba a la mujer y que se hacían con toda naturalidad, incluso cantadas por propias mujeres, cosa que a ella le chocaba bastante.
Ella ha vivido siempre en un matriarcado, rodeada de mujeres de gran carácter, pero que al final siempre acababan cediendo a los convencionalismos sociales de la época. Ella es también una mujer de carácter, le viene de familia y ya desde pequeña, siempre ha notado todo este mundo de dejar a la mujer en un segundo plano.
Comenzó muy joven, de concurso en concurso, donde muchas veces era la única mujer, acompañada siempre de su padre, al que agradece que no le cortara las alas en sus inquietudes artísticas, sino que, al contrario, que las apoyara poniendo en sus manos todos los medios necesarios para ello.
Ha vivido el ambiente de las peñas tradicionales y ha sufrido en sus carnes esos miedos a querer hacer cosas distintas, ella es también una gran instrumentista y siempre ha querido acompañarse de una guitarra, aunque en un principio se retraía un poco de sacarla a escena, no estaba bien visto a una mujer con una guitarra flamenca. Esto no ha sido barrera para ella y al final ha elegido su camino con una enorme valentía y determinación. Ella no se ve en un escenario sin su guitarra.
Concluyó agradeciendo a su familia y a las mujeres que le inculcaran el amor por la música y por el flamenco, sobre todo por enseñarle que este arte tiene que ser muy verdadero y que cada uno debe expresar su verdad con total autenticidad.
A continuación, vino la intervención de nuestra compañera Maite Olivares. Después de las intervenciones anteriores, donde se hicieron análisis históricos y teóricos, quiso también aportar su experiencia personal como mujer y como artista, nos habló de sus comienzos en el flamenco, en una familia con muchos hombres donde a la mujer se la trataba también de una manera muy paternalista y protectora. Nos habló de sus comienzos en el flamenco como bailaora, en una etapa en la que a las mujeres que se dedicaban al flamenco se las consideraba mujeres de “vida alegre” y que daba igual ser mujer en Extremadura, que en Andalucía, que en Cataluña, el rol de la mujer siempre estaba en un segundo plano, sin distinción geográfica ni de ambiente socio-cultural.
Ella ha trabajado mucho en los ambientes festeros, donde muchas veces la mujer necesitaba de un hombre protector, incluso entre compañeras había una competición atroz para sobrevivir en ese mundo. En su época o se era madre o se era artista, no había otra manera para las mujeres. Terminó destacando la posición valiente que la mujer siempre ha tenido en el flamenco, luchando contra viento y marea contra una sociedad que les ha puesto toda clase de impedimentos.
A continuación, Rafael como moderador nos resumía lo aportado por cada ponente y lanzó varias preguntas a los mismos para iniciar un debate que fue del todo interesantísimo y que nos dejó con ganas de más. Se habló de la aportación de los jóvenes artistas, de la actual posición de la mujer en el flamenco y del futuro.
Vino después una actuación, grabada en la Fundación Cristina Heeren, de Maite Olivares al cante, acompañada a la guitarra por Alba Espert, dándonos unos ejemplos de letras machistas en unos fandangos y unos tangos que nos dejaron el sabor del flamenco en su expresión artística y nos ponían sobre la mesa lo tratado anteriormente de una manera preciosa.





En definitiva, una mesa redonda que ha abordado un asunto necesario de tratar, de exponerlo a la luz pública y de que sirva de concienciación del trabajo que aún queda por hacer en estos temas, donde nos hemos encontrado con unos testimonios y unas opiniones muy reconocidas y de gran valor para entender la situación actual y hacia dónde debemos dirigirnos.
Agradecer a Unión Flamenca por su colaboración en la mesa en la persona de Rosario la Tremendita, a la Oficina de Igualdad de la UPO, impulsora de este evento, y en especial a Candelaria por el apoyo recibido. Agradecer también a mis compañeros de peña Salvador Arjona, por su gran trabajo en todo lo que ha sido la organización de este evento en el que he estado también acompañándolo, y a Fernando C. Ruiz, sobre cuyo proyecto original hemos basado todo el trabajo que en esta mesa redonda se ha puesto de manifiesto.

Francisco García Rey
Presidente de la peña flamenca de la UPO

miércoles, 7 de octubre de 2020

BIENAL FLAMENCO :Presentación del libro "Pregones y flamenco", de Alberto del Campo y Rafael Cáceres



El jueves día 1 de octubre se presentó el libro Pregones y flamenco, de Rafael Cáceres y Alberto del Campo, en el Espacio Santa Clara, como actividad cultural enmarcada dentro del convenio de colaboración entre la Bienal de Flamenco de Sevilla y la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide. Con este acto se ponía fin a las jornadas culturales que entre ambas instituciones se han ido llevando a cabo como acompañamiento cultural de la Bienal de Flamenco de Sevilla. 
 
 
La mesa de presentación contaba con los dos autores del libro, el director de la Bienal, Antonio Zoido, y la cantaora onubense Rocío Márquez. El acto dio comienzo con unas palabras de Antonio Zoido, que recalcó la importancia que la universidad tiene para el flamenco, nuestra principal seña de identidad cultural, y que el flamenco tiene también para la universidad. Ambos se necesitan el uno al otro, de esa unión saldrán cosas muy positivas y ese camino nunca se debe abandonar. También hizo mención al convenio con la Universidad Pablo de Olavide, que dio comienzo en febrero con unas jornadas compuestas por cuatro mesas redondas que tuvieron un gran éxito y que complementan culturalmente a la Bienal y al flamenco como algo más que un arte. 

A continuación tomó la palabra Alberto del Campo para dar las gracias al público que llenaba la sala por el esfuerzo hecho en unos momentos tan complicados, a Antonio Zoido por brindarle a la universidad la plataforma de la Bienal para el desarrollo de sus actividades culturales en relación con el flamenco y a Rocío Márquez por su gran aportación a que dicha presentación contara también con demostraciones cantadas de esos pregones. También hizo referencia a su compañero Rafael, con el que ya se ha embarcado en anteriores aventuras y con quien sigue trabajando en proyectos futuros. 
 
 
En relación con el libro, Alberto aclaró una duda del público: ¿qué tipo de libro es este? ¿es un libro de historia, de filología, de antropología? El libro abarca estos tres campos. Como obra histórica, los pregones llevan mucho tiempo entre nosotros y han pasado de generación en generación, como algo artístico pero de marcado origen popular, aunque hayan llegado a escenarios más cultos como el teatro, la ópera, etc. Desde el punto de vista filológico, los pregones ponen cante y letras flamencas al servicio de la venta ambulante, utilizan el ingenio y el arte para vender. Hay muchos artistas flamencos que se dedicaban a la venta ambulante, algunos incluso con discos grabados. 
 
En cuanto a su parte antropológica, hay que recordar que sus autores son profesores de Antropología en la UPO y esa parte no la podían obviar. Por eso han visitado mercados y han viajado a distintos puntos de la geografía andaluza, para tener una visión de primera mano de la obra que estaban realizando, porque los pregones no eran solo unas simples letras, sino que se rodeaban también de una especie de “dramaturgia” para intentar conseguir la mayor atención posible. Eran lo que podríamos llamar unas auténticas perfomances, donde el humor tenía también un papel muy importante. 
 

A continuación, Rafael nos contó que su libro pretendía acercarse al flamenco desde otros puntos de vista, pues los libros de flamenco casi siempre han tenido la misma finalidad: estudiar sus orígenes, ir indagando en el pasado, siempre mirando para atrás. Este libro pretende ofrecer una visión del flamenco más transversal. Nunca olvida su origen popular ni la importancia de la relación que muchos oficios han tenido con él: barberos, herreros, aguadores, carniceros, etc. 
 
Uno de estos oficios de gran importancia con respecto al tema en cuestión es el de los vendedores ambulantes, que establecen grandes vínculos entre el cante y el oficio, utilizando giros muy particulares, letras que hablan de productos en venta, y todo embadurnado de una “lírica” puesta al servicio de la transacción comercial. Los pregones han sido grandes difusores de la cultura flamenca, pues gremios como los arrieros y vendedores se movían por todo el territorio andaluz llevando estilos distintos de un lugar a otro, que de no ser así, no se habrían popularizado; poniendo de moda, palos, estilos, letras, etc. 
 
 
Los pregones también han sido los sonidos de la calle de la Andalucía anterior a los años 90, pues la actividad de la venta ambulante tenía transfondo artístico que acompañaba la cotidaneidad de la vida de esos años. Estábamos rodeados de pregones: como rezo, como información, como venta, etc. Hay un género que recogió muchísimos pregones populares y los incorporó a su repertorio, como es la copla, donde se pueden encontrar cientos de pregones, que llegan a mezclar incluso copla y flamenco. 
 
El pregón en sí no es un palo con estructura propia, sino que utiliza distintos estilos y palos. En sus comienzos se utilizaron mucho las alegrías para cantarlos, pero se han usado palos muy diferentes, desde la bulería hasta el fandango. Los pregones han estado presentes en el flamenco desde sus orígenes. Ya se cantaban en los cafés cantantes, pues se trataba de un género muy de moda en aquella época, y a principios del siglo XX muchos cantaores los incluyeron en sus repertorios. 
 

Sin embargo, la mayor difusión de los pregones se produjo gracias al teatro, que los popularizó bastante. A partir del XIX, el género andaluz o gitano los utilizo muchísimo. De hecho, los caracoles o el mirabrás no tienen origen popular sino teatral. Ahí ya se empezó a cruzar lo culto con lo popular. Muchos pregones proceden de artistas flamencos que fueron vendedores ambulantes y, aunque muchos de ellos se perdieron por su corto alcance, otros llegaron a tener mucha fama y popularidad. 
 
El acto contó con la intervención de la extraordinaria cantaora Rocío Marquez, que puso su toque artístico interpretando algunos de los pregones más populares en distintos estilos. Sus demostraciones arrancaron los aplausos del público que llenaba el auditorio y que dieron al acto un matiz sonoro que ayudaba mucho a la comprensión de lo que los pregones han significado en el flamenco y que, gracias a esta sensacional obra de Alberto y Rafael, quedan recogidos, registrados y reconocidos. Esta obra nos muestra todo un mundo paralelo alrededor del arte flamenco, a la vez que retrata muchas zonas de nuestra Andalucía, con sus formas, sus costumbres y sus gentes. 
 
Francisco García Rey 
Presidente de la Peña Flamenca de la UPO

domingo, 27 de septiembre de 2020

BIENAL DE FLAMENCO: Presentación del libro "Amalia Molina (1885-1956). Memoria de una universal artista sevillana" en la XXI Bienal de Flamenco de Sevilla



El jueves 24 de septiembre, dentro del ciclo organizado por la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide en colaboración con la Bienal de Flamenco de Sevilla, tuvo lugar la presentación de libro de nuestra compañera de junta directiva, la periodista Ángeles Cruzado Rodríguez, titulado Amalia Molina (1885-1956). Memoria de una universal artista sevillana.

El acto tuvo lugar en el Espacio Santa Clara y dio comienzo con una sesión fotográfica de los protagonistas. A continuación, Rafael Cáceres inició la presentación del mismo hablándonos de su autora, de su extenso curriculum académico y de su larga trayectoria como investigadora de flamenco, en concreto sobre su especialización en las mujeres flamencas, como se puede comprobar en su prestigioso blog Flamencas por derecho.

Ángeles cuenta con muchas publicaciones y también es profesora en el Máster de Flamenco, tanto en la Universidad de Cádiz como en la Pablo de Olavide. Rafael también destacó su papel como miembro de la junta directiva de nuestra peña, donde se encarga de las labores de comunicación y redes sociales. 

A continuación, nuestro compañero nos situó en la época en la que se encuadra la protagonista del libro, Amalia Molina: principios del siglo XX, una época a caballo entre la etapa de los cafés cantantes y la ópera flamenca, llamada de “variedades”, que ha sido muy poco estudiada y sobre la que existen muchas incógnitas. Precisamente, a través del estudio de la vida de Amalia se pueden ir resolviendo muchas de ellas. 

Ángeles ha puesto la mirada en una etapa a la que los flamencólogos no han prestado mucha atención, sobre todo por no considerarla “pura” y por tratarse de un periodo en el que triunfan muchas mujeres. Nos habló de cómo la protagonista se movió por escenarios de medio mundo, aunque parezca que eso es algo más propio de la globalización de nuestros días. Otro tema muy interesante que trató fueron las innovaciones aportadas por Amalia Molina en muchas facetas.

Ángeles comenzó su presentación del libro hablándonos sobre quién fue Amalia Molina: una de las artistas más universales que ha dado Sevilla, pues recorrió España, Europa y América. En su opinión, no hay ninguna duda de que Amalia fue una mujer flamenca, a pesar de que el periodo en que desarrolló su carrera no ha sido muy bien considerado por los flamencólogos. No obstante, reconoce que fue una artista muy versátil: cantaora, bailaora, coreógrafa, cupletista, actriz...


Amalia Molina nació en un corral de vecinos de Sevilla, en una familia muy humilde, y vivió en su niñez esos momentos de fiesta que en los corrales se daban. Tenía un don especial para el arte, una extraordinaria inteligencia natural y mucho talento, que cultivó tomando clases baile flamenco y escuela bolera con prestigiosos maestros.

Cuando era sólo una niña salió de gira con el maestro Ángel Pericet y empezó a despuntar como buena bailaora y cantaora. Esta trayectoria la llevó a ser contratada en el Café Novedades de Sevilla, donde tuvo el privilegio de compartir cartel con los grandes artistas flamencos del momento, como Antonio Chacón, la Macarrona, la Malena...


En 1904 dio el salto a Madrid, donde empezó su despegue definitivo, en un momento en que los cafés cantantes se encontraban en decadencia y se produjo la eclosión del género de variedades, en el que muchas mujeres encontraron acomodo, por la demanda del público, mayoritariamente masculino, al tiempo que empezaron a aparecer teatros especializados en el mismo. 

Amalia venía del flamenco más tradicional, pero se adaptó rápidamente y, nada más llegar, tuvo un éxito meteórico. Se dejó influenciar por todas las nuevas corrientes musicales y estéticas que se estaban dando en los escenarios de variedades, y las utilizó para crear su propio estilo personal, partiendo de las bases artísticas que traía de Sevilla y presentándolas de una manera novedosa y valiente, siempre rodeándose de buen gusto y elegancia en todo lo que componía su espectáculo (repertorio, coreografía, vestuario, decorado, etc.). 


Ángeles continuó la exposición sobre su libro contando anécdotas curiosas sobre la larga trayectoria profesional de la protagonista, así como algunos detalles de su vida personal, que también arrojaron algo más de luz sobre esa extraordinaria artista. Finalmente, escuchamos algunas grabaciones de Amalia Molina en las que, a pesar del acompañamiento musical de orquesta, se podían identificar claramente palos del flamenco, como soleares, alegrías, bulerías y fandangos. Finalmente, se abrió un turno de preguntas, en el que el público pudo plantear algunas cuestiones sobre el personaje, que Ángeles fue contestando y aclarando. 

En definitiva, se trata de un personaje de extraordinario interés. Amalia Molina fue una adelantada a su tiempos, una gran innovadora en el mundo del flamenco y una artista integral. Agradecemos a Ángeles que resucite a esta figura porque a través de ella salen a la luz muchos aspectos de una época que para el mundo flamenco ha sido muy poco investigada y que prácticamente ha pasado inadvertida. Como bien dijo su autora hablando del personaje, "quien te iba a decir a ti, Amalia Molina, que ibas a debutar en la Bienal de Flamenco de Sevilla" después de tantos años.

Francisco García
Presidente de la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide

martes, 10 de marzo de 2020

Presentación de la segunda edición del Máster Interuniversitario en Investigación y Análisis del Flamenco

El jueves 5 de marzo se presentó la segunda edición del Máster interuniversitario en Investigación y Análisis del Flamenco, que la Pablo de Olavide imparte en colaboración con las universidades de Córdoba, Cádiz, Granada y Huelva. La mesa de presentación estaba compuesta por el Alcalde de Carmona, Juan Manuel Ávila Gutierrez; nuestro Vicerrector de Postgrado y Formación permanente, Miguel Ángel Gual Font; el coordinador del máster y vicepresidente de la Peña, Rafael Cáceres Feria; y el escritor y flamencólogo José Luis Ortiz Nuevo, encargado de pronunciar la conferencia inaugural.


El acto comenzó con las palabras del Vicerrector, que puso de manifiesto la importancia del flamenco en la cultura andaluz, y el compromiso de la Universidad con su estudio y difusión. Después tomó la palabra el coordinador del Máster, nuestro compañero Rafael Cáceres, que dio las gracias a todas las personas que han hecho posible esta maravillosa aventura: al Vicerrector de Postgrado, por su apoyo decidido a este máster; al Alcalde de Carmona, que también lo ha apoyado incondicionalmente y ha puesto a su disposición esta bonita ciudad; y al Director de la sede de la Olavide en Carmona, Francisco Hidalgo, por ofrecer todas las facilidades para el desarrollo del mismo.

Rafael dejó claro que el camino no ha sido fácil. Ha habido que vencer muchas barreras y sortear numerosos obstáculos, pero se ha comenzado a andar, con sus pequeños fallos, que en esta segunda edición, con la experiencia del primer año, se están corrigiendo y mejorando.
Acto seguido, el Alcalde de Carmona destacó el orgullo que supone para esa localidad albergr el Máster de Flamenco. Asimismo, manifestó que las instituciones públicas deben ponerse al servicio de nuestra seña cultural más importante, el flamenco; y resaltó la importancia de haber llegado a esta segunda edición, porque eso da muestras de que la rueda ha comenzado a girar y lo más difícil ya ha pasado. Ahora toca seguir trabajando para consolidarlo y apostar por que el flamenco no sólo sea un estudio de postgrado sino que también llegue a los colegios andaluces.

Tras el acto de presentación dio comienzo la conferencia de José Luis Ortiz Nuevo, dirigida a los alumnos del máster. El investigador archidonés centró su intervención en dara conocer distintas particularidades del flamenco y el mundo que lo rodea, e instó a los alumnos y alumnas a ser valientes a la hora de enfrentarse al estudio de este arte.

Tras la conferencia, tuvo lugar un pequeño recital del cantaor jerezano Miguel Lavi, acompañado a la guitarra de Manuel Parrilla. Miguel estuvo extraordinario. A pesar de su Juventud, lleva el cante puro en sus venas, transmite como pocos, y su cante es de los que llegan y hieren. Comenzó con unos tientos-tangos, que ralentizó a su antojo y que manejó con elegante soltura. Continuó con unas bulerías por soleá que sonaron al Jerez de antaño y que pocos interpretan con su grandeza y la solemnidad. Después cantó una seguiriya que hizo temblar a todos los presentes y nos levantó de la silla. Lavi terminó por bulerías de su tierra, que interpretó de una forma tan personal, que volvió a estremecer los corazones del público.

El cante del jerezano fue el colofón perfecto para una noche en la que se sentaron las bases de la consolidación del estudio oficial del flamenco en las universidades andaluzas, con la segunda edición del máster, del que pueden salir hornadas de investigadores que traigan más luz sobre un arte que va mucho más allá de la mera expresión artísticas, porque es un modo de vida, una seña cultural inconfundible y un universo en sí mismo.

Terminamos con una pequeña recepción en la que pudimos saludarnos y compartir una cervecita. Allí se encontraban el director comercial de cadena SER, Ildefonso Vergara, profesor del máster; la filologa y gestora cultural Inmaculada Bustos, de la UNIA; la periodista y flamencóloga Lola Pantoja Guerrero; la doctora en flamenco Carmen Pulpón, el cantaor José Parrondo, el presidente de la Peña Amigos de la guitarra de Carmona, miembros de la corporación municipal del Ayuntamiento de Carmona, alumnos del máster y mis compañeros de junta directiva de la Peña Ángeles Cruzado, Fernando C. Ruiz , Rafael Cáceres (profesores del máster) y Jose Manuel Diaz (secretario de la peña), entre las muchas más personas asistentes al acto.

Para finalizar, doy la enhorabuena a todos los intervinientes y a los responsables de la perfecta organización del acto.

Francisco García Rey
Presidente de la Peña

miércoles, 22 de mayo de 2019

ENCUENTRO CON ANABEL VALENCIA: IV CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"



El Pasado 17 de mayo poníamos el broche de oro al IV Ciclo "Las mujeres como transmisoras del flamenco" con la presencia de la gran cantaora lebrijana Anabel Valencia. Fue en el salón de actos del CABD.


Presentó el acto el vicepresidente de la Peña, Rafael Cáceres. Me pedí realizar la entrevista a Anabel o, como preferimos, tener la conversación con ella. Durante la misma, tuve un olvido imperdonable que quiero subsanar aquí: cité a gente de Lebrija a quien he tenido la suerte de conocer, todas personas excepcionales y muy queridas por mí: la cantaora Inés Bacán, Pedro María Peña, la bailaora Concha Vargas, Isabel Carrasco (hermana de Curro Malena), el gran cantaor aficionado Curro Vargas, la periodista Araceli Pardal… ¡Pero olvidé citar a Pepa Vargas! La mujer del gran Curro Fernández, madre nada más y nada menos que de Esperanza, Paco y Joselito Fernández, con quienes formó La Familia Fernández. Omisión imperdonable.

 
 
Aprovecho para recomendar la lectura del libro Pepa Vargas. Memoria de una mujer flamenca, que no tiene desperdicio. Aprovecho también, porque creo que tampoco lo hice, para citar a Pedro Carrasco, que no vino porque anda con las cosas de la política en estos días de campaña electoral (¡mucha suerte, Pedro, que lo vales!) y a un sobrino de Inés, hijo del gran Pedro Bacán, buena persona donde las haya; y a Concha del Lagaña, con quien solo he conversado por teléfono pero vaya tela; y al Paula, otra persona excepcional, que hace no mucho cerró su bar "El Uno de San Román", para desconsuelo de los amantes del menudo y de los bares con enjundia, como es mi caso.

 

No voy a reproducir lo que dijo Anabel, que queda para quienes tuvimos el privilegio de estar allí. Con gran simpatía, naturalidad, y ese hablar tan dulce de Lebrija, nos contó sobre su familia, su trayectoria, sus gustos artísticos, las casas cantaoras de allí… Entre otras muchas cosas, quiero resaltar dos: su defensa de la territorialidad del flamenco, que para ella es una obviedad (lo comparto), por muy universal y globalizado que sea hoy; y cómo, en contraste con las mujeres de generaciones mayores, ella tuvo siempre el apoyo de sus padres y demás familia, y también de su marido, para convertirse en artista.

 
En su discurso, amor hacia el flamenco y optimismo, mostrando una trayectoria de búsqueda de su verdad. No en vano, al principio triunfó haciendo una música distinta al flamenco pero abandonó ese camino, que hubiera sido más fácil, para tomar el suyo, el del flamenco, el que de verdad la llenaba, el que respondía a cómo se siente y a cómo es ella. Eso se llama coherencia.


En la actuación le acompañó a la guitarra Curro Vargas, hijo de la gran Concha, sobrino de Pepa. Hicieron tientos (con la guitarra en tono de rondeña), malagueñas, tangos y bulerías. Todo ello sin concesiones, con largueza, recreándose, con gusto. La voz de Anabel pellizca. Tiene quejío, transmite, es (en los tientos y las malagueñas) puro llanto flamenco. Riquísima de matices, con un mecido especial en los tangos, con gran diversidad de registros, con una delicadeza de fondo que embriaga. En las bulerías, entre las que no faltaron los cuplés, hay una gracia y una alegría que conmueven. Y siempre, con un sosiego que otorga jondura, y una vocalización clara que es difícil cuando los cantes se dicen con tanta fuerza del corazón como hace ella.

 
La guitarra de Curro hizo diálogos prodigiosos con Anabel. Con falsetas impecables, compás preciso, y con una limpia dulzura, el acompañamiento estuvo al mismo gran nivel que el cante, llegando a ser, por momentos, hipnotizante.

 

Fue el broche de oro ideal para el IV Ciclo "Las mujeres como transmisoras del flamenco", que, en lo artístico, se abrió con el baile de Luisa Palicio, siguió con la veterana María Vargas, y cerró la aún joven, pero ya sabia, Anabel Valencia. El panorama ofrecido ha sido diverso y, desde luego, muy significativo.


 
Después vino el ratito ya clásico, con las cositas buenas para picar que trae alguna gente (¡ole!). Como siempre, la compañía fue de lo más agradable. Además de la querida gente de la Peña, estaban por allí Araceli Pardal (muy recomendable su web www.lebrijaflamenca.com), con quien tuve el placer de discutir sobre el ninguneo de los gitanos en el flamenco que estamos sufriendo hoy. Otra discusión, igualmente placentera: con nuestro amigo Rafael sobre el videoclip del Festival de Madrid.

 
Los artistas nos acompañaron, departiendo con todo el mundo. Si escuchar cantar a Anabel es una delicia, también lo es hablar con ella. Y con Curro Vargas, que acababa de llegar de actuar en el mencionado festival madrileño; Curro es una persona llena de bondad con la que da gusto tratar, aparte de un gran artista. Y con Luis, primo de Anabel, que había subido al escenario para jalear los tangos y las bulerías. Y con Marcos (que había hecho lo mismo), el marido de Anabel.

 
 
Por cierto, ¡vaya lección de pedagogía la de los gitanos viejos! Me contaba Marcos, ilustrándolo, sobre su padre y sobre su suegro, y la crianza de los niños bajo el principio del respeto a los mayores. Una lección que habría que aprender, que con tanto pedagogismo andan los chavales de hoy desorientados. Fue otro de los placeres de la jornada. Como lo fue hablar con Ramón Amaya, otro gitano lebrijano, nieto de Antonia Pozo, y con su señora, María. Ramón habla reposado, sin estridencias, con sabiduría, y es un gran fotógrafo (véase por ejemplo su Facebook, donde por cierto ha puesto varias de las fotos que hizo). Y por supuesto con Ángeles, Rafa, Paco, Isa, Juan, Antonio…
Esta vez nadie sacó la guitarra ni se lanzó nadie a cantar. Pero no importaba. Es que no hubo espacio para ello, nos cogió con ganas de cháchara.

 
 
 
Muchas gracias al Servicio de Extensión Cultural, al Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social, al CABD, al Instituto Andaluz del Flamenco, y desde luego a la gente que asistió, a quienes lo hicieron posible con su dedicación (Paco, José Manuel y Manolo a la infraestructura, Ángeles a la comunicación) y de forma muy especial a Anabel, a Curro, a Marcos, a Luis. Y que viva Lebrija y el flamenco.
La próxima, la fiesta de despedida del curso.
 
Fernando Carlos Ruiz Morales
Presidente de la Peña

domingo, 28 de abril de 2019

ENCUENTRO CON LA FUNDACIÓN CRISTINA HEEREN. IV CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"



Este pasado jueves, en la Universidad Pablo de Olavide, tuvimos un encuentro con la plana mayor de la Fundación Cristina Heeren, dentro de las actividades que desarrollamos en el IV Ciclo “Las mujeres como transmisoras del Flamenco” que organiza nuestra peña.


El acto comenzaba con nuestro vicepresidente, Rafael Cáceres, dando la bienvenida y presentando a las ponentes: Pepa Sánchez (Directora Académica), Alexandra Hoffer (Directora de Producción) y Águeda Borrás (Directora de Relaciones Institucionales).


Comenzó Pepa haciéndonos un resumen de su historia y su labor durante esos años. La Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco es una entidad privada, sin ánimo de lucro, creada en 1993 en Sevilla por la neoyorquina Cristina Heeren, hispanista y mecenas norteamericana, sin duda una mujer con una historia de libro, rodeada siempre de personas de enorme talento y sensibilidad como Orson Welles, Hemingway y un largo etcétera., pero sobre todo una mujer enamorada del flamenco, de nuestra tierra y de su cultura en general, una mujer que ha puesto gran parte de su patrimonio en la defensa, promoción, enseñanza y conservación del flamenco tanto en Andalucía y en España, como internacionalmente.


Desde 1996, su prestigiosa escuela internacional de flamenco ha formado en cante, baile y guitarra a más de 6.000 jóvenes de todo el mundo, muchos de los cuales han disfrutado de su programa de becas, en especial, nuevos valores andaluces. Todos ellos han sido formados por los prestigiosos profesionales del flamenco que integraron e integran su claustro de profesores, por el que han pasado maestros del cante como Naranjito de Triana, José de la Tomasa, Esperanza Fernández, Arcángel o Juan José Amador, así como nuevas generaciones del flamenco, como Manuel Lombo, Lidia Montero, Rosi Navarro “La Divi”, etc.

 
La Fundación también ha contado con grandes artistas del baile, como Manuel Soler, Milagros Menjíbar, Javier Barón, Luisa Palicio o El Choro; y de la guitarra, como Miguel Ángel Cortés, Niño de Pura, Eduardo Rebollar, Pedro Sierra o Paco Cortés, entre otros. Por sus aulas han pasado figuras del flamenco actual, como Argentina, Rocío Márquez, Jeromo Segura y un largo etcétera.


Su labor ha sido reconocida con el Premio Flamenco en el Aula de la Junta de Andalucía, la Orden de Alfonso X del Ministerio de Cultura, el Premio Nacional de Enseñanza de la Cátedra de Flamencología de Jerez o la distinción Jueves Flamencos de la Fundación Cajasol, entre otros honores. Con la celebración del 20º Aniversario, la inauguración en 2017 de su sede en Triana y la reactivación de los concursos Talento Flamenco con el apoyo de benefactores como Acciona y Helvetia, la Fundación Cristina Heeren comienza una nueva etapa.



Esta entidad impartió sus primeros cursos en 1996 a dos alumnos de guitarra y tres estudiantes de baile. Entre 1996 y 2006, su sede estuvo en la Casa de Pérez Comendador, en el sevillano barrio de Santa Cruz. Hasta 2016, la fundación se estableció en dos sedes: una principal en el barrio de Heliópolis, donde se encontraba la administración y se impartían las clases de cante y guitarra; y la segunda en el barrio de El Juncal, donde se ubicaban las clases de baile. Coincidiendo con su vigésimo aniversario, la Fundación Cristina Heeren ha abierto su sede definitiva en la calle Pureza, 76, en pleno corazón del barrio de Triana.

 
Cristina Heeren completaba así su sueño: no sólo conseguía unificar todas las especialidades en un mismo edificio específicamente diseñado para la enseñanza integral del flamenco, sino que también lo dotaba de un coliseo propio, el Teatro Flamenco Triana. La nueva sede ya se ha hecho con un lugar destacado en el circuito cultural sevillano.

 
Precisamente del Teatro Flamenco de Triana comenzó a hablarnos Alexandra Hoffer, la Directora de Producción. Se trata de un espacio muy coqueto donde se ofrecen funciones de flamenco a diario, que está teniendo un gran éxito. Alexandra dirige la productora “Anea Producciones”, ligada a la Fundación, que se dedica a la producción y distribución internacional de espectáculos dirigidos a distintos circuitos y con diversos formatos: teatros, festivales y eventos privados. En ella se han gestado una enorme cantidad de espectáculos flamencos, algunos de ellos de gran entidad y que han dado la vuelta por los teatros y festivales más importantes del mundo, como “Metamofosis", de la Compañía de Israel Galván, presentado en el Teatro Lope de Vega de Sevilla durante la Bienal de
Flamenco; “Don Juan Flamenco", con Rafael Campallo, estrenado en el Teatro Central de Sevilla también en el marco de la Bienal; o "Aviso: Bayles de Jitanos", de Antonio Molina, 'El Choro', por mencionar sólo algunos.


Cerró la presentación Águeda Borrás, Directora de Relaciones Institucionales, que nos habló de la constante lucha por buscar patrocinios, pues la fundación no cuenta con ningún tipo de ayuda económica de la administración. Águeda mencionó el convenio firmado con la empresa Acciona, que les ha permitido continuar con sus concursos de jóvenes talentos, en las tres especialidades, cante, baile y guitarra. Es incomprensible que una Fundación con esta trayectoria y con ese peso en el mundo del flamenco no cuente con un apoyo institucional claro. Como siempre, las administraciones y el flamenco no acaban de encontrar un verdadero camino de entendimiento.


Vino después una actuación de alumnos de la fundación. Comenzaron Elizabeth Nadal al cante y la guitarrista americana Leah Krushesvki por granaínas, que ya nos hicieron ver que sobre el escenario había una gran cantidad de talento. Después se unió a ellas el guitarrista Jonathan Goldie y entre los tres nos regalaron unas alegrías, preciosas, con una gran cantidad de matices y de cambios, que subieron la temperatura de la sala. Terminaron Elizabeth y Jonathan por fandangos, poniendo a los presentes en pie, como broche precioso a una tarde flamenca de cabales vivida como en familia.


Los guitarristas, a pesar de su procedencia extranjera, tocaron con una sensibilidad, una flamenquería y un pellizco que se convierten en la prueba palpable del gran trabajo que esta fundación hace con jóvenes de todo el mundo en la transmisión de nuestro arte, sin perder su más elemental esencia.
En la cantaora, Elizabeth Nadal, se vio a una auténtica artista y una auténtica flamenca nada más subirse al escenario. La joven es una enamorada de esto y canta como los ángeles. Tiene una voz muy personal, que en momentos te llena de dulzura, para pasar a emocionarte o a tocarte la fibra. Cuando está arriba, lo vive, lo siente; eso se nota y así se lo transmite al público. Todos coincidimos también en una cosa: tiene un desparpajo en el escenario impropio de su edad. Gracias, Elizabeth, por entregarte tanto en una tarde y a una hora no muy flamenca, en la que es difícil llegar al público, y tú lo hiciste.


Después nos fuimos todos al local de la peña y allí es donde realmente abrimos el coloquio, preguntando a nuestras protagonistas sobre todas aquellas cuestiones que se quedaron en el tintero, ya que por el horario de cierre del CABD tuvimos que salir apresuradamente. Eso sí, ya de una manera más distendida y con una cervecita o copita de manzanilla en la mano.


Fue en estas conversaciones donde verdaderamente surgieron cuestiones de enorme interés y, sobre todo, se abrió un campo a la colaboración entre las dos instituciones, lleno de posibilidades. Está claro que la copita de después genera unas sinergias y unos lazos que quedan para siempre. Constituyen los primeros pasos a los nuevos campos que se nos abren y hacen que, pasito a pasito, sigamos creciendo en todos los aspectos.


Sólo me queda dar mil gracias a todas ellas, por su amabilidad, su disposición y su sincero ofrecimiento. Así como ellas nos dicen que tenemos las puertas de la fundación siempre abiertas, nosotros les decimos que en la UPO también tienen su casa. Y como nos quedamos con ganas de más, nos emplazamos para los siguientes cursos a continuar conociendo a la fundación y colaborar en nuevos proyectos.


 
Gracias especiales a nuestro directivo Kaveh (profesor también en la Fundación) por su trabajo para que este evento pudiera consolidarse, a nuestros socios que ayudaron al montaje del evento, a nuestro becario, Cristian y, por supuesto, a la Vicerrectora de Cultura de la UPO, en concreto a Extensión Cultural, por su apoyo incondicional.
 
Francisco Gª Rey
Tesorero de la Peña