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miércoles, 7 de octubre de 2020

BIENAL FLAMENCO :Presentación del libro "Pregones y flamenco", de Alberto del Campo y Rafael Cáceres



El jueves día 1 de octubre se presentó el libro Pregones y flamenco, de Rafael Cáceres y Alberto del Campo, en el Espacio Santa Clara, como actividad cultural enmarcada dentro del convenio de colaboración entre la Bienal de Flamenco de Sevilla y la Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide. Con este acto se ponía fin a las jornadas culturales que entre ambas instituciones se han ido llevando a cabo como acompañamiento cultural de la Bienal de Flamenco de Sevilla. 
 
 
La mesa de presentación contaba con los dos autores del libro, el director de la Bienal, Antonio Zoido, y la cantaora onubense Rocío Márquez. El acto dio comienzo con unas palabras de Antonio Zoido, que recalcó la importancia que la universidad tiene para el flamenco, nuestra principal seña de identidad cultural, y que el flamenco tiene también para la universidad. Ambos se necesitan el uno al otro, de esa unión saldrán cosas muy positivas y ese camino nunca se debe abandonar. También hizo mención al convenio con la Universidad Pablo de Olavide, que dio comienzo en febrero con unas jornadas compuestas por cuatro mesas redondas que tuvieron un gran éxito y que complementan culturalmente a la Bienal y al flamenco como algo más que un arte. 

A continuación tomó la palabra Alberto del Campo para dar las gracias al público que llenaba la sala por el esfuerzo hecho en unos momentos tan complicados, a Antonio Zoido por brindarle a la universidad la plataforma de la Bienal para el desarrollo de sus actividades culturales en relación con el flamenco y a Rocío Márquez por su gran aportación a que dicha presentación contara también con demostraciones cantadas de esos pregones. También hizo referencia a su compañero Rafael, con el que ya se ha embarcado en anteriores aventuras y con quien sigue trabajando en proyectos futuros. 
 
 
En relación con el libro, Alberto aclaró una duda del público: ¿qué tipo de libro es este? ¿es un libro de historia, de filología, de antropología? El libro abarca estos tres campos. Como obra histórica, los pregones llevan mucho tiempo entre nosotros y han pasado de generación en generación, como algo artístico pero de marcado origen popular, aunque hayan llegado a escenarios más cultos como el teatro, la ópera, etc. Desde el punto de vista filológico, los pregones ponen cante y letras flamencas al servicio de la venta ambulante, utilizan el ingenio y el arte para vender. Hay muchos artistas flamencos que se dedicaban a la venta ambulante, algunos incluso con discos grabados. 
 
En cuanto a su parte antropológica, hay que recordar que sus autores son profesores de Antropología en la UPO y esa parte no la podían obviar. Por eso han visitado mercados y han viajado a distintos puntos de la geografía andaluza, para tener una visión de primera mano de la obra que estaban realizando, porque los pregones no eran solo unas simples letras, sino que se rodeaban también de una especie de “dramaturgia” para intentar conseguir la mayor atención posible. Eran lo que podríamos llamar unas auténticas perfomances, donde el humor tenía también un papel muy importante. 
 

A continuación, Rafael nos contó que su libro pretendía acercarse al flamenco desde otros puntos de vista, pues los libros de flamenco casi siempre han tenido la misma finalidad: estudiar sus orígenes, ir indagando en el pasado, siempre mirando para atrás. Este libro pretende ofrecer una visión del flamenco más transversal. Nunca olvida su origen popular ni la importancia de la relación que muchos oficios han tenido con él: barberos, herreros, aguadores, carniceros, etc. 
 
Uno de estos oficios de gran importancia con respecto al tema en cuestión es el de los vendedores ambulantes, que establecen grandes vínculos entre el cante y el oficio, utilizando giros muy particulares, letras que hablan de productos en venta, y todo embadurnado de una “lírica” puesta al servicio de la transacción comercial. Los pregones han sido grandes difusores de la cultura flamenca, pues gremios como los arrieros y vendedores se movían por todo el territorio andaluz llevando estilos distintos de un lugar a otro, que de no ser así, no se habrían popularizado; poniendo de moda, palos, estilos, letras, etc. 
 
 
Los pregones también han sido los sonidos de la calle de la Andalucía anterior a los años 90, pues la actividad de la venta ambulante tenía transfondo artístico que acompañaba la cotidaneidad de la vida de esos años. Estábamos rodeados de pregones: como rezo, como información, como venta, etc. Hay un género que recogió muchísimos pregones populares y los incorporó a su repertorio, como es la copla, donde se pueden encontrar cientos de pregones, que llegan a mezclar incluso copla y flamenco. 
 
El pregón en sí no es un palo con estructura propia, sino que utiliza distintos estilos y palos. En sus comienzos se utilizaron mucho las alegrías para cantarlos, pero se han usado palos muy diferentes, desde la bulería hasta el fandango. Los pregones han estado presentes en el flamenco desde sus orígenes. Ya se cantaban en los cafés cantantes, pues se trataba de un género muy de moda en aquella época, y a principios del siglo XX muchos cantaores los incluyeron en sus repertorios. 
 

Sin embargo, la mayor difusión de los pregones se produjo gracias al teatro, que los popularizó bastante. A partir del XIX, el género andaluz o gitano los utilizo muchísimo. De hecho, los caracoles o el mirabrás no tienen origen popular sino teatral. Ahí ya se empezó a cruzar lo culto con lo popular. Muchos pregones proceden de artistas flamencos que fueron vendedores ambulantes y, aunque muchos de ellos se perdieron por su corto alcance, otros llegaron a tener mucha fama y popularidad. 
 
El acto contó con la intervención de la extraordinaria cantaora Rocío Marquez, que puso su toque artístico interpretando algunos de los pregones más populares en distintos estilos. Sus demostraciones arrancaron los aplausos del público que llenaba el auditorio y que dieron al acto un matiz sonoro que ayudaba mucho a la comprensión de lo que los pregones han significado en el flamenco y que, gracias a esta sensacional obra de Alberto y Rafael, quedan recogidos, registrados y reconocidos. Esta obra nos muestra todo un mundo paralelo alrededor del arte flamenco, a la vez que retrata muchas zonas de nuestra Andalucía, con sus formas, sus costumbres y sus gentes. 
 
Francisco García Rey 
Presidente de la Peña Flamenca de la UPO

domingo, 10 de marzo de 2019

Recital de Rubito Hijo y Marcos Serrato

Fue otro de esos días inolvidables, por la calidad de los artistas y de la gente que asistió. En el Salón de Actos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) había huecos, aunque como mínimo la asistencia llegó a 60 personas.
Hasta este verano, en el Festival Juan Talega de Dos Hermanas, servidor no había reparado suficientemente en Rubito Hijo. Allí me deslumbró. Hice por hablar con él, y por segunda vez me deslumbró. Ahora, por su generosidad, su sencillez, su bondad. El resultado fue lo que vivimos el 8 de marzo.


Como hacemos siempre, primero fue la entrevista, llevada esta vez, de forma magistral, por nuestro directivo Paco Rey. Rubito nos contó cómo el flamenco estaba siempre presente en su casa (su padre es Rubito de Pará, excelente cantaor por derecho), y para él era como un juego. 
Habló de su pueblo, nada menos que La Puebla de Cazalla, y el ambiente flamenco de allí. Y de sus abuelos, trabajadores del campo que cantiñeaban sus cositas. Salieron los nombres de Francisco Moreno Galván, José Menese, Diego Clavel, Manuel Gerena, Raúl Montesinos, La YiyaPepe el Boleco, entre otros ilustres moriscos. Salió la emigración temporal a Ibiza, llena de paisanos de La Puebla, donde su padre montó un tablao que está también en su infancia.


Como dijo, con palabras hermosas y sabias, escuchar a grandes artistas y “mirar para atrás” ha sido su escuela. Rubito se estrenó en la Peña Torres Macarena con 14 años, en un concurso de saetas. Ha recibido numerosos premios, entre los que sobresale, en 2003, la Lámpara Minera, del prestigioso concurso de La Unión (Rubito Hijo es el tercer ganador de este concurso que nos visita, tras Rocío Márquez y Jesús Heredia, que además siguen siendo amigos de la Peña). 


Nos habló de los concursos, de lo bien que lo hacen en La Unión y, por el contrario, de la poca trascendencia de otros certámenes que, sin embargo, son de envergadura. Y es que el flamenco es mejor tratado, en todos los sentidos, y más respetado, fuera de Andalucía que en nuestra propia comunidad autónoma. No es el primer artista que constata esto. Algo hay que cambiar, en los medios de comunicación, en la escuela, etc., para que el flamenco reciba aquí el trato que merece. Más aún: parece que en vez de artista hay que ser “arquitecto” (o experto en Derecho, Empresariales y Economía, añado), porque ahora todo va por proyectos. La burocracia también se ha instalado en el arte. Y esto no es bueno, porque está en las antípodas de la creatividad.


Prefiere Rubito Hijo los “cantes básicos”, cosa que demostraría luego. Habló de sus discos, en especial del más reciente, Sincero, que servidor puede asegurar que es una maravilla. A pesar de los pesares, es optimista sobre el futuro del flamenco, porque hay cantera. Todo su discurso fue relajado y sabio, a pesar de que aún es joven.


Abrió la actuación por tonás. Luego, con la guitarra de Marcos Serrato, hizo soleares, tientos y tangos, y culminó por seguiriyas. En todos los cantes se explayó. Rubito canta por derecho. Directo. Y clásico, mirando a los maestros pero, atención, aportando su personalidad y su sentimiento. No imita a los referentes, sino que los ha incorporado a su forma, a su entendimiento, que es profundo, largo y original.


La voz de Rubito Hijo llama la atención, de entrada, por su potencia y su tesitura laína. Dicen que las voces así son más apropiadas para fandangos, malagueñas, cantes mineros… Pues no. Lo demostró Manuel Vallejo y lo demuestra Rubio Hijo: si se canta con el corazón, una voz así te desgarra por seguiriyas, te hace vibrar por tientos y tangos, te lacera por tonás, te mece y conmueve por soleá. Imprimió a sus cantes todo tipo de matices. Fue capaz de navegar por lo lastimero y por el agua clara, poniendo alma y corazón, que supo transmitir hasta el punto que se vieron lágrimas de emoción.  Además, nos hizo recordar a Enrique Morente, a Manolo Caracol, a Chiquetete… Una lección de flamenco, de flamencura, de intensidad.


Una palabra sobre el guitarrista, el joven pero experto Marcos Serrato: Sencillamente, dio todo un recital sobre cómo hay que acompañar al cante. Sobrio pero adornado en la justa medida cuando había que hacerlo, apoyando el cante, atento a todo con una solvencia plena. Seguro que el maestro Melchor de Marchena lo hubiera felicitado. Ole por Marcos.


Después vino, como siempre, el ratito en El Entramado, donde está la Peña. Marcos tenía que irse, pero Rubito se quedó con nosotros. Otra vez demostró que es una persona humilde, de trato más que agradable. Flamenco integral. Como su padre, Rubito de Pará, que nos acompañó en todo momento, y el cantaor aficionado, también morisco, Manolo Catato. Entre las cosas mejores de la noche, la sabia conversación de ambos, la alegría de escucharlos hablar de flamenco, de la emoción, de Moreno Galván, de La Puebla.


Una vez más, la generosidad de los socios y socias llenó de viandas las mesas. Esas tortillas de patatas, esas papas aliñás, etc., nos acompañaron en las mil conversaciones que tuvieron lugar. También, como siempre, en un ambiente distendido, amigable, en el que el tema principal fue, sin duda, cómo nos había conmovido Rubito Hijo. Otra vez hubo gente nueva que quedó prendada de las cosas que pasan en esta Peña. 


Especial mención quiero hacer a la sensibilidad flamenca de la gente de Utrera que nos acompañó. Aunque son, como pasa en el flamenco, muy del cante de su pueblo, tan maravillosamente gitano, supieron apreciar al máximo el cante de Rubito, que les deslumbró. Más de cuatro de los asistentes no lo habían escuchado antes y la sorpresa fue mayúscula. 


Gracias a todos. Y muy especiales a Paco, Mibri, Manolo de Triana, Manolo de Alcalá (¡qué alegría volverlo a ver!), etc., tan atentos a todo para que todo saliera lo bien que salió. Y sobre todo a Marcos Serrato y a Rubito Hijo, que desde ese día tiene, al menos, 60 nuevos fans. Y lo que queda. Gracias al Vicerrectorado de Cultura de la UPO, a Extensión Cultural (otra vez genial Cristian, atento a todo y, encima, participando), al CABD, a la gente que asistió.


Queda el prodigio de lo vivido en el Salón de Actos. Creo que impregnando sus paredes van quedando cosas mágicas, como ecos, hilos sensibles, alientos que han ido dejando los artistas que han estado, magia que se activa cada vez que llega otro artista. Allí han depositado alma Juan José Amador, Inés Bacán, Esperanza Fernández, David el Galli, Ana Gómez, Carmen Linares, José Manzano, Rocío Márquez, Joselito Méndez, Alba Molina, Angelita Montoya, Mari Peña, Tomás de Perrate, Manuel Requelo, La Susi, José el Tremendo, María Vargas, Pepa Vargas, Juan Villar hijo. Y, con sus sonantas, José Acedo, Davinia Ballesteros, Miguel Ángel Cortés, Gaspar Fernández, Paco Fernández, Amador Gabarri, Manuel Herrera, Paco Iglesias, Lucas de Jerez, Antonia Jiménez, Alberto López, Manuel de la Luz, Antonio Moya, Kaveh Nassehi, Eduardo Pacheco, Pedro María Peña, El Perla, Pedro Sánchez, Lola Yang, Calixto Lee. O Soraya Clavijo, Joselito Fernández, Carmen Ledesma, La Manmen, Carmelilla Montoya y Luisa Palicio con su baile. Incluso la percusión de Javier Teruel y Miguelito Vargas, incluso la flauta de Ermanno Panta. Y todo ese poso alimenta cada nueva presencia de artistas. Ese salón está ya lleno de memoria flamenca. Ahora, Rubito Hijo, con Marcos Serrato, dejan también su huella. Estremecedor. Apasionante. 


También ocurre que los artistas que vienen, que siempre son personas de primera, perciben la pasión y el cariño. Aquí no hay prensa que airee estas cosas. No salen críticas en los periódicos al día siguiente. Pero están las voces de quienes asistimos, para decir a los cuatro vientos que el flamenco vive y que Rubito Hijo es uno de los responsables de esta maravilla.


Las próximas, todas en marzo, serán de otro tipo, pero también necesarias: el 21 intervenimos en una sesión de Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo para alumnado de Trabajo Social y Educación Social, en la que, entre otras cosas, se presentará la Fundación Manuela Carrasco. Aunque no será un espectáculo, esta diosa del baile estará allí. El 22, una charla-coloquio con Carmen Pulpón, una de las principales investigadoras del flamenco en la actualidad, en la que habrá también arte. Y el 25, actuación de artistas de la Peña en Capitanía, donde el año pasado la liaron, y por eso nos han pedido repetir. ¡Esto no para!
Fernando Carlos Ruiz Morales
Presidente de la Peña

viernes, 12 de diciembre de 2014

Actuación de Rocío Márquez y Tomás de Perrate en la UPO


Tomás de Perrate
Tomás Fernández Soto, nace en Utrera el 6 de junio de 1964, en el seno de una familia gitana y cantaora. Hijo de José Fernández Granados (Perrate de Utrera) y Tomasa Soto Loreto (hija del mítico cantaor Manuel Torres).
Tomás tardó en exteriorizar el legado que tenía dentro, pero cuando sintió la llamada del cante, no había vuelta atrás. Eso sucedió una Navidad del año 99.
A partir de ahí se suceden las actuaciones en numerosos eventos flamencos y festivales, como la “Bienal de Flamenco 2002” donde fue galardonado con el premio “Giraldillo al Artista Revelación”, participando en varias ediciones posteriores, incluida esta última de 2014.
 Después de sorprender a propios y extraños con su primer álbum en solitario Perraterías que le produjo Ricardo Pachón en 2005, Tomás de Perrate sigue explorando su particular visión del cante flamenco. Su última obra Infundio es otra muestra de actualización del legado tradicional, donde continúa con la inercia de la búsqueda de un sonido contemporáneo para el flamenco tradicional.
Tomás de Perrate ha irrumpido en este arte, desarrollando unas formas muy personales, un sonido nuevo pero con sabor añejo, con un gusto y un paladar exquisito. En su cante se hace visible la huella genética flamenca de su gente y de su comarca cantaora, pero tiene la virtud de sonar con un sello propio e inconfundible. Aunque quisiera, no podría ocultar que es un metal “templao al fuego” de un hogar profundamente flamenco.





Rocío Márquez
Rocío Márquez Limón nace en Huelva, el 29 de septiembre de 1985. Estudia Solfeo en el Conservatorio de Valverde del Camino, (Huelva), cante flamenco en la Fundación Cristina Heeren (Sevilla) y Magisterio Musical en la Universidad de Sevilla, cursando también un Seminario de Flamenco en la Universidad de Huelva.

Por motivos de estudios se traslada a la ciudad de Sevilla en el año 2000, donde reside actualmente.
Desde muy pequeña participa en programas de televisión y radio, continuando su actividad artística hasta la actualidad donde se hace imprescindible en certámenes, galas y festivales flamencos, llegando a lograr, entre otros muchos premios, la prestigiosa “Lámpara minera” en el año 2008. 
Su obra Claridad aparece en 2012 bajo el sello Universal, y acompañada por Alfredo Lagos al toque, entre otros guitarristas, nos descubre composiciones propias y su dominio de los palos más rítmicos y ortodoxos del flamenco. Rocío le ha dedicado su segundo disco El Niño (2014) al que considera el gran olvidado del flamenco: Pepe Marchena. En este trabajo homenajea por un lado al Marchena “clásico”, conocedor enciclopédico de una gran cantidad de cantes, y por otro lado al Marchena “creador”, inventor incansable de nuevos estilos y creativo investigador del cante flamenco.






La actuación de estos dos grandes artistas ha colmado de sobras las exigencias del numeroso público congregado en el salón de actos del CABD, en la Universidad Pablo de Olavide. 

El contraste de voces y expresiones flamencas ha sido lo más llamativo. Tomás de Perrate tiene un eco profundo y rancio, Rocío, dulce y melódico, y sin embargo los dos tienen en común la búsqueda de una nueva expresión flamenca acorde con la evolución natural y lógica de este arte. Tradición y vanguardia no tienen porqué estar reñidos si se parte desde el buen gusto y el conocimiento, y me consta que nuestros dos artistas trabajan muy duro para conseguirlo. Hacen honor al legado clásico del flamenco sin desvirtuarlo ni convertirlo en subproducto aflamencado. Lo suyo es Flamenco con mayúsculas.

Normalmente trato de desgranar los cantes que se interpretan, aunque sea de manera inconsciente para que los lectores puedan hacerse una idea de lo que allí se escuchó. Creo que la composición de la baraja de letras y estilos demuestra la sensibilidad y el conocimiento de los intérpretes. Ayer tarde no pude, sentí que con estos artistas no había lugar y me limité a disfrutar. Algo recuerdo… bulerías, soleares, pregón con remate por seguiriyas, fandangos, letras escogidas con mimo, arte a raudales a fin de cuentas… Pido perdón por mi hedonismo. 







José Manuel Mibri                 
Secretario de la peña "Sentir Flamenco"