jueves, 3 de marzo de 2016

Actuación de Manuel Romero y Kaveh

Manuel Romero con Kaveh a la guitarra

El pasado miércoles día 2 de marzo estuvo con nosotros el cantaor Manuel Romero, acompañado a la guitarra por Kaveh Nassehi. La asistencia no fue muy alta (unas veinte personas),parece ser que los miércoles no son el día más propicio; y si además hay fútbol… ¡Habrá que mirar el calendario de la Liga! En todo caso, como siempre, lo que interesa es el valor de la actividad. Y en esto la cosa fue genial. Primero, por la excepcional calidad de la actuación. Segundo, porque los asistentes pudimos vivir otra jornada intensa, riquísima, flamenca en su máxima expresión.
Abrió Manuel haciendo dos malagueñas (del maestro Ojana y de Baldomero Pacheco) que remató por rondeñas y por fandangos de Frasquito Yerbabuena. El listón empezó muy alto, y lo que siguió fue in crescendo. Tras eso, una ronda de soleares de Alcalá donde tuvo el acierto de intercalar una de Juaniquí de Lebrija. Después, por alegrías (cantiñas), con una muestra jugosa de la diversidad de matices de esos cantes. A continuación, por seguiriyas, rematadas con cabal de los Puertos, monumental. Luego llegó el contraste: por bulerías llenas de gracia, variadas en estilos, incluyendo unos deliciosos cuplés al estilo utrerano. Y para rematar la faena, una serie de fandangazos naturales, incluyendo los aires del Gloria, con lo que los artistas nos levantaron ya de los asientos.

Genial. Además Manuel utilizó letras clásicas, incluso fundacionales. En la línea más tradicional. Pero una tradición que en su voz, pletórica de potencia y conocimiento, pero a la vez de sensibilidad y de sentimiento, suenan vivas, enormemente actuales. Los misterios del flamenco. No me cabe duda de que estuvo con nosotros uno de los cantaores de los que más se va a hablar por su valía.
Quiero reseñar algo sobre el guitarrista, nuestro amigo y socio Kaveh. Se nos mostró, no por primera vez pero sí con una contundencia incuestionable, como un excepcional acompañante, en la línea clásica pero a la vez lleno de argumentos. Maravilloso sentido del ritmo, falsetas impresionantes, sutileza, en el espíritu pleno de cada palo. Parecía que ambos llevaban trabajando juntos mucho tiempo… ¡y hacía años que no se veían!
Después de esa experiencia, echamos el imprescindible ratito posterior. Que fue también, cómo no, inolvidable. Tuvimos el privilegio de poder hablar con el cantaor Manuel Romero sobre los fandangos de Pepe Aznalcóllar, sobre Juan Varea, Chacón, Luis Caballero, Antonio Mairena, las malagueñas, la Trini,… Sobre sitios mejores y peores para actuar, sobre el público,… Como flamenco íntegro que es, se trata de una persona humilde y apasionada de lo suyo, con quien da gusto hablar. ¡Queremos volverlo a ver!
Pero había más artistas flamencos en la reunión posterior a la actuación, además de Kaveh y él. Tuvimos el gusto de contar con la presencia de Manuel Robledo “Manolín”, aficionado cabal de la peña Sevillista (que acaba de grabar un CD), y tuvo el detalle de arrancarse por fandangos de Aznalcóllar y de Chocolate, con Kaveh acompañándole a la guitarra. Fandangos que interpretó con la soltura y el buen gusto que da la experiencia. Y más flamencos: nuestro amigo Paco, que esta vez no cogió la guitarra, como tampoco Sebastián, y creo que no por falta de ganas. Y otros que no cantan ni bailan ni tocan (que se sepa), pero que vaya tela, por el conocimiento, el interés o las dos cosas juntas: José Manuel, Carmen, Sherman, Rafa, otros señores cuyo nombre no sé,…

Manolín y Kaveh



Quiero agradecer a todos los asistentes, además de su presencia, el que supieran crear un ambiente cercano, de gloria y recogimiento; charla de aficionados, cante y toque, cervecita y risas, esto es flamenco.
En resumen, me quedo con una actuación de primerísimo nivel, la personalidad de los dos artistas, y el rato posterior en el que pudimos hablar, aprender, aún escuchar cante. Un privilegio. Y un paso más en la consolidación de la Peña, que ya, como mínimo, todo el mundo en la UPO sabe que existe y que se mueve. Una última palabra, para la gente que no vino: una pena habérselo perdido y, desde luego, intentaremos que la próxima sea en viernes, porque además seguro que van a pasar cosas: sobre los fandangos de Huelva, y atención porque tendremos invitados muy especiales.

¡Esto marcha!

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la peña UPO

José Manuel Mibri
Secretario    

viernes, 26 de febrero de 2016

Próxima actividad; Manuel Romero y Kaveh

Peña Flamenca de la Universidad Pablo de Olavide
Actuación

MANUEL  ROMERO  al cante

KAVEH  NASSEHI  a la guitarra

                                          
Día y hora: Miércoles 2 de marzo a las 19 horas.
Lugar: Espacio Cultural Antigua Guardería, junto a la parada del Metro en la Universidad Pablo de Olavide

Entrada libre hasta completar aforo

jueves, 25 de febrero de 2016

Actividad en la peña "Flamenco y Radio"; por Ildefonso Vergara



Con la charla de Ildefonso Vergara sobre el flamenco en la radio ha ocurrido lo mismo que alguna vez más: que hemos contado con un ponente y una exposición de categoría tan excepcional que, en realidad, debería llegar a miles de personas. Pero estuvimos solo unos pocos. Ahora bien, siguiendo la filosofía de la Peña: lo importante no son los números, sino la intensidad y la calidad. Y en esto, la cosa fue extraordinaria.
Ildefonso es hoy en día quien con más autoridad puede hablar sobre este tema: es quien más sabe, pues lo ha investigado a fondo. La exposición fue sobre el flamenco en la radio desde los años 20, en Sevilla.

No voy a resumir la charla, lógicamente, pero sí quiero resaltar varias cosas especiales. Primero, el ambiente relajado en que transcurrió. Segundo y principal, se puso sobre el tapete la importancia que la radio ha tenido para el desarrollo del flamenco. Desde que se iniciaron las emisiones de radio en Sevilla en los años 20, las ondas ofrecieron flamenco a diario. Por tanto, su papel para la extensión, aprendizaje y presencia cotidiana del flamenco ha sido central.  Tercero: el flamenco propició la primera emisión de tertulias radiofónicas, lo que fue una auténtica innovación en ese medio; por tanto, la radio también le debe mucho al flamenco. Cuarto: la gigantesca aportación de Antonio Mairena hubiera sido imposible sin la radio, particularmente Radio Sevilla.
Ildefonso expuso cómo, ya en la democracia, las radios locales tuvieron un papel muy importante desde los años 80, cómo en los 90 decayeron los programas de flamenco, lo que relacionó con la globalización, y cómo en la actualidad funcionan nuevas fórmulas, como las que proporciona Internet o la emisora Flamenco Radio, de Canal Sur.

Fue no solo un placer, sino que se hizo patente que la radio ha estado tan presente en la vida cotidiana, al menos de los que tenemos más de 30 años, que no éramos conscientes de lo importante que la radio ha sido para nuestro interés hacia el flamenco. Forma parte de nuestra memoria más anclada.


Cuando terminó, la mayoría de los asistentes se fueron, salvo cuatro locos que nos quedamos hablando sobre la radio, sobre Antonio Mairena, , la Bienal, el Niño de Alcalá, la Jilica, la Roesna, artistas jóvenes,… Aprendizaje doble o triple.
Hemos sido pocos, no ha habido juerga, y ha llovido.

Pero ha habido alimento para la memoria, para la razón, para el conocimiento de nuestro flamenco, para la emoción. Las voces de Miguel Acal, de las tertulias de Antonio Mairena, Naranjito, Luis Caballero, la sintonía de “Con sabor andaluz”,… Y la brillante y sabia exposición de Ildefonso, han hecho de esta actividad otra aventura maravillosa para la vivencia y el conocimiento del flamenco. Ole.


(Texto) Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

(Fotos) José Manuel Mibri
Secretario     

sábado, 20 de febrero de 2016

Próxima actividad: FLAMENCO Y RADIO




Charla-Coloquio sobre
FLAMENCO Y RADIO
con
ILDEFONSO VERGARA CAMACHO
Autor de la Tesis Doctoral Flamenco y Radio en Sevilla. Fuentes y análisis historiográfico
Director Comercial Regional de la Cadena SER en Sevilla


                                          
Día y hora: Miércoles 24 de febrero de 2016 a las 19,00 horas.
Lugar: Espacio Cultural Antigua Guardería, junto a la parada del Metro en la Universidad Pablo de Olavide

Entrada libre hasta completar aforo

lunes, 11 de enero de 2016

Entrevista a Fernando Ruiz Morales, Presidente de la Peña Flamenca de la UPO

(Del Diario de la Universidad Pablo de Olavide)

“Queremos favorecer la presencia del flamenco en la universidad de la forma más cotidiana posible”
Entrevista a Fernando C. Ruiz Morales, profesor de Antropología de la UPO y presidente de la Peña “Sentir Flamenco” de la UPO

Estudiantes, profesores, personal de administración y servicios, artistas y personas ajenas a la universidad integran la Peña “Sentir Flamenco” de la UPO, una peña flamenca consolidada en la que sus miembros comparten su pasión y amor por esta manifestación cultural. Su presidente, el antropólogo Fernando C. Ruiz Morales, nos habla en esta entrevista  de la evolución de esta peña y de las actividades que organizan. 
¿Cómo y cuándo se creó la Peña “Sentir Flamenco” de la Universidad Pablo de Olavide? 
Algunos miembros de la comunidad universitaria, entre los que se encuentra el cantaor Pepe “el Tremendo”, crearon la peña en el año 2000 centrándose en las clases de guitarra y de baile. Tras un parón resurgió en el año 2010 gracias al impulso de la entonces vicerrectora Rosalía Martínez, que por cierto es socia de la peña. En esa época se hicieron algunas actividades muy potentes, aunque no terminó de cuajar. Fue en el año 2013 cuando la peña vuelve a retomar su actividad con la vicerrectora Elodia Hernández León, también socia, y con la implicación de los alumnos del Proyecto Atalaya  “Flamenco en Red”. Desde entonces está funcionando muy bien, ya que estamos siguiendo unos nuevos principios basados en llevar a cabo pequeñas actividades en cuyo proceso puedan participar los miembros de la peña. Es decir, queremos mantener la continuidad de las actividades para favorecer la presencia del flamenco en la universidad de la forma más cotidiana posible, evitando de esta manera hacer actividades de renombre pero desconectadas.
Hábleme de esas actividades
Buscamos que sean actividades memorables, es decir, actividades que sean muy buenas independientemente de si atraen a mucha o poca gente. Así, estamos llevando a cabo encuentros con artistas, como el ciclo cultural “Las mujeres como transmisoras del flamenco” en el que participaron Esperanza Fernández, su madre Pepa Vargas, Mari Peña, Alba Molina y su tía Angelita Montoya; actuaciones; charlas ilustradas, como la que organizamos en torno a los cantes de Alcalá de Guadaíra; mesas redondas, como una que hicimos sobre el flamenco y la enseñanza; presentaciones de libros, etc. En todas las actividades que llevamos a cabo abordamos  temas diversos pero siempre queremos aprender, disfrutar y tocar temas de interés potente dentro del flamenco. Además tenemos clases de baile, guitarra, y novedad de este año, de cante flamenco.
Todas las actividades tienen otra dimensión: terminada la actividad nos reunimos y lo celebramos con una fiesta flamenca. De esas reuniones salen proyectos e ideas. Se disfruta, se ríe, se canta, se baila.








¿Puede avanzarnos algún detalle de la programación de este semestre?
Aunque nos tenemos que reunir para ultimar los detalles de la programación te puedo adelantar que queremos celebrar una sesión sobre los fandangos de Huelva, otra sobre el cante de Utrera, una sesión sobre el flamenco y la lucha jornalera andaluza, y otra sobre la importancia de la radio en la historia y difusión del flamenco.
Nuestro objetivo es celebrar por lo menos una actividad al mes, a veces dos, y siempre actividades gratuitas para todo el mundo, socios de la peña o no, porque lo que queremos es contribuir a difundir y a facilitar el acercamiento al flamenco tanto a la comunidad universitaria como al público en general. 
¿Quiénes integran la peña actualmente? 
Afortunadamente formamos parte de la peña personas de todo tipo y condición, es decir, la peña está integrada por más de 80 socios de todas las edades, algunos son profesores de la UPO, otros son estudiantes, otros miembros del personal de administración y servicios, pero otros socios no tienen nada que ver con la universidad. Esto nos parece fantástico, es decir, no queremos una peña “gueto” solo de universitarios sino que queremos lo contrario, queremos diversidad. Sin embargo sí queremos que las actividades de la peña sean siempre en la UPO. De hecho, nos han ofrecido hacer actividades en sitios maravillosos del centro de Sevilla pero hemos declinado la invitación, ya que queremos que el flamenco se haga fuerte en la Universidad Pablo de Olavide, queremos que el flamenco esté presente en la UPO. 
Entonces ¿hay afición al flamenco en la UPO? 
Pues no mucha. Hay todavía mucho desconocimiento y muchos prejuicios sobre el flamenco, lo que está en consonancia con la sociedad en general. Esto tiene una serie de causas, y entre ellas está la supina ignorancia acerca de los aspectos que definen la cultura y la historia andaluza, de la que el flamenco forma parte. Esto se debe en gran parte al sistema educativo que tenemos, que no fomenta el conocimiento ni el amor por lo nuestro. Quiero ser optimista pero todavía no hay mucha afición al flamenco en la UPO, así que hace falta trabajarlo.
Y a usted, ¿de dónde le viene esta afición? 
Yo era un adolescente de clase media, urbano, sujeto a las influencias ideológicas dominantes en ese momento y contexto, por lo tanto el flamenco a mí me parecía una cosa de viejos, me parecía una cosa caduca. A mi madre sí le gustaba mucho, ponía la radio y yo le decía que la quitara. Estaba totalmente imbuido en el ambiente que se respiraba en el colegio y que difundían los medios de comunicación en ese momento. Pero un día, estaba en mi cuarto con la radio y dijo el locutor “ahora vamos a escuchar al Perro de Paterna cantar unas granaínas”, y me dije, “lo voy a escuchar”. Cuando yo oí eso, la primera vez en mi vida que me había parado a escuchar un cante flamenco, descubrí algo maravilloso y me dije, “¡qué cosa más grande me estoy perdiendo!”. Desde ese momento empecé a escuchar y a leer y me convertí en un aficionado. Descubrí entonces la grandeza del flamenco, me di cuenta que formaba parte de nuestra historia y cultura. Me di cuenta de su enorme carga estética y emotiva, de su enorme profundidad. Es anecdótico pero me vino así, a partir de ese día concreto.
¿Qué puede aportar el flamenco a la universidad?
Muchísimo. Puede aportar un mundo nuevo de valores. Valores que no son mercantilistas y en los que las universidades están cayendo lamentablemente. Además puede aportar objeto de estudio, porque el flamenco sigue siendo necesario investigarlo. Puede aportar, por tanto, mejor conocimiento de la cultura andaluza, lo cual es imprescindible en las universidades andaluzas.
¿Y la universidad al flamenco?
Los artistas flamencos valoran mucho que la universidad los considere, cosa que me parece muy interesante. Por tanto, puede aportar orgullo para los propios flamencos. Además, la universidad puede ayudar a difundirlo e investigarlo, aunque el flamenco nunca la ha necesitado.


domingo, 20 de diciembre de 2015

ENCUENTRO CON ALBA MOLINA Y ANGELITA MONTOYA. I CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"


Con Alba Molina y Angelita Montoya culminamos el ciclo “Las mujeres como transmisoras del flamenco”. Dado el tema, ¡tenía que haber alguien de la saga de las Montoya! Y fue un acierto que fueran precisamente ellas dos.
El ciclo ha consistido en tres sesiones, y en cada sesión hemos perseguido tres objetivos: continuar con la presencia del flamenco en la Universidad, aprender respecto al tema y al flamenco, y crear sinergias con las que mantener esta preciosa lucha. Bajo tres principios: un sentido abierto sobre el flamenco, la búsqueda de experiencias memorables, y el disfrute. Persiguiendo esta finalidad, hemos buscado artistas tenían que tener tres cualidades imprescindibles: que fueran a la vez importantes, interesantes, y flamencas en el mejor sentido (buenas, humildes, grandes, reconocedoras de las deudas con los mayores,…). Las bases para hacer esto posible, tres también (parece que el número 3 nos trae suerte): la Universidad Pablo de Olavide, los socios/as, y el Instituto Andaluz del Flamenco del que recibimos la subvención que ha hecho posible en parte este ciclo. En este sentido, hay que agradecer a la Universidad, a su Vicerrectorado de Cultura, a la Unidad de Cultura de la UPO, al mencionado Instituto, y por supuestísimo a los socios/as. Sin ellos, esto no hubiera ocurrido. Tras las instituciones hay personas, no lo olvidemos. Elodia Hernández, Daidee Veloz, Isabel Guerra, Eu López, Paco Rey, Bea Macías, Curro García, Isa, Teresa Moreno, Consuelo, Patricia Garzón, Mercedes, Juan, Beatriz Gandul, Antonio Jiménez,… la lista es, afortunadamente, muy amplia.
Cada actividad ha tenido tres partes: la entrevista, la actuación, y la fiesta posterior, ya en el local de la Peña en el Espacio Cultural Antigua Guardería. ¡Está claro que hay que jugar al tres en la lotería de Navidad!



En la entrevista, llevada espléndidamente por nuestro socio y experto Rafa Cáceres, pudimos aprender de primera mano, en la cercanía de sus protagonistas, sobre la saga de las Montoya, sobre la Negra, sobre Lole y Manuel y sobre la personalidad, ideas y vivencias de Alba y Angelita. Por supuesto no voy a contarlo, pero quiero destacar, entre las manifestaciones de Angelita, la importancia de la alegría en su entorno y en su formación como persona y como artista. En verdad, la alegría tiene un poder revolucionario. Ole por esa reivindicación.
Entre los testimonios de Alba, quiero resaltar uno: que se siente cada vez más flamenca, de forma natural. Sin renunciar a su principio de apertura, al que ha sido coherente siempre. Nos mostraría esto después, en su actuación.


Y la actuación fue portentosa. Empezó Alba, haciendo un par de bulerías, homenajeando a sus padres, Lole y Manuel, que desde luego son centrales en la historia actual del flamenco.A los que peinamos canas o no peinamos ya ni eso (como servidor), esa “Mariposa blanca” que crearon Lole y Manuel nos emocionó profundamente; pero también a los jóvenes presentes, que no eran pocos. En este sentido, nos ofreció generosamente una primicia: “La mariposa blanca” estará en el disco que va a sacar en febrero, al que desde luego estaremos atentos. Un privilegio. Con el toque personal, por supuesto, de Alba. Tras las dos rondas de bulerías hizo “Te quiero mucho”, que es un precioso tema de jazz, con los matices flamencos tan peculiares que ella le da. Otra delicia. Tuvimos ante nosotros a Alba Molina, moderna y a la vez tremendamente fiel a su historia. Reivindicando la libertad, esa cosa tan flamenca, desde una voz sensible y cada vez más profunda. Ojú.


Angelita es otro estilo, arraigado en el cante más clásico, desde su madre la Negra, trianera nacida en Argelia, hasta todo el gran flamenco de Jerez, de Triana, de Utrera,… Empezó por una impactante ronda de soleares. Brutal. ¿Pero esto qué es? La gente, asombrada. Y emocionada. Con razón. 

Siguió con unas bulerías, que remató por fandangos, y en ambos, con ecos de la Paquera de Jerez, toma ya clasicismo del mejor. Para muchos de los presentes, Angelita Montoya fue un enorme descubrimiento. Aunque es bien conocida para los aficionados, muchos se preguntaban: ¿pero esta mujer, dónde estaba metida, por qué no es suficientemente reconocida como un referente imprescindible del flamenco en la actualidad? Pues eso. Atención porque puede que nos sorprenda más pronto que tarde con un disco, que por Dios, tiene que salir y va a ser importantísimo.

Para culminar, ambas hicieron unas bulerías en homenaje, como tenía que ser, a Lole y Manuel. Emocionantes y bellísimas, además con el baile elegante de Alba. La gente, con razón, puesta en pie. Fuimos testigos, con Alba y Angelita, de una eclosión conmovedora, inolvidable, de modernidad y clasicismo, delicadeza y fuerza, belleza y jondura. ¿Qué más podíamos pedir para culminar este extraordinario ciclo? Contrastes y verdad, que la verdad es poliédrica, nunca es una.
A la guitarra estuvo Joselito Acedo, que es joven pero que demostró un oficio espectacular, ritmo, creatividad, dominio, riqueza melódica,… Para muchos, otro descubrimiento. Por cierto, me complace decir que ha sacado recientemente un disco, “Andando”, con colaboraciones de monstruos como el propio y llorado Manuel Molina (su última aparición en disco, creo), Lole, la Susi, José Valencia,… Gracias, maestro.
Como Esperanza Fernández, Pepa Vargas y Miguel Ángel Cortés: como Mari Peña y Antonio Moya. Alba, Angelita y Joselito han venido porque son flamencos, son importantes y son comprometidos. Gracias de corazón, porque hacéis de la vida una aventura más intensa, más rica, más llena de argumentos y de sentido.
El salón de actos estuvo completamente lleno. Con gente variopinta, como nos gusta. Había estudiantes de la UPO y alumnos del Aula Abierta de Mayores, socios/as, aficionados diversos, responsables de la Universidad como la Vicerrectora o la Técnica de Cultura, personalidades como Suárez Japón (que nos volvió a acompañar),…
Luego vino la fiesta, ya en el local de la Peña. Alba y Joselito tenían un compromiso en Triana; no sabían que después nos reuníamos, ya “en privado”. Pero Angelita se quedó con nosotros, así como Patricia, la representante de estos artistas, a quien desde aquí hay que agradecer su papel, su sensibilidad y su enorme competencia. La fiesta es otra dimensión, que termina enriqueciendo lo anterior, por más que en sí mismo lo que había ocurrido ya era todo un mundo.


En la reunión, el local estaba lleno.La reunión posterior a la actividad es muy importante. Porque la gente habla (¡no somos espectadores, sino agentes!), discute, ríe, analiza, proyecta. La comida que trajeron los socios/as, espectacular (¡ole y gracias a los cocineros/as! –incluyo aquí a mi hijo que hizo una tortilla de patatas, ole-).Es que estaba espectacular, vamos a tener que hacer una sección de cocina dentro de la Peña, porque vaya tela. La infraestructura por la que ese encuentro posterior es posible, perfecta, como siempre. El ambiente… pues también como siempre. Quien va una vez a la reunión, suele repetir. Me lo decía una de las asistentes, socia de la Peña, que venía por primera vez: que era un ambiente familiar. Y es que es un placer hablar con tanta gente distinta y afín en el flamenco.






El número tres, otra vez: relación, proyectos, arte. Todo junto. En un momento determinado, Paco Rey sacó su guitarra. Y nuestro querido Manuel Requelo empezó a cantar. Por bulerías, fandangos,… hubo baile, también. Vaya arte. Y vaya Requelo con todo lo que cantó. Y Angelita, maravillosa y guapísima, un caudal de maestría con las bulerías. Requelo hizo, ya al final, unas soleares bestiales. Y después, unas seguiriyas. Ahí concluyó la cosa. Porque sentimos que, después de esas seguiriyas, ya no había nada más que hacer ni que decir. Eran cerca de las 12 de la noche.
Memorable. Creo que los objetivos del ciclo se han conseguido de forma sobrada. E incluso algunos más, no contemplados inicialmente.

Tenemos que no solo agradecer, sino también felicitar al grupo selecto de artistas que han estado con nosotros en este ciclo. Y a los artistas que tenemos en la Peña y han estado ahí en estas tres sesiones memorables. Y a los que no somos artistas, pero que también, con modestia, somos flamencos. Tenemos que felicitarnos todos. 

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña Flamenca de la UPO

José Manuel "Mibri"
Secretario       

domingo, 22 de noviembre de 2015

ENCUENTRO CON MARI PEÑA. I CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"


Si la primera actividad del ciclo “Las mujeres como transmisoras del flamenco”, con Esperanza Fernández y Pepa Vargas (además de Miguel Ángel Cortés) fue memorable en todos los sentidos, esta no le ha ido a la zaga en absoluto. Suma y sigue, porque una de las cosas que buscamos en este ciclo son los contrastes estéticos, además, por supuesto, de la calidad humana y artística, y de la comprensión de este complejo y riquísimo mundo cultural que es el flamenco.


El salón de actos del CABD de la Universidad Pablo de Olavide estuvo casi lleno, con fuerte presencia de gente de Utrera, como no podía ser menos. También mucha gente que estuvo en la primera actividad del ciclo, que como les encantó, repitieron… ¡y van a seguir repitiendo!



En la primera parte, Triana Mancheño (socia utrerana de esta peña flamenca, hija nada menos que de Carmen Montiel y el Turronero, bailaora y profunda conocedora) entrevistó a Mari Peña. En un tono familiar y amenísimo, Mari nos habló de su idea del flamenco, su vida, las mujeres que le han influido en este arte, estilos, lugares, estética, la familia, los cambios,… De la mano amable y entendida de Triana. Una delicia y una fuente de conocimiento. De entre todas las cosas interesantes que salieron, quiero resaltar tres: Mari no separa el arte del resto de su vida; su humildad, y la frase del cantaor alcalareño Manolito el de María “yo canto lo que he vivido” que ella hace suya con todas las de la ley. Flamenca de verdad, como flamenca fue toda la entrevista, que culminó con unos pendientes que Triana regaló a Mari como recuerdo del momento. Ole.




En la segunda parte, la actuación, acompañó a Mari el enorme tocaor Antonio Moya, su marido. Hicieron unos tientos y tangos enormísimos, sugerentes, emocionantes, sabios. Una maravilla. Luego, por soleares de distintos estilos, entre las que los ecos de Rosalía de Triana y de Fernanda de Utrera, entre otros, nos hicieron vibrar. Después, por bulerías, acompañada a las palmas por Triana y Mari Ángeles. Otro monumento. Sobre todo cuando se metió en canciones por bulerías a la manera excepcional de Utrera. Entonces, nuestro amigo y socio Manuel Requelo, artista por los cuatro costados, no pudo aguantar más: se subió al escenario y se metió unas pataítas que vaya tela. Levantaron al público. La televisión de Utrera fue testigo de esto.

Desde luego, otra experiencia inolvidable. Y otra vez la gente salía alucinada: por el arte y por el testimonio. La verdad es que el formato de estas actividades es excepcional, porque primero conocemos mejor a la intérprete, lo que permite que la actuación sea excepcional: la artista ya nos ha abierto a su mundo, ya está inspirada, ya quiere comunicar. Y el público entiende mejor lo que nos dice, está especialmente receptivo. Emoción y vida.

De nuevo, como había ocurrido con Esperanza Fernández y Pepa Vargas, gente interesada, al terminar, en pertenecer a la Peña, en venir a más actividades, en mantener tertulias, en aprender y disfrutar con el flamenco.
Al terminar, como solemos hacer, los socios/as e invitados de estos, así como los artistas, nos trasladamos al local de la Peña. Y vaya tela. 

La gente de Utrera puso el listón altísimo. Vaya potaje que nos regalaron (¡gracias especiales a Ángeles Rodríguez Sánchez que fue la cabeza visible de este Potaje Master Chef nocturno!), vaya papas aliñás, vaya empanada, vaya aceitunas aliñás… ¡vaya de todo!. Gracias una vez más a todos los socios y socias que pusieron su granito de arena al compartir desinteresadamente su arte culinario.  
El patio se puso a rebosar. Charlas, risas, proyectos,... Allí estaban, entre otros, los protagonistas principales de la noche, la gente de Utrera; Isa, Mercedes, Ángeles, Triana, Consuelo, Salvador, Tomás, Juan, Manuel Requelo,… (no nombro a todos, que voy corriendo); los artistas que nos acababan de deleitar y enseñar, más gente de Utrera como una tía y un tío de Triana –Gaspar de Perrate-, y algunos más… . El sector de Alcalá, con Paco Rey, José Manuel Mibri y Manolo García al frente; Elodia Hernández, la Vicerrectora de Cultura y Compromiso Social, socia igualmente; un profesor de Sociología de la Universidad de Bruselas, profesores de la UPO, investigadoras del Instituto de la Grasa, aficionados de Sevilla… y decir que echamos de menos la amena charla de Juan Manuel Suárez Japón, exrector de la UNIA e incansable difusor del arte flamenco (su última publicación es Sinelo Calorró: Conversaciones con Manuel Morao), que tuvo que ausentarse después de la actuación.








Después de comer, la fiesta. Antonio Moya y nuestro amigo Kaveh desenfundaron sus guitarras (¡vaya guitarras!), Manuel Requelo se puso a cantar, empezó el baile, se lanzó el tío de Triana, Gaspar, que soltando su bastón se marcó un baile y cante por bulerías que vaya tela,… El remate lo puso la propia Mari Peña, que si estuvo genial en la actuación, ahora estaba pletórica. Y repito: vaya par de guitarras. Ole y ole.
El de Bilbao me decía una cosa muy interesante: “me encanta el flamenco, he recorrido muchas peñas y me he sentido como rechazado, pero aquí me siento acogido y como en casa”. Se ha hecho socio, claro.
Y una autocrítica, aunque pequeña: yo sé que, desde que empezó en cante y el baile en el patio, el nivel fue altísimo. Tanto, que espontáneamente la mayoría de la gente aplaudió desde que Requelo con los dos guitarristas y Ángeles al baile empezaron a derrochar arte a raudales. A mí me corta eso, porque me recuerda más a los espectáculos que a lo espontáneo. Es verdad que el nivelazo era como para aplaudir hasta reventar, pero eso, creo, puede atenazar a quien quiera darse una pataíta o hacer un cantecito sin tener tantos recursos artísticos. Creo, vaya. De todas formas se lo comenté a otro amigo, un médico utrerano y flamenco (porque además fue bien flamenca su contestación), y me contestó: “Si quieren aplaudir que aplaudan, que lo primero es la libertad”. Ole.
En definitiva: otra cosa maravillosa. Desde luego, no hay más remedio que reconocerlo: ¡viva y viva Utrera!
Y la próxima, el 17 de diciembre, para culminar el ciclo dentro de la variedad que mencionaba al principio: Angelita Montoya y Alba Molina.

Muchas gracias a todos los asistentes (y a los socios/as que por diversos motivos no pudieron asistir), porque están haciendo posible el milagro de esta Peña.



Fernando C. Ruiz Morales                
Presidente de la Asociación Cultural Flamenca de la UPO

José Manuel Mibri                      
Secretario