sábado, 17 de noviembre de 2018

Conferencia en el I.E.S. Marismas para celebrar el Día del Flamenco

Dentro de los diversos actos que conmemoran el Día Internacional del Flamenco, la Peña de la Universidad Pablo de Olavide colaboró en los que organizaba el I.E.S. Marismas de la localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca. 


Allí se desplazaron dos de nuestros socios y miembros de la Junta Directiva: Rafael Cáceres, profesor de Antropología Social de esta Universidad, con varios libros sobre flamenco en el mercado, y Paco Rey, tesorero de la peña, estudioso y aficionado a la guitarra flamenca.


El acto estaba organizado por profesoras de historia de ese instituto, con una gran sensibilidad hacia el arte jondo y con la intención, no sólo de “celebrar” el Día Internacional del Flamenco, sino de aprovechar la ocasión para acercar y dar a conocer algunos de los pormenores que rodean a este arte nuestro tan universal.


Se trataba de una conferencia sobre el flamenco, de unos 45 minutos, dirigida al alumnado los dos cursos de 3º de la ESO. Rafael comenzó hablando sobre los orígenes de este arte, sobre su mestizaje cultural y su recorrido temporal, y se detuvo comentando sus raíces populares y sus aspectos sociales. 


Pasó después a contar cómo se incorpora al flamenco la guitarra, su instrumento principal, de origen popular, que evoluciona tanto en su construcción como en lo que se refiere al “toque”. 


Aprovechó entonces para comentar distintos aspectos de sus investigaciones recogidas en el libro Historia cultural del Flamenco. El barbero y la guitarra. Nos habló de esos primeros guitarristas barberos, de su peculiar manera de tocar y de su influencia en la posterior configuración del toque flamenco.


Durante la disertación sobre la guitarra, se incorporó Paco, que habló sobre la evolución de este instrumento desde el siglo XVI hasta lo que hoy conocemos como guitarra española (tanto la clásica, como la flamenca), de los materiales que la conforman, de sus características físicas más notables, y de sus peculiares sonidos y formas de tocar.


Además, con una guitarra, Paco hizo demostraciones del “toque a lo barbero”, de los primeros toques característicos de la guitarra flamenca y de cómo ésta se nutre de algunas técnicas de la música culta de la época. 


También demostró que la guitarra flamenca es la que incorpora un mayor número de técnicas de toque y enseñó algunas de las técnicas más habituales en el flamenco, como rasgueados, alzapúas, arpegios, trémolos, etc.


En resumen, se trataba de dar unos ligeros conocimientos sobre este arte, ya que, en tan escaso tiempo, poco más se podía hacer, porque se acercaba el recreo y nos advirtieron que el sonido de la sirena traería consigo el zafarrancho general.


Ésta ha sido una grata experiencia más para nuestra peña, en la que hemos constatado varios aspectos dignos de mención, como la gran labor, escondida y silenciosa, de muchos profesores y profesoras de toda nuestra geografía para que el flamenco tenga presencia en las aulas andaluzas, aunque sólo sea la “increíble” cantidad de un día al año. 


No se puede comprender cómo este patrimonio no aparece en ninguna etapa de la educación en nuestra comunidad autónoma; es más, se palpa que estas generaciones tienen un enorme desconocimiento de su propia cultura (no puede gustar lo que no se conoce) y se distancian cada vez más de ella. Me sorprende que se asombren con algo que, por lo menos, les debería resultar más familiar.


Siempre ha sido una máxima en nuestra peña fomentar y luchar por la presencia del flamenco en nuestras aulas, por su difusión y puesta en valor en todos los centros de enseñanza de Andalucía. 


Quisiera dar las gracias a estos profesores tan desinteresados como nosotros, porque es nuestra manera de arrimar el hombro para que el flamenco vaya ocupando el sitio que merece en nuestra comunidad; y agradecerles también su atención, su amabilidad y los detalles que tuvieron con los conferenciantes, un precioso ramo de flores y, cómo no, una apreciada botella de uno de los manjares típicos de la localidad, el mistela.

Francisco Gª Rey
Tesorero de la Peña

lunes, 22 de octubre de 2018

ENCUENTRO CON LUISA PALICIO. IV CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"



El 19 de octubre queda grabado con letras de oro en los anales de la Peña. En el Salón de Actos del CABD tuvimos la oportunidad de compartir y de disfrutar del arte de Luisa Palicio. Con el Salón prácticamente lleno, presentó el acto la Vicerrectora de Cultura y Compromiso Social, Elodia Hernández, que demostró así su implicación con el flamenco y con la Peña. Genial.


Tuvo lugar, en primer lugar, la entrevista a Luisa, realizada por nuestra compañera Ángeles Cruzado, que es una prestigiosa periodista especializada en el flamenco, y una autoridad en todo lo concerniente a la historia de las mujeres en este campo.


Entre otras cosas, Luisa hizo una brillante reivindicación de la escuela sevillana de baile, de la que señaló que es algo más que braceo, bata de cola, feminidad y uso de complementos. Efectuó además una llamada al reconocimiento de las artistas de esa escuela, como la gran Milagros Mengíbar.


Se mostró crítica con determinadas “innovaciones” que realmente aportan poco o nada, o que se van “por las ramas”. Lo dijo bien claro: “el ‘todo vale’ no es bueno para el flamenco”. Hay que “mantener las esencias” y, desde ahí, incorporar cosas.


Nos habló de su faceta como profesora de baile, y de cómo el “pellizco” y la “fuerza” la lleva quien la lleva, sea de donde sea. También mencionó el especial respeto hacia el flamenco que observa en el extranjero, y señaló su predilección por la soleá, que considera un estilo íntimo desde el que expresa muy a gusto su mundo personal.


La entrevista fue una delicia. Llena de mensajes claros, con fundamento, que interesaron sobremanera a la audiencia. Sirvió para conocer mejor a la persona, y para pensar.


Luego llegó la actuación. Abrió el gran guitarrista Pedro Sánchez, que es hijo de Naranjito de Triana y, por tanto, lleva el flamenco desde que nació. Lo demostró en el solo de guitarra, con un toque fluido y de una sonoridad flamenquísima, que prolongó en el acompañamiento.  



Después se sumó el cante de Ana Gómez por tangos de Triana, en los que nos acordamos especialmente del maestro Paco Taranto. La voz de Ana es distinta y muy personal: con su tono grave y poderoso, nos impresionó muy gratamente. 


Ya había empezado la magia, pero lo que estaba por venir… Primero una serie maravillosa por alegrías, que empezaron por las de Córdoba. Luego, por bulerías. Luisa nos demostró todo lo que había dicho en la entrevista. 



Entregada, con bata de cola y mantón, dibujaba aromas de jazmín, de yerbabuena y de rosas. Cómo jugó con el mantón, que me recordó a la soleá del mantón de Blanca del Rey. Cómo la bata de cola era puro donaire que viajaba al cielo y volvía removiendo la tierra… 



Las manos, los braceos, el silencio, las estampas, eran sublime expresión de sentimiento y de belleza. Los gestos, los movimientos y los pies, un rabioso arcoiris de delicadeza y gracia, y a la vez de arrebatada y de atronadora pasión. 


En efecto: era ella, desde la tradición, creando cosas nuevas. Servidor se descubrió de pronto atenazado, con la boca abierta, embrujado. Una experiencia turbadora. El corazón, desbordado. Había pasado un ángel. Y un torbellino. Encima, Ana y Pedro, aportando su personalidad para que la más alta liturgia de la emoción fuera posible. 



¿Qué es el flamenco? Luisa Palicio, Ana Gómez y Pedro Sánchez nos lo han dicho bien claro: el flamenco es herirte con un gesto de pronto, para siempre. Eso ha ocurrido.


Vino después la reunión en la Peña, en la que esta vez los artistas no pudieron participar. Pero ya lo habían dado todo. Como siempre, la reunión fue el colofón ideal. Por allí había tortillas de patatas, chacinas y otras delicias que alguna gente trajo, en alarde de generosidad. Había personas conocidas, otras nuevas. Corrillos animados por todos lados, hablando de la genialidad que habíamos presenciado, de los proyectos de la Peña, de flamenco, de todo. 


Por allí andaban, en un ambiente distendido y animado, mucha gente de la Peña, incluida la propia Elodia Hernández; varias profesoras y más responsables de la UPO, como el Secretario de la misma, José María Seco (¡nuevo socio, ole por él!), Daidee Veloz (coordinadora del Servicio de Extensión Cultural de la Universidad)… Esta vez nadie se animó a cantar, pero no importaba. Estábamos muy a gusto charlando, y había muchas cosas que de las que hablar.


Muchas gracias a la gente que asistió, y las personas nombradas, al Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social, al Instituto Andaluz del Flamenco, al Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, a todos los socios y socias, a Kaveh, Manuel, José Manuel,… Que hicieron posible que esto saliera como salió. Y gracias especiales, claro, a Luisa, Ana y Pedro por su maestría, su pasión, su generosidad. Inolvidable.


Fernando C. Ruiz
Presidente de la Peña

jueves, 18 de octubre de 2018

La Peña en la inauguración del curso del Aula Abierta de Mayores de la UPO

En el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide tuvo lugar, el día 17 de octubre, una intervención de la Peña con motivo de la inauguración del curso del Aula Abierta de Mayores.

Presentó el presidente de la Peña, Fernando C. Ruiz, que habló brevemente sobre ésta y sobre un tema que resultó fascinante para el auditorio: la promiscuidad social del flamenco. Siempre atendemos la doble vertiente del flamenco: es arte y es cultura, y por supuesto nos interesan las dimensiones antropológicas y sociales del flamenco, reflexionar sobre ellas, difundirlas e investigarlas. 


En esa intervención quedó patente, y el público supo captar (con sorpresa en algunos casos, puesto que se tocaron asuntos de los que escasamente se habla) cómo el flamenco es más hondo y tiene complejas significaciones socioculturales.

Tras las palabras, vino el arte. Sobre el escenario, Maite Olivares al cante y Ángel Doblado a la guitarra. Empezaron por tientos, en los que Maite mostró una voz poderosa y matizada a la vez, para culminar por tangos, con los que nos llevó desde los aires de Triana a los de su Extremadura, que la cantaora hace con una maestría fuera de lo común. 


Luego vino el baile de Coral Moreno por tarantos, espléndidamente cantados por Maite, en línea clásica, que nos hizo acordarnos de Manuel Torre o de Fosforito. Es de resaltar la elegancia de las estampas de Coral, y sus bellísimos braceos, y cómo sus expresiones fueron absolutamente coherentes con las letras, cosa que no siempre vemos. Formidable.


A continuación, Maite se lució con unos fandangazos, que hicieron levantarse al público. Con aires de Alosno (de Bartolo el de la Tomasa y de Paco Toronjo), de Manolo Fregenal… La ronda fue excepcional, emotiva, de poner los pelos de punta. 

Se cerraba la maravilla por alegrías y bulerías de Cádiz, con una Coral Moreno ataviada con bata de cola y mantón que se lució de nuevo, derramando gracia y verdad, transparencia y emoción, energía y sal. Y una Maite Olivares que fue un derroche de simpatía y de saber hacer, de arte y de gaditanía. Precioso.


Ángel Doblado estuvo todo el tiempo, sencillamente, de lujo. Fue un prodigio de riqueza musical, de sensibilidad, con falsetas impresionantes y con una sabiduría para acompañar y templar que no se corresponden con un guitarrista joven. Atención a él.

Con el público en pie, y a petición del mismo, hicieron un extra por bulerías, sin micros, espontáneo, con el que remataron una faena de dos orejas y rabo. En estas, además, Maite se lanzó también a bailar, provocando en el respetable, con toda razón, una felicidad fuera de lo común. 


Y el público… Totalmente a la altura del espectáculo. De arte. Pudimos ver lo importante que es en el flamenco la conexión entre artistas y público. La gente de Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Herrera, Gilena, Dos Hermanas, La Algaba, Pilas, La Puebla del Río, Aznalcóllar, Castilleja de la Cuesta, Gerena y Pilas llevaron en volandas a los artistas. Estuvieron geniales, y desde aquí queremos felicitarlos y mostrarles nuestro reconocimiento. Con un público así da gusto: todo es mejor y más flamenco.


Queremos destacar también el buen hacer de Rocío Cárdenas, Julia Muñoz y Teresa Rebolledo, responsables del Aula Abierta de Mayores de la UPO, así como su sensibilidad hacia el flamenco. Y la apuesta firme por esta parte central de nuestra cultura que realiza el Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social, encabezado por Elodia Hernández. Ole por ellas también. Y la buena labor al sonido de Santy Ruiz. Y un ole como la copa de un pino para Maite, Coral y Ángel.

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

sábado, 13 de octubre de 2018

La Peña en el Festival de las Naciones

La segunda actividad externa del curso tuvo lugar el pasado día 10 de octubre, en el Festival de las Naciones.


Por mediación del Vicerrectorado de Relaciones Institucionales, y ante el interés que mostró igualmente la organización del mencionado Festival, estuvimos presentes a las 10 de la noche con un recital a cargo de artistas socios de la Peña: el cantaor Paco Mejías, la bailaora Marta Rodríguez, y el guitarrista Kaveh Nassehi, a quienes se unió el también guitarrista Vahan.


Tuvimos amenaza de lluvia durante todo el dia, y cuando llegamos había poca gente pendiente del escenario. Sim embargo, en cuanto Kaveh y Vahan empezaron a tocar un solo de guitarra por bulerías, la gente empezó a asomarse, y el público y la expectación fueron creciendo.


Tras ellos, Paco se marcó unas tonás muy bien templadas (¡todo un acto de valentía en ese contexto!), con las que se ganó al respetable.


Luego se incorporó el baile de Marta, y nos hicieron disfrutar con números animados, por alegrías y sevillanas, que fueron aplaudidos por el público.





En el Festival de las Naciones que se celebra en Sevilla ha sido todo un acierto incluir unas pinceladas de flamenco clásico como el que estos artistas ofrecieron con brillo.


También es de destacar el trato exquisito que hemos recibido en todo momento por parte de la organización del Festival.


¿Repetiremos? La actuación estuvo muy bien, la gente estaba encantada… y estamos en Sevilla.

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

lunes, 1 de octubre de 2018

Charla de Fernando C. Ruiz, Presidente de la Peña, en la Fundación Cristina Heeren

El pasado 27 de septiembre tuvo lugar, en el Teatro de la Fundación Cristina Heeren, una charla de Fernando C. Ruiz, presidente de la Peña, con el título “No sólo un arte / Not only an art”. Estuvo dirigida a estudiantes de dicha Fundación, que llenaron el precioso teatro de su local, en la trianera calle Pureza. 

El acto, presentado por el guitarrista Kaveh Nassehi, lo hicimos por el aprecio, la admiración y el cariño que tenemos a la mencionada Fundación, que lleva años sembrando flamenco, luchando por él, extendiéndolo, abriendo caminos; y porque en la Peña, salvando todas las distancias, y en nuestro campo, nos guían los mismos propósitos, siendo una de nuestra líneas, de forma creciente, la colaboración externa.

El tema fue el de las dimensiones histórico-antopológicas del flamenco, y el objetivo, que el alumnado, de múltiples nacionalidades y estudiantes de baile, guitarra y cante, tuviera en cuenta que el flamenco es un arte, pero es algo más, porque es cultura. Un buen artista debe ser muy consciente, en el actual contexto de globalización, de sus dimensiones antropológicas e históricas, muchas de las cuales se señalaron aunque fuera sucintamente. 

La charla fue seguida con gran interés, a juzgar por las expresiones de los asistentes. De hecho, a la finalización de la misma, las intervenciones y preguntas fueron muchas. 

No se informó a los socios y socias de esta actividad, puesto que se organizó exclusivamente para el alumnado de la Fundación. No obstante, con estas líneas queremos dejar constancia de su realización, puesto que es una actividad más en la que proyectamos el flamenco. En esta ocasión, ante una audiencia que lo conoce y que forma parte del mismo, pero que pudo comprobar, a veces con asombro, siempre con gran atención, cómo el flamenco es cultura, y no precisamente una cultura abstracta y desanclada, sino concreta y enraizada.

¡Seguimos creciendo!

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

lunes, 11 de junio de 2018

CLAUSURA DEL CURSO 2017/2018. KAVEH NASSEI, ALUMNOS TALLER DE CANTE



El pasado viernes 8 celebramos en el local de El Entramado el acto de despedida del presente curso de nuestra Peña. Al igual que otros años, junto con el tradicional picoteo de los diversos manjares que el personal aportó, los alumnos de flamenco mostraron a los asistentes, con muchos nervios y con la misma cantidad de ilusión, los logros conseguidos en las clases. En este caso fueron 6 de los 7 alumnos que han seguido las clases de cante hasta el final: Rafael, Isabel, Gregorio, Nieves, Beatriz y Salvador, este último también alumno de guitarra (se echó en falta a Curro y su sólido sonido flamenco).


La noche, tras algo de bebida y comida, comenzó con la agradable sorpresa que nos deparó la profesora de cante, nuestra querida Maite Olivares, que, aprovechando que se había acercado al local nuestro amigo el gran guitarrista Alberto López (por cierto, genial su disco Detrás de la verdad, que acaba de salir), nos ofreció una variada y preciosa ronda de cantiñas acompañada por Alberto y nuestro guitarrista Kaveh, compañero también de estudios de Alberto.


Tras aquello, los alumnos naturalmente bromearon exclamando lo esperado: “¡Eso no se hace, Maite!,  ¿después de esto pretendes que cantemos nosotros?” Alguien incluso aprovechó para hacer el chiste de que aquello iba a ser al revés de lo que pasó en las bodas de Caná, en que el vino bueno llegó al final.


Tras despedirse Alberto, que no pudo alargar más su visita a pesar de que no cesaban los aplausos, se procedió a escuchar a los alumnos. En primer lugar. el estudiante de guitarra (me consta que con las manos temblando) interpretó “Punta y Tacón”, la conocida farruca de Sabicas. Tras esto, acompañados por Kaveh, y arropados por Maite que, desde la silla cercana no paraba de jalear a cada uno, los alumnos de cante se esforzaron por hacer lo mejor posible su cometido.


Comenzó la ronda por variados tangos de Triana, seguido de romeras y cantiñas del Pinini, tientos, tangos, cuplé por bulerías y, por último, una variada muestra de melodías de fandangos de Huelva.

Ya a la finalización, y en un ambiente aún mas distendido, Rafael (92 años nada menos, patriarca de la familia cantaora, pues sus dos hijas y su yerno son parte del grupo de alumnos) se explayó en privado con Kaveh por soleá y cantiñas, y sorprendió por el poderío que demostró en algunos tercios. Es de destacar la afición de Rafael.


A continuación, nuestro recién incorporado socio Juan, joven guitarrista aficionado, volvió a acompañar por fandangos y bulerías a su amigo Roberto, que también le pone el corazón a todo lo que canta.

La asistencia estuvo en la línea habitual de las reuniones en El Entramado (sobre unas 60 personas), si bien es cierto que echamos en falta a parte de la junta directiva que, por problemas personales o de salud, no pudieron estar. En definitiva, fue una noche amena y alegre que nos ha dejado un gran sabor de boca para comenzar con ilusión el nuevo curso flamenco tras el verano. Y mientras tanto… ¡a ver si nos vemos en alguna juerga, curso de verano, feria o velá!

Por Salvador Arjona

viernes, 8 de junio de 2018

Un flamenco, padrino de egresados universitarios

El pasado día 4 de junio tuvo lugar, en el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide, un acto muy especial: la ceremonia de egresados de la primera promoción del Doble Grado en Trabajo Social y Sociología. ¿Y qué tiene que ver la Peña Flamenca con esto? Pues resulta que el alumnado escogió como padrino de promoción… ¡a un flamenco!
 
 
No sé si eso habrá pasado con anterioridad en alguna universidad. Sé que en la Hispalense los flamencos han tenido y tienen su lugar, como en la nuestra y en otras. Pero que un flamenco sea padrino de promoción… Esto constituye un hito, por el enorme valor simbólico que tiene: una cultura tan lejana a la Academia, tan despreciada a lo largo de la historia (y aún hoy por determinados sectores francamente ignorantes), una cultura llena de faltas de ortografía porque es hablada (y no en castellano sino en cualquier modalidad del andaluz)… Pues una cultura así, resulta encumbrada por el alumnado de esa promoción al elegir como padrino a un flamenco. ¡Ole por este alumnado!
 
 
Un flamenco que impartió un día, en el tercer curso de los cinco que tiene esa titulación, una sesión de Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo, organizada por nuestra Peña Flamenca, sobre qué puede aportar el flamenco al Trabajo Social. Un tema que, de entrada, el alumnado veía bastante raro: “¿Pero qué tendrá que ver el flamenco con el Trabajo Social?”. Nuestro artista, en dos horas, lo hizo ver. No sólo eso: prendió para siempre los corazones, el entendimiento y la voluntad del alumnado. Como habréis imaginado, el flamenco del que hablamos es Torombo.
 

El evento lo presidió la Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Rosa María Díaz, y junto a nuestro artista estuvieron la profesora de Sociología María José Guerrero, y la Vicedecana de Ordenación Académica de la Facultad, María Ángeles Huete. Podrán imaginarse la intranquilidad del bailaor ante personas con tan prestigiosos títulos o cargos. Y en un acto tan ceremonioso. De hecho, me pidió que lo acompañara, como una especie de mediador, que ese territorio no era el suyo. Con él que fuimos el profesor de Antropología Agustín Coca y servidor. Eso sí: la simpatía de las presentes ayudó muchísimo, y más cuando dos de ellas se declararon aficionadas al flamenco. 
 

No voy a describir la ceremonia. Fue muy emotiva, y la intervención de Torombo, sin papeles por delante, modélica. Lo que quiero remarcar es el valor simbólico de esto. Estamos normalizando la presencia del flamenco en la Universidad, y la elección de Torombo como Padrino de esa promoción es un indicador de lujo. Orgullo y satisfacción, reafirmación en que estamos por el buen camino, y fuerzas renovadas para seguir trabajando por el flamenco, son las sensaciones y certezas que quisiera destacar. Sé que sigue habiendo antiflamenquistas, también en la Universidad. Peor para ellos.
 
 
Damos las gracias a ese alumnado, que ha roto moldes, demostrando enorme valía; desde aquí les deseamos mucha suerte en su devenir profesional. Gracias a Torombo, por supuesto, que está llevando el flamenco por caminos necesarios y hasta insospechados, desde las cárceles hasta las aulas universitarias y, ese día, a un acreditado estrado de la Academia.
 

Tenemos que felicitar a todos: a ese alumnado, a Torombo, a la Decana, a la Facultad de Ciencias Sociales, al Vicerrectorado de Cultura, a toda la Universidad. Y a la Peña, que introdujo a Torombo en estos fregaos. Y al flamenco. Sobre todo, al flamenco.
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña