domingo, 19 de febrero de 2017

ENCUENTRO CON CARMEN LINARES. II CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"





CARMEN LINARES EN LA PEÑA FLAMENCA DE LA UPO

El acto tuvo lugar en el salón de actos del CABD. Estaba a rebosar, hasta el punto que hubo gente que estuvo de pie. Gente de todas las edades: gente veterana, de mediana edad, jóvenes, incluso algunos niños (felicito a los padres: ¡eso es educar!). Y gente variopinta. De eso se trata. Como siempre, no hay que mirar la cantidad sino la calidad. Pero es que había de las dos cosas.





Se inició con la entrevista a la artista, que llevaron Bea Macías y Rafa Cáceres, profesores de la UPO y socios de la Peña. Con ellos, habló Carmen del arte, de las mujeres y los hombres, de su experiencia, su obra, los sentimientos, la expresión, el compromiso político en el arte, letras y poetas, tradición e innovación… En referencia a su obra es obligado señalar que a finales del pasado mes de enero, Carmen ha presentado en Madrid (Price) su último trabajo, Verso a verso, con poemas de Miguel Hernández.

En definitiva, pudimos disfrutar y aprender su punto de vista sobre estas cuestiones y algunas más. Con buen humor, con enjundia, y relajadamente, como tiene que ser. De todo ello, resaltaría el cariño con el que habló del flamenco y de su gente. Y la importancia de dotar de la propia personalidad cada estilo que se cante. Ella misma es un ejemplo espléndido de esto. 






Luego vino la actuación. Abrió por cantiñas, de las que hizo varias, desde el mirabrás hasta cantiñas del Chaqueta o el juguetillo de Rosa la del Colorao. Primera lección magistral. Siguió por soleares, que dedicó a la maravillosa cantaora Inés Bacán (ella abrió este ciclo de las mujeres en el flamenco, allá por diciembre), presente entre el público. Una serie de cantes donde resonaron, siempre bajo el sello personal de Carmen, los ecos de grandes del flamenco más clásico, como la Serneta o la Andonda. Grandiosa. Tras esto, se metió por tarantas, de las que nos dio una muestra formidable: los oyentes estábamos religiosamente embelesados. Hizo a continuación unos sabrosísimos tientos. Y para rematar, por bulerías, también muy personales, con letra de Juan Ramón Jiménez. Su voz, llena de matices; con esos ecos de gracia y estremecimiento telúrico a la vez, de fuente quebrada, alas y tierra. Eso es flamenco: esa conmoción de lo diverso. El flamenco no es gritar, sino decir, y vaya lección dio: aroma y jondura, quejío y corazón, “parar, templar y mandar” como dijo Belmonte sobre el toreo; colores que hieren, ecos que llegan de lejos pero son nuevos porque ahí estaba ella, delante de nosotros, creando verdad. Gracias por siempre, Carmen.
Y otra cosa, una gran sorpresa: la guitarra de su hijo, Eduardo Pacheco. Según avanzaba el maravilloso recital, la guitarra fue creciendo, alcanzando momentos francamente sublimes. Y con una compenetración que parecía que hubieran ensayado muchísimo, pero no es así: de hecho, Carmen fue decidiendo sobre la marcha los palos que iban a hacer. ¡Viva la flamencura! La compenetración iba, pues, más allá del ensayo. Junto a la divina cantaora disfrutamos de un guitarrista como la copa de un pino, y es aún joven. De tal palo…  Atención a Eduardo.
Para los que tuvimos la suerte de estar allí, la grandeza de Carmen Linares fue (tomo prestada la expresión del subtítulo de un disco del maestro Diego Clavel) un “sueño cumplío”.













Luego vino la fiesta, ya en el local donde tenemos la Peña. Con viandas que la gente trajo (¡ole!). Carmen tenía que volver a Madrid, de modo que no nos acompañó, aunque a cambio la acribillamos, a la salida, a base de fotos. ¡Qué paciencia tuvo! ¡Y qué simpatía, qué buen carácter, qué sencillez! Como todos los grandes, Carmen es, ante todo, humana, humilde. O sea: flamenca de verdad.




Un apunte sobre la fiesta, que conviene testimoniar todo. El local, lleno de gente. Gente con una actitud preciosa. Había unas chicas japonesas que estaban encantadas, como alucinadas. Socios/as y amistades diversas, incluso suegros había por allí (¡ole!). Conversaciones animadas por doquier. Allí estaba Inés Bacan, que vino con la periodista Araceli Pardal, que realiza un espléndido trabajo por el flamenco en “Lebrija Flamenca” (http://www.lebrijaflamenca.com/2017/02/carmen-linares-la-cultura-es-un-alimento-para-el-alma/ ), socios magníficos de toda guisa, gente que se conoció por primera vez, y, por supuesto, salieron cosas. Por ejemplo, una colaboración con el Centro Cultural La Campeona, de Las Letanías, en el Polígono Sur, para la celebración del Día de Andalucía, a la que se brindaron dos socios de la parte artística: la cantaora Maite Olivares, y Sebastián a la guitarra; o una exposición de las extraordinarias fotos de Araceli sobre el flamenco lebrijano. Por allí andaban Salvador y Consuelo, María José (que concretó con Inés la visita de esta al colegio San José Obrero, eso es difundir el flamenco) y Manolo, Kurro, Concha, Beatriz, Curro y su señora, Rocío, Manolo y María, Frasco, Alberto y Ana, otro Salvador, Juan Bacán, Kaveh y Sherman, Antonio y Paqui,…  Un montón de gente buena, cuyos nombres ignoro o no recuerdo (normal). Varias amigas se hicieron socias (¡bienvenidas, Pilar, Inma, Lola, María, no sé si alguien más!). Por allí estaban también destacados directivos de la Federación Provincial de peñas flamencas, que nos honraron con su presencia aunque no estemos federados. Y, sorpresa, Ángeles Cruzado, que lleva el genial y documentadísimo blog “Flamencas por derecho” (http://www.flamencasporderecho.com/), del que desde luego somos fans y cuya consulta también aconsejamos fehacientemente. No pudieron quedarse a la fiesta la Vicerrectora de Cultura, ni el Secretario del Consejo Social de la UPO, que también nos habían honrado asistiendo a la actividad en el salón de actos.
Con la cháchara y cervecita en mano, no puedo contar mucho más. Eso sí: después de un buen rato, cuando ya se habían marchado algunos asistentes, escucho una voz muy aguda cantando por fandangos. ¡Era una de las japonesas! ¡Oooole! El día de Inés, estuvo cantando una chica alemana (ahora sé que se llama Anjanita, y que tiene un blog; ¡saludos desde aquí!), y ahora se lanza la japonesa. ¿Pero qué pasa aquí? Ole por ambas. Pero claro, esto despertó las ganas de uno de los asistentes, que nos visitaba por primera vez: por cantiñas, por fandangos, y por soleares, se explayó y nos deslumbró, con las guitarras de Kaveh y de Paco Rey. Resulta que es Paco Mejías, cantaor (http://www.pakitomejias.com/). Con ellos, maravillosos, culminó esta jornada inolvidable de la que saco, sobre todo, la certeza de que la Peña no solo está consolidada (primer objetivo cuando la retomamos en su día un grupo de locos), sino que está creciendo en todos los sentidos: por la calidad de sus actividades (un principio central), por la de su gente (es la base), por el buen ambiente que hay en cada encuentro (lógico, con esa gente), por la maravillosa heterogeneidad del personal, porque todo el mundo aporta dentro de sus posibilidades, por la suerte de dar con artistas enormes y con conciencia, porque nos están conociendo en cada vez más círculos (por cierto que en Canal Sur dieron esa noche la noticia del acto),… Sin embargo, este “éxito” (es que además, la gente salió, otra vez, encantada) no debe despistarnos de nuestros principios: poquito a poco, despacito, con humildad, con cariño, con ganas de aprender y de compartir. Todo esto, justo es decirlo, es posible también por el apoyo de la propia Universidad Pablo de Olavide a través del Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social, del Consejo Social de la misma, del Instituto Andaluz del Flamenco. Gracias a todos ellos. Y a los participantes. Y a la gente de la Peña que no pudo venir por coincidencia de horarios (¡ay, esas flamenquísimas bailaoras de Utrera!). Y, poniendo nombres propios, al trabajo invisible que hicieron Paco Rey, José Manuel Mibri (puestos a citar blogs de interés, tampoco tiene desperdicio el suyo: “Alcalá Flamenca”, http://mibri-alcalaflamenca.blogspot.com.es/), Manolo García, Kaveh, Rafa, Bea, y la gente de la Unidad de Cultura de la UPO. Por todos ellos fue posible la magia: pusieron, cada cual según los casos, la infraestructura, el enlace con Carmen, su presencia en escena, y gran parte de la información de la actividad.
Otro pasito más, y superlativo. Que me hace acordarme de los anteriores: Inés, y Jesús Heredia (tela marinera), y esos sabios onubenses Manuel Romero, Casto Márquez, José María de Lepe, Regina, José Manuel Canelo y Juan Nicolás. Por no remontarme a los cursos anteriores. Pero están en la memoria. Sin los pasos dados gracias a ellos (y siempre, la base: la gente), este no hubiera sido posible.












La próxima del ciclo será Carmen Ledesma. En el mismo sitio. El escenario es pequeño. Pero igual que el cante no se grita sino que se dice, el baile no necesita de grandes desplazamientos en un escenario enorme, sino de un cachito de suelo. Las esencias, como Carmen Linares nos demostró, no necesitan aditamentos. Todo lo contrario.


¡Esto marcha!


Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

José Manuel Mibri
Secretario

domingo, 4 de diciembre de 2016

ENCUENTRO CON INÉS BACÁN. II CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"






Sorpresa. Esa es la palabra. Sorpresa por varios lados. Sorpresa gratísima.
Fue la primera actividad del ciclo sobre las mujeres en el flamenco, que volvemos a hacer este curso en vista del excelente resultado que dio el curso pasado.
Abrió el acto la Vicerrectora de Cultura, Elodia Hernández León, con unas palabras bellísimas sobre la Peña que, al menos a mí, me llenaron de orgullo y de emoción. Pero además, como el movimiento se demuestra andando, es cierto, y sincero, el apoyo de ese Vicerrectorado hacia la Peña, en todos los sentidos.




La primera parte fue la entrevista a Inés Bacán (Inés Peña Peña), que realizó Rafael Cáceres, socio de la Peña y profesor de la UPO. La primera sorpresa: cómo hablaba Inés. Con calidez, buen humor, sinceridad, humanidad. Parecía que estábamos sentados junto a la mesa de camilla, a gusto, escuchando las cosas que nos contaba. ¡Y qué bella su forma de hablar!, el habla de Lebrija, dulce, delicado, expresivo,… Eso sí que es hablar bien. Y lo que nos contó, dirigiéndose directamente al entrevistador, en medio tono, con familiaridad, como si estuvieran en la intimidad del hogar. Habló sobre su padre el cantaor Bastián Bacán, sobre el papel fundamental de su hermano Pedro Bacán, el famoso guitarrista (fallecido en 1997), que ella siente que le acompaña; sobre su familia, las mujeres en el flamenco lebrijano, sus inicios profesionales, el público,… Además, contamos con la presencia de un hijo de su hermano Pedro Bacán (por cierto, ¡qué bonhomía rezumaba!, sello de familia), y pudimos escuchar a través de uno de los 4 CD,s “Noches gitanas en Lebrija”, las voces de su padre Bastián y de otros familiares de su espléndida saga.
Sin solución de continuidad, como si prosiguiera esa preciosa entrevista, ese hermoso decir, subió Pedro María Peña con su guitarra (hijo del guitarrista y cantaor Pedro Peña, sobrino de Juan Peña El Lebrijano y hermano de Dorantes, el pianista flamenco), y empezó el cante. Segunda sorpresa para muchos: esa voz tan especial, llena de sensibilidad y de memoria. Tan original. Tan lebrijana. Nos regaló soleares, fandangos, tiento-tangos, seguiriyas, bulerías, cantiñas del Pinini, tonás. Ya con las soleares, una preciosa tanda, encendió la mecha. Que fue creciendo a lo largo del repertorio clásico, canónico, que nos ofreció. Por decirlo con brevedad: la esencia del mejor cante lebrijano, lo que es decir, del mejor cante flamenco. Ese cante tan peculiar, tan original, con ese mecido, esa especie de retardo que le otorga al cante ese sello tan propio y tan flamenco. E Inés es, y así demostró, un referente central en la actualidad, desde ese conocimiento, esa sensibilidad, ese enorme gusto, esa personalidad con fundamento que ella exhibe. El recital, al que Pedro María aportó maravillosas falsetas, fue una lección contundente de flamenco, de estética, de verdades como puños. Hubo momentos para el escalofrío, para el puro goce, para el recuerdo de su saga de los Pinini sin la que el flamenco no sería tan grande. Gracias, Inés, por el arte y la verdad. Porque nos has hecho crecer, y cumplir otro sueño. Agradecer también a Jose y a otros dos sobrinos suyos (incluido el mencionado hijo de Pedro, ¡y perdón, que no recuerdo sus nombres!) que los acompañaron en las bulerías y en las cantiñas. Gente joven, flamenca y también de una valía excepcional como personas buenas. El camino de los Pinini sigue.














Quiero resaltar al público asistente. Esa es la tercera sorpresa. En el salón de actos del CABD había una genial variedad, cosa que nos agrada especialmente. Gente veterana, pero también mucha gente joven. Por cierto, entre los asistentes, estuvieron artistas como Curro Fernández con su esposa Pepa Vargas, otra lebrijana maravillosa; el cineasta Miguel Ángel Rosales (que acaba de estrenar la película documental Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, enorme), el pintor jerezano Juan Carmona Vargas,… También artistas de otro tipo, como el geógrafo más flamenco del mundo, Juan Manuel Suárez Japón, los periodistas Araceli Pardal y Pedro Carrasco (que llevan la web Lebrija Flamenca, superior), o el Secretario del Consejo Social de la UPO, Juan Antonio Martínez, un grandísimo aficionado… Por nombrar solo algunos. Pero sobre todo, los asistentes, que prácticamente llenaron la grada, disfrutaron, aprendieron, se conmovieron. Y quiero recalcarlo: había mucha gente joven, probablemente la actividad, desde que iniciamos esta ruta maravillosa, con más proporción de jóvenes. Echamos de menos a la gente (soci@s) de Utrera  que da a esta Peña ese otro sello tan especial; es posible que coincidiera la fecha con alguna cosa allí. Un saludo, por supuesto.
Luego tuvimos la fiestecita en el local El Entramado, donde tenemos la sede de la Peña. La gente trajo viandas, y pudimos echar un rato muy agradable. Charlas animadas aquí y allí, buen humor,… y nuevos proyectos. Por ejemplo, Inés va a colaborar con la socia María José en su proyecto de flamenco en la escuela. ¡Ole otra vez, Inés! 
Estuvo muy concurrida. Inés, Pedro María (una delicia hablar con él), los jóvenes flamencos mencionados, muchos socios, gente que venía por primera vez… Colofón ideal. Además, ya cuando mucha gente se había ido, de pronto sonó una guitarra. Estuve charlando en el patio y no pude escuchar, pero por ahí andaba nuestro amigo y socio Dani a la guitarra (ha recibido clases en la Peña, y ahora se ha metido también en las de cante, ¡ole!), también Paco Rey, incluso vi a Kaveh con la sonanta. Cantaron varias personas, entre ellas (¡atención!) una chica alemana que nos visitó por primera vez, nuestra amiga Bea y alguien más. Recuerdo ecos de fandangos de Huelva, de algún cante de ida y vuelta… Pero insisto: andaba de cháchara, ¡no se puede estar en todo! Eso sí: ya al final del todo, nuestro amigo y socio Curro Martínez puso la guinda marcándose unos fandangazos de Paco Toronjo; llevaba no sé cuánto tiempo sin abrir la boca para cantar. ¡Ole, Curro! Todo esto fue la cuarta grata sorpresa de la jornada.










Y muchas gracias a todos: a Inés, Pedro María, su gente, toda la gente que nos acompañó, que volvieron a hacer que los esfuerzos realizados para organizar esto fueran más que recompensados. Por cierto, dar la bienvenida a los nuevos socios, que enriquecen más toda esta magia.
La próxima del ciclo, Carmen Linares.



NOTA: En nuestro afán de comprometer a la juventud con el flamenco y promocionar una participación activa, hice un llamamiento para que alguna socia joven se ofreciera para acompañar a Rafael Cáceres en la entrevista, pero en esta ocasión no hubo voluntarias. Por la idiosincrasia de esta peña sería deseable contar con este tipo de participación en próximos eventos, pero sabemos que las cosas que merecen la pena se van tejiendo poco a poco. Como nos enseñó Inés con su cante. Como el flamenco todo. Como el buen vino.

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente

José Manuel Díaz "Mibri"
Secretario

domingo, 13 de noviembre de 2016

Encuentro con Jesús Heredia

Un principio de la Peña es buscar que cada actividad sea memorable. Para ello hacen falta dos cosas: la asistencia de gente que ama el flamenco o que le interesa, que sepa degustar lo bueno, tenga ganas de aprender y de disfrutar, y todo ello con un buen ambiente, abierto a la sorpresa, al diálogo y, por qué no, a la fiesta. El segundo ingrediente es la presencia de artistas o de estudiosos del flamenco con un don especial: apasionados, inteligentes, conocedores, con memoria, artistas como la copa de un pino, y comprometidos con el flamenco. En realidad la Peña no elige a esos artistas, sino que ocurre que son ellos, de alguna manera, los que nos eligen a nosotros. En los tres años que la Peña lleva de actividad renovada, han pasado por aquí artistas como Rocío Márquez, Esperanza Fernández, Manuel Romero, Mari Peña, Miguel Ángel Cortés, Alberto López, Antonio Moya, Angelita Montoya, Pepa Vargas, Antonio Colchón, Tomás de Perrate, Marta Valparda, Mario de Alcalá, Kaveh Nassehi, Jesús Ponce, Jesús de la Frasquita, Torombo, Esther Weekes, José L. Scott, José María de Lepe, Regina, Casto Márquez, Maite Olivares, La Manme y algunos más, todos selectos. Y estudiosos o activistas del flamenco como J.M. Suárez Japón, Ildefonso Vergara, Miguel López Castro, Curro Aix, David Colchón, Alberto del Campo, Rafael Cáceres, Quini Martín,…
Hasta ahora, ha funcionado una especie de magia cada vez que nos hemos dirigido a alguien del flamenco para pedirle que nos acompañara. Ha habido una intuición especial, compartida con esos flamencos, que al final son los que eligen la Peña de la UPO como foro para el arte, el aprendizaje, la celebración de la vida.

El día 11 de noviembre de 2016 se escribió otra página preciosa en el libro de la Peña. Jesús Heredia, 83 años, más de 60 dedicado a esto, gitano astigitano y trianero, tuvo a bien regalarnos con su presencia.
Con la guitarra genial de Kaveh y la percusión medida de su nieto Moisés Heredia, empezó haciendo la malagueña doble del Mellizo y del Canario, que remató por abandolaos que me recordaron a Puente Genil. Luego, la minera, que hizo con la misma letra con la que ganó la Lámpara Minera en 1992, y la remató por tangos a lo Naranjito de Triana. Después, las guajiras primitivas, tan distintas de las de Marchena. Bulerías con ecos jerezanos y gaditanos. Siguió lo festero por tangos. Después soleá por bulerías recordando a Rosalía de Triana. Una ronda de seguiriyas, donde Triana estaba en plenitud. Siguió con tonás trianeras. Luego, fandangos naturales, incluyendo alguna letra improvisada para un chiquillo que estaba entre el público. Y como colofón, cantes de siega y trilla.

Sabiduría y sabor. Desde esas sentidas malagueñas llenas de sensibilidad, hasta los cantes con los que cerró, que casi no se oyen ya, pasando por las sorprendentes y salerosas guajiras añejas, las bulerías que encerraban la esencia de los grandes tablaos y toda la gracia del mundo, las tremendas seguiriyas… Una voz que venía de muy lejos, de las más profundas vetas de la historia del flamenco. Dolor y garbo. Como siempre fue entre aquellos que tuvieron el flamenco como forma de vida. Jesús es uno de los últimos héroes de ese flamenco que supo de tablaos, de transmisión directa entre artistas, de amaneceres flamencos después de toda la noche. Y nos lo demostró con creces. Entregado, apasionado, sembrado. Es difícil explicarlo: las explicaciones deslucirían lo que esa velada fue.
Todo esto, con sabrosísimas aclaraciones sobre los cantes que hacía y con referencias a su propia trayectoria, lo que multiplicaba su valor. ¡Sabía bien el maestro que estaba en una Peña de gente con ganas de aprender! En sus disquisiciones salieron artistas como Antonio Mairena, Manolo Caracol, la Niña de los Peines, Tomás Pavón, los Caganchos, los Pelaos,…
El repertorio que hizo. Las letras (¡vaya gusto!). La intensidad. La intención. El rescate, luz de la memoria. Una lección inolvidable para los algo más de 30 privilegiados que estábamos allí.
Luego vino la fiesta de los socios e invitados. En ella no estuvo el maestro, pues tiene un estricto horario y régimen de comidas, las cosas de la edad. Pero, aunque se fue, su eco se quedó, rotundamente, con nosotros. Allí hablamos de lo que acababa de ocurrir, de mil temas de flamenco y de lo que se terciara. Por cierto, servidor había dicho de no traer comida en esta ocasión, lo que se saltó a la torera no poca gente. Allí hubo tortillas de patatas, canapés, un chorizo tela de bueno, una carne mechá que vaya tela, aceitunas, riquísimas magdalenas con chorizo (¡sí!), ensaladilla,… Espectacular. Anda que me hicieron bastante caso… ¡Viva la libertad! Entre los asistentes, quiero resaltar una vez más a la gente de Utrera, pero también a Rocío y Beatriz, del Instituto de la Grasa, que creo que es hoy por hoy la institución científica más flamenca del mundo (hay unos pocos de socios/as de tal institución).
En determinado momento, cogió Kaveh la guitarra, y con eso y el cante de Manuel Requelo, la cosa fue creciendo, y hubo ese baile tan flamenco y a la vez personal de Isa, Maribel, Ángeles,… también de una nueva incorporación de Utrera (Luisa) que vino por primera vez (¡qué buena escuela tiene allí nuestra socia Triana!), y el de nuestra amiga Concha y, atención, su madre: ¡una señora de 94 años! No lo soportó más: soltó el bastón, se levantó de la silla y se puso a bailar con toda la gracia del mundo. ¡Viva lo viejo! Y no solo Requelo cantó, maravilloso como siempre (por bulerías sobre todo, pero también lo hizo por fandangos y -¡ofú!- por soleares), también se animó Bea por bulerías con enormes ganas. ¡Ay, lo que hubieran aprendido los alumnos!
Agradecimientos especiales al maestro Jesús Heredia, así como a Kaveh y Moisés que lo acompañaron. También a la gente nombrada, y el resto de asistentes. De forma muy especial, a Tomás Wilson que fue quien propuso esta actividad y contactó primero con el maestro (igual que pasó con la actividad sobre los fandangos de Huelva); a Manolo García que lo trajo y lo llevó de vuelta; a José Manuel Mibri (sector alcalareño, como Manolo), que es clave, por la infraestructura, por dar la cara, por hacer fotos y grabaciones, por comunicar; a Sherman, que aseguró para la Peña la memoria de esta actividad. A todos, por el buen humor, el buen sentido, la pasión, la colaboración, el ambiente. Y dar la bienvenida a un par de nuevos socios, por supuesto: están en su Peña.
Por cierto, en breve dispondremos de CD de Jesús Heredia (una antología), que no pudo traerlos.

Sigue la magia.

Texto               
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la peña

Fotos               
José Manuel Díaz "Mibri"
Secretario









martes, 8 de noviembre de 2016

Encuentro con Jesús Heredia, Viernes 11 de noviembre

CANTE Y COMPÁS
Encuentro con el gran maestro

JESÚS HEREDIA
Guitarra KAVEH NASSEHI
Percusión MOISÉS HEREDIA


Día y hora: Viernes11de noviembre a las 18 horas / Lugar: Espacio cultural El Entramado, junto a la parada del Metro en la Universidad Pablo de Olavide.
Entrada libre hasta completar aforo

jueves, 3 de noviembre de 2016

I Edición de la Bienvenida Universitaria organizada por el Ayuntamiento de Sevilla

La Peña participó el pasado día 27 de octubre en la I Edición de la Bienvenida Universitaria organizada por el Ayuntamiento de Sevilla en el Casino de la Exposición.
Fue con la actuación de Sara Castellano al cante y Kaveh Nassehi a la guitarra. Enorme acierto la presencia de Sara, que debemos al propio Kaveh. Ella es alumna de cante desde el curso pasado (felicitar por tanto, también, a nuestra profesora de cante, Maite Olivares). Hicieron una vidalita, malagueña y rondeña, alegrías y tangos. Precioso repertorio, con el que se consiguió una cosa muy importante, además de encandilar al público asistente: la presencia del flamenco en un acto para universitarios. ¡Que siga cundiendo!