miércoles, 26 de abril de 2017

Flamenco, Trabajo Social y Educación Social

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 ACTIVIDAD DEL 21 DE ABRIL DE 2017

Torombo. En el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide. Para 300 alumnos/as. Sesión de Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo. El tema, la segunda parte del ciclo “¿Qué puede aportar el flamenco a la Educación Social y el Trabajo Social?”. La primera fue la extraordinaria sesión con Joaquín Martín, de la que ya informamos. Dentro de la asignatura Cultura en Andalucía como Contexto para el Trabajo Social, que coordina el profesor Agustín Coca. La Peña, como inspiradora y vehículo. Además, Torombo es socio, como lo es Agustín. Viene cargado de cosas, también tecnológicas: equipo de sonido, ordenador, Tablet,… Empieza a montar todo. El técnico de sonido de la Universidad le insta a pasar todo a un pen para usar las tecnologías del Paraninfo, en vez de las que ha traído. Deja todo listo para ello, mientras el pen va cargando los archivos necesarios, y se despide puesto que tiene que atender más cosas en la Universidad (no es responsable de lo que cuento, puesto que es el único técnico que había y lamentablemente no tiene el don de la ubicuidad). Faltan cinco minutos para empezar. La gente, fuera, esperando. El pen termina de cargar por fin. Pero resulta que, al abrirlo, no ha cargado nada. Para el equipo que él ha traído hace falta un cable. Solo un cable, que conecte no sé qué con no sé qué (servidor no sabe de eso). Pero ya es demasiado tarde. El acto se tiene que suspender. Ha fallado la tecnología. Torombo y su gente recogen todo el aparataje que habían desplegado. Todos estamos consternados. Sin embargo, es un palo defraudar las expectativas de tanta gente que espera fuera, deseando entrar. Finalmente, se hará. Sin tecnologías e improvisado. A palo seco. Lo primero es la responsabilidad y el compromiso con ese alumnado. Hay que mirarse a los ojos, sin mediaciones tecnológicas. Y así empezó todo, con “mirarse a los ojos”.
Lo decían los alumnos/as cuando terminó la sesión: “esto no se puede describir con palabras”. Lo que salió de ese Torombo, de su voz, de su cuerpo, su alma, no lo voy a contar. La gente llorando, riendo, elevándose. Lo decían los alumnos/as cuando terminó: “la mejor sesión de toda la carrera”; “la mejor ‘charla’ a la que he asistido en mi vida”; “hemos aprendido más que en doscientas clases”; “por favor, hacedlo más veces”; “salimos reforzados como futuros trabajadores sociales”; “no sabíamos hasta qué punto el flamenco puede servir para la educación social”; “una lección para la vida y para nuestra profesión”. Eso y mucho más decían. No voy a contar lo que hizo, lo que dijo, lo que mostró, Torombo. Es simplemente para haber estado allí, y aseguro que toda persona que estuvo sacó riqueza que le va a durar toda su vida y que nunca va a borrar de su memoria.
Al final, me alegré de que hubiera fallado la tecnología. Pese al mal trago inicial. Es el tercer curso consecutivo que organizamos este ciclo sobre qué puede aportar el flamenco al Trabajo Social y la Educación Social. Cuando lo hicimos por primera vez, hace dos cursos, no teníamos pretensión de continuidad, pero el propio alumnado nos insistió en que continuara. Esta vez, tras los problemas surgidos tanto en la sesión con Joaquín Martín, como en esta, servidor tenía claro que iba a ser la última. Pero es que están dejando una huella muy especial en el alumnado, que descubre muchas cosas y se fortalece. ¿Cómo privarles de esta oportunidad?

El día 21 de abril de 2017 queda inscrito en letras de oro para la formación de este alumnado. Un flamenco que habla con faltas de ortografía sentando cátedra en la Universidad. Ole y ole, Torombo. ¡Y vivan las faltas de ortografía flamencas!

domingo, 23 de abril de 2017

Buscando mis raíces, por Paco Fernández

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En el Salón de Actos del CABD tuvo lugar el encuentro con el gran guitarrista y compositor Paco Fernández. A destacar, entre los asistentes, a un buen número de estudiantes; creo que ha sido el promedio más joven de asistentes a cualquier actividad de la Peña, salvo cuando hemos ido a colegios o institutos, claro. Muy bien por ellos.
Primero vimos el documental realizado recientemente por Paco Buscando mis raíces. La segunda vez que se ha podido ver en Sevilla, tras su estreno en el ICAS. Ahora va a salir, como mínimo, a Estados Unidos. El tema principal es la reivindicación de la memoria, y en particular la memoria del pueblo gitano, a partir de la de su familia. Muy interesante, emocionante, y lleno de sustancia. Desde la subjetividad, me quedo con escenas de fiestas llenas de vida, con Curro Fernández su padre, con su madre Pepa, con Concha Vargas, con los abuelos paternos de Paco, con el chache Diego impresionante por seguiriyas, con el himno de los gitanos y el de Andalucía por Esperanza Fernández. Me quedo también con algunos mensajes tan contundentes como necesarios: la constatación de la diversidad del pueblo gitano, el mensaje conciliador y a la vez reivindicativo y crítico, el reconocimiento hacia los mayores y hacia la familia, la profunda huella de los gitanos andaluces hasta el punto de que no se puede entender nuestra cultura sin ellos, y sobre todo, lo dicho: la reivindicación de la memoria gitana. Una lección de un gitano andaluz en la Universidad. Ole, Paco.



La segunda parte fue el regalo de su actuación. Hizo primero un tema suyo, que nos presentó como primicia, lleno de buen gusto y de sensibilidad, sobrado de dominio: Paco es un maestro de la guitarra. Luego otra composición suya, una soleá en tono de granaína. Paco pertenece de lleno a la tradición flamenca, pero es también músico que crea y recrea, que indaga, que busca sin cesar. Por último, con las magníficas aportaciones de Ermanno Panta, un flautista que además es doctorando en la Pablo de Olavide, y de su sobrino Miguel Vargas, cerró con una fiesta de bulerías y tangos, que fue otra delicia para los sentidos y para el corazón.


Muchas gracias, Paco, por las enseñanzas, la elegancia, la alegría, la simpatía, la buena disposición… Desde tu gitanería, nos has hecho crecer. Ole también a Miguel y a Ermanno, que además son también dos personas extraordinarias.
Luego vino el ratillo en la Peña, donde camparon a sus anchas mil conversaciones en un ambiente genial: relajado, afabilísimo, divertido, con lugar para todo tipo de temas siempre bajo ese “buen rollo” que hay cada vez. Por allí estaban Curro Fernández y Pepa Vargas, Paco y los otros dos artistas, algunos estudiantes, nuestra técnica en cultura de la Universidad (¡y amiga!) Daidee, socios/as maravillosos. No surgió la chispa de la juerga esta vez, pero sí estuvo la luz de la alegría y de la conversación apasionada, que también vale, y vaya si vale.


Agradecer como siempre a la Universidad, al Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), a los artistas, a los asistentes, y de forma muy especial a nuestro socio Dani Urquiza, que hizo posible el ratito posterior a la actuación, y a Daidee, que estuvo al quite, para que todo esto pudiera ocurrir.

Paco nos habló de la memoria a través de su documental. Y todo esto ha sido también para alimento de la memoria de la Peña. Ha sido otro acontecimiento maravilloso. Ahí queda eso. 

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la peña UPO

José Manuel Mibri
Secretario     

lunes, 17 de abril de 2017

Paco Fernández; La búsqueda del origen


Jueves 20 de abril a las 19 horas.
Salón de Actos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD). 
Universidad Pablo de Olavide

Entrada libre hasta completar aforo

Documental que refleja una búsqueda y un trabajo de investigación acerca de los orígenes familiares, de la etnia Gitana y del legado Flamenco de su propio autor, Francisco Fernández Vargas - “Paco Fernández”.

El autor nos invita a viajar por la geografía local y a descubrir a través de distintos testimonios, de su historia familiar, de notables artistas del panorama flamenco, antiguo y contemporáneo, académicos y humanistas, la enorme riqueza cultural de sus orígenes.

Las grabaciones e imágenes inéditas ilustran entre otras cosas sobre el origen y el pasado del pueblo Gitano, la aportación lingüística del caló al castellano o algunas características propias del cante Gitano.

Han colaborado en esta película muchos artistas, amigos y familiares, entre otros:
Aurora Vargas, Pepa Vargas, Concha Vargas, Carmen Ledesma, Manuel Molina, Curro Fernández, Esperanza Fernández, Diego Vargas, Esperanza Vargas, Raimundo Amador, Solea Fernández… 

David Lagunas Arias, Profesor de Antropología de la Universidad de Sevilla.
Manuela Cantón Delgado, Profesora de Antropología de la Universidad de Sevilla.
Yolanda Robles Fernández, Guía del Museo Etnológico de la Mujer Gitana.
Mar Rodríguez, Periodista Canal Sur Andalucía.
Manuel García Rondón, Secretario de la Unión Romaní.
Amaro Jiménez, Periodista Canal Sur Andalucía.
Diego Martín Vargas, Narrador (Voz en Off).

Producción: Flamenco Mundo
Productor ejecutivo: Francisco Fernández Vargas

domingo, 2 de abril de 2017

La Peña UPO con el Aula Abierta de Mayores

Fue en el Paraninfo, una actividad dentro de las Jornadas Culturales del Aula Abierta de Mayores. Sin embargo, entre la audiencia no solo había mayores, sino también un nutrido grupo de estudiantes, a los que desde luego hay que felicitar por el interés que mostraron.


La cosa tuvo dos partes: la primera, necesariamente más académica, fue una charla de servidor sobre el flamenco como elemento cultural caracterizado por la impureza: en lo social, lo ideológico, lo estético, etc. Fue recibida con atención por el respetable, aunque allá en una de las sillas del fondo, nuestro amigo Torombo aprovechaba para echarse una siestecita.
La segunda fue la artística. La abrió Kaveh Nassehi a la guitarra, y siguió Laura al cante por malagueñas y verdiales. Tras un par de cantes más, incluidos unos preciosos tangos, entró a escena el maestro Torombo con gente de su escuela, incluido un jovencísimo guitarrista, Raúl, hijo del gran guitarrista el Perlo. Sara López fue la bailaora principal, que levantó al público con su baile lleno de pasión. Torombo también nos regaló pinceladas de su enorme arte, que impresionaron a los presentes, que lo jalearon encantados. Fue una fiesta. Una hija de Torombo cantó por alegrías, una alumna suya con síndrome de Down se pegó su pataíta, y el maestro invitó a subir a escena a un grupo de estudiantes para bailar por sevillanas. Se cerró el acto con una pequeña performance del propio Torombo, que igualmente encandiló con su fuerza expresiva descomunal.
Felicitar, desde luego, a todos los artistas: a Laura, que tiene una voz preciosa y flamenquísima; a Kaveh, con una musicalidad impresionante; a Sara, que sabe transmitir, y cómo; a Raúl, que está labrando su camino en la guitarra; a Triana, Macarena y la demás gente de la escuela de Torombo. Y por supuesto, al maestro, que supo compartir su arte y su mensaje llegando al corazón de la gente. A todos ellos, muchas gracias. Agradecer también a Santi, artista de otra rama, su aportación con el equipo de sonido. Y por supuesto a Rocío y demás responsables del Aula Abierta de Mayores, que están realizando una labor bellísima y bien hecha.Y a las conserjes, todo simpatía e interés en el buen funcionamiento de todo. Y gente excepcional que andaba por allí, como Quini Martín, otra Rocío (también aquí lo bueno abunda), Sebastián, Beatriz,...
Cómo no, salieron más cosas. Así, la preciosa idea que me planteó Torombo: en torno al mensaje de la impureza transmitido en la charla, se podía hacer algo artístico. ¡Ole! O perspectivas de Raúl con las clases de Kaveh.

En suma, es una alegría poder compartir la Peña con las actividades académicas y culturales de la Universidad, que es desde luego uno de los caminos que más nos gustan. Y un rato para aprender y para disfrutar, que seguro va a ser inolvidable para los presentes, y que traerá, como siempre, implicaciones positivas.

Fernando C. Ruiz Morales

domingo, 26 de marzo de 2017

Rosi "la Divi" en la peña flamenca


Rosi, la Divi, acompañada a la guitarra por Kaveh Nassehi, nos ofrecieron momentos de auténtico gozo. Ante una sala abarrotada en la que ya no cabían más sillas y con gente de pie, empezaron por malagueñas. El remate, por verdiales, subió en intensidad, que fue la tónica de la actuación. Siguieron unas riquísimas bamberas, incluyendo variantes melódicas que habían hecho los maestros Pedro Peña, José Menese y Miguel Vargas. Por tientos, la Divi desplegó una amplia gama con pasión, con dramatismo, con pellizco. Los remató por tangos, ya con Patri Lozano acompañando a las palmas. Ahí sonaron Cádiz y Triana, la Niña de los Peines, el maestro Paco Taranto… pero con la gran personalidad de la Divi, sobrada además de compás. A resaltar también el acompañamiento creativo y flamenquísimo de Kaveh. Intensidad emotiva. Si todo lo anterior fue de amplia gama, no lo fueron menos las cantiñas que nos obsequiaron a continuación. Torrente de voz pero también matices, a veces con un roce con el que la cantaora nos llega. Mirabrás, alegrías, cantiña del contrabandista,… Y en el mensaje, la Perla de Cádiz, la Mejorana, Luisa Butrón,… Tras esto, bulerías por soleá, en las que la Divi volvió a hacer gala de conocimiento, de sensibilidad y de espléndida intensidad. Por ahí asomó de forma especial Rosalía de Triana. Parece que la Divi sabía de la especial dedicación que estamos teniendo al papel de las mujeres en el flamenco, pero juro que no le habíamos dicho nada.
A petición del respetable, tuvo que hacer un cante más: eligió una ronda preciosa de fandangos naturales, aplaudidos a rabiar. A propuesta de Patri, otro obsequio más: por bulerías, acompañados por gente que “subió al escenario”. Cantó, junto a la Divi, Patri, y hubo pataítas llenas de gracia, de buen humor, de alegría. Todo eso destilaron la Divi y sus acompañantes.
Nunca la había escuchado antes, y la sorpresa ha sido mucho más que grata: es una cantaora como la copa de un pino. Otro privilegio.

Lo único negativo fue que no supimos encender los focos y hubo de hacerse con la luz normal de las lámparas de la sala. Habrá que estar al quite la próxima vez.

Patricia Lozano, Rosi "la Divi" y Kaveh Nassehi







Después de esta gozada, el disfrute continuó con la comensalía. Porque la gente trajo cosas de picar, y con eso y las bebidas… El ambiente fue, otra vez, una delicia. Nos acompañaron la Divi y Patri, además. Entre los temas que se hablaban: el flamenco en la educación y entre los jóvenes, cosas hechas y que se están haciendo en la Peña, la guitarra, el taller que está impartiendo nuestro bailaor Torombo, la tortilla de patatas de Maribel (¡ole!), la actuación divina que habíamos presenciado (¡ole y ole!), lo que habrá el 20 de abril con el gran guitarrista Paco Fernández, las mujeres en el flamenco…
Por supuesto, salieron más cosas. Así, la propuesta que hizo un nuevo amigo, Juan Manuel Galán, de preparar algo, ya para el curso próximo, sobre el vino y el flamenco, idea preciosa que sin duda habrá que ver, porque merece la pena. Y hubo su poquito de cante y de guitarra.
Quiero resaltar algunas cosas bellas más. Primero, no solo la gran actuación que habíamos disfrutado, sino también la simpatía, cordialidad y sencillez de la Divi y de Patri. Vaya, y de la gente presente: Sherman, Chari, Manolo González (¡qué elegante amabilidad!), Emilio, Salvador, Consuelo, Isa, Juan el extremeño, Juan el utrerano, Concha, Ángeles, Beatriz, Rocío, Bea, Dani,otra Beatriz (¡aquí lo bueno abunda!), más gente que no nombro por no excederme, y más gente que no nombro porque no sé sus nombres, no pocas de ellas visitándonos por primera vez. Y quien viene una vez, suele repetir. … Otra cosa bella: algunos niños allí. Impresionante la hija de Dani, que no perdió puntá de la actuación. ¡Eso es educar, Dani, ole tú! Otra: la heterogeneidad en la gente, en edades, procedencia, preferencias y experiencias flamencas,… Y nuevas amistades. Otra cosa bella más: la guitarra de Kaveh, que es un prodigio de musicalidad, cada vez más grande, cada vez más sorprendente, que tiene su propio discurso y que, como le dé por explotar, la va a liar.Y otra más: la Divi, Patri, y además el pedazo de cantaor Paco Mejías, que ya había estado otra vez con nosotros, se hicieron socios de la Peña. ¡Bienvenidos! ¡Y vaya densidad de artistas que vamos teniendo!

Paco Mejías
Y una subjetividad más, dicha sin ánimo de ofender y con toda modestia: ya hay una proporción alta de jóvenes en las actividades de la Peña. Sin embargo, sigue siendo asignatura pendiente la presencia de más estudiantes de la universidad. Aquí hay algo que decir: la reciente reforma universitaria, hecha para que los estudiantes aprendan menos y entrenen más la disponibilidad y la obediencia,no les deja tiempo libre. Y las condiciones sociales no les dejan libertad, porque el poco tiempo de ocio que les queda parece que debe dedicarse a un hedonismo superficial y evasivo. En positivo, la esperanza en su inteligencia, pese a los escollos académicos y sociales. No digo que les tenga que gustar el flamenco, faltaría más. Pero sí que lo puedan conocer o experimentar, descubrirlo en suma (porque sigue siendo muy desconocido), y opciones hay para ello. Hay que seguir trabajando esa línea, como siempre, sin prisas, sin alharacas, y poco a poco. Lo merece, porque es luchar por nuestra cultura.
Gracias a todos, y especiales a los artistas, a los nuevos socios/as, a José Manuel Mibri que lo hizo posible, y a los apoyos desde la Universidad.
La próxima, el miércoles 29 a las 16:30 en el Paraninfo, en un acto del Aula Abierta de Mayores (aunque seguro que no se cerrarán las puertas a nadie), donde servidor aburrirá al personal hablando sobre el flamenco como cosa impura, y luego vendrá lo bueno, con la actuación de una representación de artistas socios de la Peña: Laura Marchal al cante, Kaveh a la guitarra, y alumnado de Torombo (también estará él) al baile.
Y el 20 de abril, como queda dicho, una sesión muy especial: un encuentro con Paco Fernández, que traerá su documental “Buscando mis raíces” que nos hará disfrutar, aprender, pensar, y debatir. Y que traerá también su guitarra y su pasión…
¡Esto marcha!
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente
José Manuel Mibri
Secretario

domingo, 19 de marzo de 2017

Encuentro con...ROSI “LA DIVI”

ROSI “LA DIVI”
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Guitarra KAVEH NASSEHI 
Palmas y jaleos PATRICIA LOZANO


Viernes 24 de marzo a las 19 horas.

Lugar: Espacio Cultural El Entramado, junto a la parada del Metro en la Universidad Pablo de Olavide

Entrada libre hasta completar aforo

jueves, 16 de marzo de 2017

ENCUENTRO CON CARMEN LEDESMA. II CICLO "LAS MUJERES COMO TRANSMISORAS DEL FLAMENCO"





Era la despedida “oficial” del Ciclo sobre las mujeres en el flamenco. Digo “oficial” porque habrá más eventos, este curso.
Era también la primera vez que venía, en este Ciclo, una bailaora. Cuando hablamos para esto con una artista, hemos buscado siempre que fuera no solo excepcional artísticamente, sino además del máximo interés por su experiencia, vivencias, personalidad, significación,… Está feo decirlo, pero vaya tino que tenemos. Carmen Ledesma, nada menos.

                         
Con ella, José Méndez al cante, y nuestro queridísimo Antonio Moya a la guitarra. Empezaron ambos por alegrías, con lo que no solo prepararon excelentemente el terreno, sino que además hicieron descubrir a más de uno la voz flamenquísima y bien templada del jerezano, que remató con poderío y garra. De compás, además, toda una lección de ambos. 



Carmen Ledesma, José Méndez y Antonio Moya

Luego llegó ella. Por soleares jondas, jondísimas, que remató por bulerías. Nada más alzar los brazos desde su silla, despacio, con garbo, diciendo verdad, empezó el misterio. La expresión facial, la estampa, el compás. Carmen hizo una cosa muy difícil, que pocas veces se ve, salvo en ella: la unión del temperamento y la gracia, de la fuerza y la dulzura. Creo que es su sello.

Después, por tientos y tangos, en los que hubo un recuerdo para esa mujer excepcional que fue la Niña de los Peines. Bailó distinto a antes, pero siempre con ese sentido dramático y esa rara conjunción. Ahora añadió, cuando entraron en los tangos, ese humor y esa picardía inigualables, un puro goce para todos los privilegiados que estábamos allí. 



Y para culminar, sorpresa por bulerías: llamó al escenario a tres alumnas suyas, japonesas. Y a dos sobrinos. Ellos se sumaron con las palmas y con un cante, y cada una de ellas se marcó un baile, con la batuta cantaora de José (mucho Jerez ahí, y un recuerdo a otra grande, su tía, la Paquera). Y muy, muy bien. Cada una, además, con un estilo distinto, con sus propias maneras. También Carmen bailó. ¡Qué alegría, qué buen humor, qué delicia, qué energía tan buena nos llevamos!
El baile de Carmen es una síntesis entre la poética elegancia de Matilde Coral y la rabia de Trini España (esto último lo dijo ella; yo, ignorante de baile, me había acordado de la gran Manuela Carrasco). Dos palabras quiero resaltar. La primera, que es real. Ella estaba allí, con su arte, de verdad. Baila natural, baila como ella es. Y esto es impagable. La segunda, que es bellísima. Una belleza integral, absoluta, que transmite desde el alma con todo el cuerpo. Un cuerpo que contradice los superficiales cánones de lo atlético, lo plano, lo joven, lo aéreo. Habla flamenco y el flamenco se expresa, con todo su dolor y turbación, con toda su alegría y jocosidad, a través de su cuerpo. De nuevo, una experiencia inolvidable gracias a una de las más grandes, no solo de hoy, sino de siempre, porque Carmen construye y proyecta, desde la tierra, alas para la emoción y para la memoria.

Esto es lo que vimos, asombrados. 





Después vino la entrevista. Tuvimos que alterar el orden porque José tenía un compromiso por el que debía marcharse antes de la finalización de la actividad. La realizó nuestra admirada amiga la periodista y estudiosa del papel de las mujeres en el flamenco (y en el cine, y en la literatura,…) Ángeles Cruzado. Después de esa actuación, sinceramente, yo temía que el contraste con la entrevista fuera demasiado extremo. No fue así, porque la entrevista fue genial. En ella, Carmen evocó el apoyo de su madre en sus comienzos, la casa de vecinos donde vivió (¡qué semillero de flamenco fueron los patios de vecinos!), las viejas cigarreras que conoció allí, los tablaos y otros escenarios, el papel de las mujeres en el flamenco y los cambios que ha vivido en esto,… No lo resumiré, claro, pero sí quiero resaltar un par de cosas. Primero, cómo reconocía la importancia de lo que le han aportado otros artistas: desde Pepe Ríos con la enseñanza, hasta compañeros como Trini España, Concha Vargas, Mario Maya, Antonio Gades, Curro Vélez, incluso en el cante, como Antonio Mairena, Fernanda y Bernarda de Utrera, o Inés Bacán. Palabras especiales tuvo para Pedro Bacán (que no solo fue un grandísimo artista, sino una persona de una bondad inagotable). Demostró una humildad excepcional. La humildad es, precisamente, un valor que tenemos en la Peña como referencia incontestable, porque es la base para el crecimiento. Y porque significa reconocimiento hacia los demás. Y eso es básico en el flamenco. Otra cosa de Carmen, y que también coincide con nuestros principios: el cariño hacia lo que haces. Si amas lo que haces, lo vas a hacer mejor y con más felicidad, y eso también es básico en el flamenco: echarle a las cosas su tiempo, y ponerles algo de ti mismo. Otra más: sí a la técnica, pero acompañada por la trascendencia, la raíz, y sabiendo escuchar el cante. De hecho, por ejemplo, a sus alumnas extranjeras les exige saber español en nuestra modalidad andaluza, porque considera, con toda la razón, que no se puede bailar bien sin saber escuchar y entender el cante. Más sobre su alumnado: dice Carmen que “tú eres su madre en esos momentos”. Pues eso, ni más ni menos.
Carmen Ledesma y Ángeles Cruzado


Foto de LebrijaFlamenca.com (Araceli Pardal)



Después vino la fiestecita en la Peña, a la que nos acompañaron Carmen y Antonio. Por allí estaba parte del maravilloso sector lebrijano: Inés Bacán, su hermano Juan, Araceli Pardal (ya guardada su oportunísima, estética y sabia cámara de fotos), Pedro Carrasco. También, por fin, el sector utrerano, al menos parte de él: otra alegría. Por supuesto, el también imprescindible sector alcalereño. Y el de la propia Pablo de Olavide, del Instituto de la Grasa, y gente que yo no conocía, lo que siempre me alegra porque la gente es bienvenida. También un grupo de japonesas, incluidas nuestras bailaoras; y familiares de Carmen, y hasta de servidor. Ole. El rato, de cháchara animada, acompañada de las viandas que trajo la gente. Con alegría y conversaciones mil. Eso sí: empecé cien conversaciones y no terminé ninguna. Entre otros temas: la necesidad de que accedan más gitanos a la Universidad (hablé con un nuevo alumno gitano de la Olavide, ¡ole por él y por sus padres!), cosas de investigación, la feria de Utrera, el espejo que por fin tiene la sala de las clases de baile, las próximas actividades de la Peña, la mili en Ceuta de Manolo, lo rica que estaba esa tortilla o ese bizcocho, proyectos de la gente, el futuro homenaje a Pedro Bacán, el que le hicieron hace poco a nuestro querido Curro Fernández,… Con mucha gente apenas pude cruzar palabra, y bien que hubiera querido. ¡No se puede estar en todo!

Cuando quedábamos los últimos, cogió Antonio Moya su guitarra, y nuestro amigo Manuel Requelo se lanzó a cantar. Vaya dos flamencos de postín. Requelo, con la voz mejor que antes, porque ha dejado de fumar, y la flamencura de siempre. Antonio, un maestro, sobrado de compás, de ecos, de sabiduría y de sentido, como unas horas antes en el escenario. El colofón fue inmejorable. Por allí andaba Mercedes, la mujer de Requelo, elegantísima. Y Dani, Maribel, Isa, Juan, Beatriz,… un grupillo de irreductibles apasionados. 
Inés Bacán, Fernando C. Ruiz y Carmen Ledesma




Gracias muy especiales a Manuel García Burgos, que fue a comprar las cosas para la fiesta por dos veces, y montó el local; por él fue posible. A José Manuel, siempre atento a toda la infraestructura, tanto en la actividad como en la fiesta posterior. También desde la sombra, imprescindible. A Ángeles Cruzado, por su excepcional participación. Por cierto, otra alegría y más crecimiento en calidad: esta ya es su peña. A Inés Bacán por la categoría y enjundia que dio a todo con su presencia. A Pedro Carrasco, que estuvo grabando la actuación y la entrevista para disfrute y aprendizaje de los muchísimos amigos de Lebrija Flamenca. A Kaveh y Sherman, que hicieron lo mismo para la Peña. A Yuko y las demás japonesas, que redoblan nuestras ilusiones. Por supuesto, a todas las personas que hicieron de la jornada algo grande. Y cómo no, al Vicerrectorado de Cultura de la Pablo de Olavide, a su Unidad de Cultura, al Instituto Andaluz del Flamenco, al Consejo Social de nuestra Universidad, y al Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), cuyo salón de actos nos tiene enamorados porque es ideal para el flamenco: cabe gente y se está en familia a la vez, y permite además que no tengan que usarse micros. También agradecer la simpatía, colaboración y competencia de la conserje. Y absolutamente a toda la gente que estuvo y que le dio su fundamento a todo. Es que así, da gusto.
Y, ante todo, a Carmen Ledesma, que lo culminó como se merecía. Sin olvidar a quienes la han precedido para hacerlo todo inolvidable: Carmen Linares e Inés Bacán. También a quienes las acompañaron con tanto arte: Antonio Moya y José Méndez; Eduardo Pacheco; y Pedro María Peña. Y a quienes, con no menos arte, las supieron entrevistar; que también es un arte, y nada fácil: Ángeles Cruzado, Rafael Cáceres, y Bea Macías.
El Ciclo “Mujeres transmisoras de Flamenco” de este curso terminó (esta peña adapta su programación flamenca a la duración del curso académico). Pero quedan más cosas y sorpresas. En cuanto a la idea del Ciclo, creo que no será su fin. Por lo que estamos viendo, merece tener continuidad en ediciones posteriores.

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente
José Manuel Mibri
Secretario