domingo, 29 de octubre de 2017

Primera actividad del curso: Visita a la Casa de la Guitarra

ACTIVIDAD DEL 27 DE OCTUBRE DE 2017

Lo primero y principal: esta actividad ha sido posible gracias a Kaveh Nassehi. Servidor acudió como curioso, no más. Ha sido en la Casa de la Guitarra, un coqueto museo-tablao en pleno barrio de Santa Cruz, de la mano del responsable de la misma, el maestro José Luis Postigo.


Decir, aunque seguramente no hace falta, que José Luis Postigo es uno de los guitarristas más importantes del escenario flamenco desde los años setenta y sobre todo desde los ochenta. El maestro Postigo fue protagonista, en primera línea, de la eclosión de festivales y de la dignificación del flamenco, de la extensión de nuestro arte desde los tablaos hasta la escena internacional. Ha sido solicitado por muchísimos cantaores, por su dominio, compás, oficio, elegancia, gracia, justeza… Por su sabiduría. Además, es un estudioso y enamorado de la guitarra.


Cuento con brevedad. Lo primero es ese impresionante espacio, lleno de viejas guitarras, calladas. Guitarras que parecían mirarte orgullosas, como si guardaran un tesoro inaccesible para el extraño, un tesoro encastrado en sus cuerpos y en sus cuerdas. Una casa de guitarras. Silenciosas y evocadoras de la música que una vez fue en ellas.
El encuentro, que empezó a las 12:30, terminó a las 15:20. Casi tres horas, sin darnos cuenta. En el fondo, fueron cinco minutos escasos. Lo decían las guitarras, mirándonos desde su tiempo antiguo.



Disculpad, porque quería ir al grano, y no puedo. Hechizado, o no sé qué, desde que José Luis Postigo nos recibió. El maestro, no ya el maestro guitarrista sino el maestro de ceremonias, nos habló de la historia de la guitarra desde el siglo XVI. Resaltaría la aportación decisiva del rondeño Vicente Espinel, al crear la quinta cuerda en el siglo XVII, y las novedades del XVIII. Nos contó toda la evolución del instrumento, las modificaciones constructivas y técnicas, con el papel crucial de Francisco Sanguino en Sevilla, con el de los Pagés en Sevilla y en Cádiz…



No es sólo preciosa información; también emociones. En un momento determinado, el maestro Postigo se acerca a una de las vitrinas donde reposan las guitarras. Coge una Pagés de 1807. Toca. Salen de ella sonidos de hace 200 años, potentes y sonoros, deseando salir, desbocados, pero a la vez dóciles a su maestría. 200 años de música, de luz, de historia.


Nos sigue hablando de la evolución de la guitarra, y llegamos al punto álgido: el constructor almeriense Antonio Torres Jurado, a mitad del siglo XIX, que tuvo su taller en la actual calle Cerrajería de Sevilla. Torres culminó, con una serie de innovaciones, la evolución técnica de la guitarra tal como hoy la conocemos. Antonio Torres Jurado, andaluz, es el padre de la guitarra actual. Este año se cumple el 200 aniversario de su nacimiento. Pero nadie se ha enterado en Andalucía. Más aún: si preguntamos por la calle, nadie lo conoce aquí. Borrado de la memoria. Devaluado en su tierra pero, en cambio, reconocido, cultivado y presente en Madrid (donde es posible que lo consideren ejemplo de la genialidad española), en Cataluña (donde quizás anden buscando algún sitio donde agarrarse para hacerlo catalán), en Japón (donde puede que lo vean como gitano y español). Nadie se ha acordado aquí de él. En Andalucía no existe.


La escuela de Torres siguió en Madrid, con los hermanos Ramírez, y con Santos, Esteso y Enrique García. Por supuesto, Fernando Sors, Andrés Segovia, Tárrega y otros ilustres guitarristas aparecen en el discurso amoroso del maestro Postigo.
Y saca de la vitrina una guitarra de Santos Hernández que perteneció… a Javier Molina, el padre de la escuela jerezana de toque. Debería dejar de contar esto, para ser fiel a lo que sentí (menos mal que es una “crónica subjetiva”, no periodística). Me perdí porque jamás pensé que tendría el privilegio de escuchar en vivo la voz de Javier Molina, que se fue hace tantos años, en las cuerdas de su guitarra, ahí, frente a mí.


Recuerdo que el maestro Postigo habló, ya en flamenco, de don Ramón Montoya y su aplicación de técnicas clásicas al flamenco, de la guitarra a lo barbero…
Luego hubo un cambio de tercio. Temas de influencias judías y moriscas en el flamenco, de gitanos y moriscos, de gitanos canasteros y caseros… Y de su vida profesional, que abandonó hace pocos años. Y de sus inicios en el baile, y en la guitarra. De Paco Taranto, del Cabrero, Antonio Mairena, artistas, y anécdotas (las cosas de Enrique el Cojo, geniales). No era ahora una charla. Era una tertulia, con los ocho privilegiados que estábamos allí. Relajada, amable. Y las guitarras, alrededor. Yo me acordé de alguna novela sobre príncipes renacentistas amantes del coleccionismo de obras de arte, y el maestro Postigo me parecía uno de ellos.


Pudimos aprender, admirarnos, y desde luego, reírnos. Porque los flamencos, los flamencos de verdad, los que han vivido y han creado, son gente sencilla (¡aunque sean muy importantes!); son gente con corazón, y divertida, y miran a los ojos cuando hablan contigo.
José Luis Postigo, que forma parte de la historia del flamenco, nos ha recibido en su mágica Casa de la Guitarra. De la manera más flamenca, como corresponde a su cultura enorme, de la que pudimos participar.


Nos despedimos entre saludos que parecían de gente que se conocía desde antes. En aquella sala, ahora vacía, se quedaron las guitarras.
Gracias, maestro, por tu generosidad, tu sabiduría, tu humanidad tan flamenca. Quién me iba a decir a mí, años atrás, que ese guitarrista al que vi actuando tantas veces, siempre sublime, echaría un rato prodigioso conmigo y con unos amigos. Lo dicho: un privilegio.


Dos cosas más, para terminar:
En la Casa de la Guitarra hay actuaciones de flamenco a diario (teléfonos de información: 954 224 093 y 954 227 898), y con grandes artistas, lo aseguro.
Otra, maravillosa: estuvo con nosotros el periodista y escritor Antonio Ortega. Resulta que acaba de salir la segunda edición, revisada y ampliada, de su excelente biografía sobre el Bizco Amate, un personaje muy singular de la Sevilla flamenca… ¡Y está dispuesto a venir a la Peña a presentar ese libro! Ya informaremos.


Fernando C. Ruiz, Presidente de la Peña


martes, 30 de mayo de 2017

Actividad de fin de curso: Charla de Ángeles Cruzado, actuación de alumnos de la Peña, y recital de Maite y Kaveh


 ACTIVIDAD DE CIERRE DEL CURSO 2016/17

El pasado viernes día 26 de mayo tuvimos la última del curso. El plan era variado: charla de Ángeles Cruzado sobre "Flamencas de la Edad de Oro. Mujeres de rompe y rasga, creadoras y transmisoras de un arte universal", actuación del alumnado de cante, actuación profesional, y fiesta. La asistencia y el ambiente estuvieron en la línea habitual: excelentes.
Paco Mejías y Ángeles Cruzado

La prestigiosa periodista Ángeles Cruzado, toda una referencia para la investigación sobre las mujeres en el flamenco, cerró con su charla el tema central del curso: el papel de las mujeres en el flamenco. Nos habló de la época de los cafés cantantes, y de determinadas artistas que marcaron la época, por más que a menudo no se habla de muchas de ellas como merecen. Hizo un recorrido por las pioneras, en distintas facetas: transgresoras y rompiendo prejuicios de la época hacia las mujeres, llevando el flamenco por el mundo, guitarristas, creadoras,… También algunas, injustamente olvidadas, o prematuramente retiradas de los escenarios por las cargas familiares. Los nombres de la Cuenca, la Carbonera, María Borrico, la Sordita, Dolores la Parrala, Rita la Cantaora, Carmencita Dauset, la Macarrona, la Antequerana, la Malena, Adela Cubas, la Serneta, la Trini, Pepa Oro, la Peñaranda, la Mejorana, Pastora Imperio, Anilla la de Ronda, y por supuesto Pastora Pavón, entre otros, salieron a la palestra. Además, pudimos escuchar, de forma muy ilustrativa, grabaciones de Isabelita de Jerez, la Antequerana o Paca Aguilera. Toda una lección amenísima, ilustrada y documentada, que interesó mucho a la audiencia y que a más de uno hizo descubrir toda una dimensión de la historia del flamenco que está, sigue estando, demasiado oculta.
Maite Olivares y Kaveh Nassehi

Siguió una cosa que es motivo del máximo orgullo, por todo lo que significa: la actuación de Beatriz, Bea y Curro, alumnos de las clases de cante que importe Maite Olivares. Con Kaveh a la guitarra, que es un prodigioso docente como Maite, hicieron tangos, guajiras, alegrías, vidalita, fandangos… Hay que decir que Beatriz cantaba ante gente por primera vez. Mérito doble. Con el cálido ambiente, estuvieron arropados y jaleados, y lo hicieron muy bien. Servidor sintió, debo confesarlo, envidia. Sana, pero envidia. Ole por los tres y por los profesores.



Luego llegó la actuación, ya profesional por entero, de Maite y Kaveh. Nos deleitaron con malagueñas de la Peñaranda y la Trini, rematadas por rondeñas. La elección fue de lo más acertada, y eso caracteriza las cosas que la Peña hace: coherentes y amplias. Acabábamos de escuchar la charla de Ángeles, y nos encontrábamos luego con esas bellísimas muestras de dos de las creadoras antes citadas. Luego, por peteneras, la segunda de ellas de Pastora Pavón. Siguieron por cantiñas: de las Mirris y caracoles. La culminación, y el culmen, fue por tangos: Triana, Pastora, la Repompa, y para rematar, tangos extremeños, la tierra de Maite, que además se marcó un bailecito, pues también es bailaora. Para los tangos, contaron con la colaboración espontánea de otro cantaor y amigo, Paco Mejías, flamenquísimo y, otro honor, socio de la Peña.


La voz de Maite sonó plena y dolida en las malagueñas, y llena de sensibilidad. Esa línea siguió en las peteneras. El cambio de registro fue en las cantiñas: gracia a raudales, salero, poderío, vigorosos desplantes. Y la gracia llegó al extremo en la tanda de tangos. Desde el dolor conmovido y concentrado de las malagueñas, hasta la explosión festiva de los tangos, toda una gama de sentimientos: pudimos sentir y apreciar la riqueza del flamenco en su complejidad de matices, en la voz formidable de Maite. Y en la guitarra: cristalina, virtuosa y precisa, aportando belleza y resaltando la voz. Otra lección de ambos.
Luego, la fiesta, donde no faltó comida que llevaron socios/as. Distendida, divertida, colofón idóneo para un curso que ha sido francamente intenso. Me gusta contar cosillas de los momentos festivos, pero esta vez tengo menos recursos, pues, agotado por varios motivos, me fui antes de tiempo, sin que sirva esto de precedente. Pude ver cómo nuestro Manolo García se templaba por soleares, Paco Mejías entusiasmaba a los presentes con su enorme voz y compás,… Pero me tuve que perder todo eso y más.
Solo me queda felicitar a todos los socios/as, a todos los amigos/as, que son cada vez más. A los asistentes y la simpatía y buen humor que derrocharon. A Ángeles, Maite, Kaveh, Bea, Beatriz, Curro… Y agradecer de forma muy especial, pues sin ellos no hubiera sido posible, a Manolo García que cargó con la infraestructura, y a Daidee, responsable de cultura en la Universidad, que estuvo igualmente al pie del cañón en cuestiones de infraestructura, y que además, aunque iba a irse pronto, allí seguía cuando servidor se fue. ¡Ole! En lo institucional, nombrar de forma especial al Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social, cuyo respaldo es imprescindible, como lo es el de las personas que están en la Peña o que se acercan a ella.
Con esto, pusimos la guinda a un curso que ha significado un paso adelante más, en todos los sentidos: en crecimiento, consolidación, originalidad, presencia, felicidad.
Tenemos que felicitarnos.

 Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña UPO

José Manuel Mibri
Secretario    


miércoles, 26 de abril de 2017

Flamenco, Trabajo Social y Educación Social

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 ACTIVIDAD DEL 21 DE ABRIL DE 2017

Torombo. En el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide. Para 300 alumnos/as. Sesión de Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo. El tema, la segunda parte del ciclo “¿Qué puede aportar el flamenco a la Educación Social y el Trabajo Social?”. La primera fue la extraordinaria sesión con Joaquín Martín, de la que ya informamos. Dentro de la asignatura Cultura en Andalucía como Contexto para el Trabajo Social, que coordina el profesor Agustín Coca. La Peña, como inspiradora y vehículo. Además, Torombo es socio, como lo es Agustín. Viene cargado de cosas, también tecnológicas: equipo de sonido, ordenador, Tablet,… Empieza a montar todo. El técnico de sonido de la Universidad le insta a pasar todo a un pen para usar las tecnologías del Paraninfo, en vez de las que ha traído. Deja todo listo para ello, mientras el pen va cargando los archivos necesarios, y se despide puesto que tiene que atender más cosas en la Universidad (no es responsable de lo que cuento, puesto que es el único técnico que había y lamentablemente no tiene el don de la ubicuidad). Faltan cinco minutos para empezar. La gente, fuera, esperando. El pen termina de cargar por fin. Pero resulta que, al abrirlo, no ha cargado nada. Para el equipo que él ha traído hace falta un cable. Solo un cable, que conecte no sé qué con no sé qué (servidor no sabe de eso). Pero ya es demasiado tarde. El acto se tiene que suspender. Ha fallado la tecnología. Torombo y su gente recogen todo el aparataje que habían desplegado. Todos estamos consternados. Sin embargo, es un palo defraudar las expectativas de tanta gente que espera fuera, deseando entrar. Finalmente, se hará. Sin tecnologías e improvisado. A palo seco. Lo primero es la responsabilidad y el compromiso con ese alumnado. Hay que mirarse a los ojos, sin mediaciones tecnológicas. Y así empezó todo, con “mirarse a los ojos”.
Lo decían los alumnos/as cuando terminó la sesión: “esto no se puede describir con palabras”. Lo que salió de ese Torombo, de su voz, de su cuerpo, su alma, no lo voy a contar. La gente llorando, riendo, elevándose. Lo decían los alumnos/as cuando terminó: “la mejor sesión de toda la carrera”; “la mejor ‘charla’ a la que he asistido en mi vida”; “hemos aprendido más que en doscientas clases”; “por favor, hacedlo más veces”; “salimos reforzados como futuros trabajadores sociales”; “no sabíamos hasta qué punto el flamenco puede servir para la educación social”; “una lección para la vida y para nuestra profesión”. Eso y mucho más decían. No voy a contar lo que hizo, lo que dijo, lo que mostró, Torombo. Es simplemente para haber estado allí, y aseguro que toda persona que estuvo sacó riqueza que le va a durar toda su vida y que nunca va a borrar de su memoria.
Al final, me alegré de que hubiera fallado la tecnología. Pese al mal trago inicial. Es el tercer curso consecutivo que organizamos este ciclo sobre qué puede aportar el flamenco al Trabajo Social y la Educación Social. Cuando lo hicimos por primera vez, hace dos cursos, no teníamos pretensión de continuidad, pero el propio alumnado nos insistió en que continuara. Esta vez, tras los problemas surgidos tanto en la sesión con Joaquín Martín, como en esta, servidor tenía claro que iba a ser la última. Pero es que están dejando una huella muy especial en el alumnado, que descubre muchas cosas y se fortalece. ¿Cómo privarles de esta oportunidad?

El día 21 de abril de 2017 queda inscrito en letras de oro para la formación de este alumnado. Un flamenco que habla con faltas de ortografía sentando cátedra en la Universidad. Ole y ole, Torombo. ¡Y vivan las faltas de ortografía flamencas!

domingo, 23 de abril de 2017

Buscando mis raíces, por Paco Fernández

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En el Salón de Actos del CABD tuvo lugar el encuentro con el gran guitarrista y compositor Paco Fernández. A destacar, entre los asistentes, a un buen número de estudiantes; creo que ha sido el promedio más joven de asistentes a cualquier actividad de la Peña, salvo cuando hemos ido a colegios o institutos, claro. Muy bien por ellos.
Primero vimos el documental realizado recientemente por Paco Buscando mis raíces. La segunda vez que se ha podido ver en Sevilla, tras su estreno en el ICAS. Ahora va a salir, como mínimo, a Estados Unidos. El tema principal es la reivindicación de la memoria, y en particular la memoria del pueblo gitano, a partir de la de su familia. Muy interesante, emocionante, y lleno de sustancia. Desde la subjetividad, me quedo con escenas de fiestas llenas de vida, con Curro Fernández su padre, con su madre Pepa, con Concha Vargas, con los abuelos paternos de Paco, con el chache Diego impresionante por seguiriyas, con el himno de los gitanos y el de Andalucía por Esperanza Fernández. Me quedo también con algunos mensajes tan contundentes como necesarios: la constatación de la diversidad del pueblo gitano, el mensaje conciliador y a la vez reivindicativo y crítico, el reconocimiento hacia los mayores y hacia la familia, la profunda huella de los gitanos andaluces hasta el punto de que no se puede entender nuestra cultura sin ellos, y sobre todo, lo dicho: la reivindicación de la memoria gitana. Una lección de un gitano andaluz en la Universidad. Ole, Paco.



La segunda parte fue el regalo de su actuación. Hizo primero un tema suyo, que nos presentó como primicia, lleno de buen gusto y de sensibilidad, sobrado de dominio: Paco es un maestro de la guitarra. Luego otra composición suya, una soleá en tono de granaína. Paco pertenece de lleno a la tradición flamenca, pero es también músico que crea y recrea, que indaga, que busca sin cesar. Por último, con las magníficas aportaciones de Ermanno Panta, un flautista que además es doctorando en la Pablo de Olavide, y de su sobrino Miguel Vargas, cerró con una fiesta de bulerías y tangos, que fue otra delicia para los sentidos y para el corazón.


Muchas gracias, Paco, por las enseñanzas, la elegancia, la alegría, la simpatía, la buena disposición… Desde tu gitanería, nos has hecho crecer. Ole también a Miguel y a Ermanno, que además son también dos personas extraordinarias.
Luego vino el ratillo en la Peña, donde camparon a sus anchas mil conversaciones en un ambiente genial: relajado, afabilísimo, divertido, con lugar para todo tipo de temas siempre bajo ese “buen rollo” que hay cada vez. Por allí estaban Curro Fernández y Pepa Vargas, Paco y los otros dos artistas, algunos estudiantes, nuestra técnica en cultura de la Universidad (¡y amiga!) Daidee, socios/as maravillosos. No surgió la chispa de la juerga esta vez, pero sí estuvo la luz de la alegría y de la conversación apasionada, que también vale, y vaya si vale.


Agradecer como siempre a la Universidad, al Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), a los artistas, a los asistentes, y de forma muy especial a nuestro socio Dani Urquiza, que hizo posible el ratito posterior a la actuación, y a Daidee, que estuvo al quite, para que todo esto pudiera ocurrir.

Paco nos habló de la memoria a través de su documental. Y todo esto ha sido también para alimento de la memoria de la Peña. Ha sido otro acontecimiento maravilloso. Ahí queda eso. 

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la peña UPO

José Manuel Mibri
Secretario     

lunes, 17 de abril de 2017

Paco Fernández; La búsqueda del origen


Jueves 20 de abril a las 19 horas.
Salón de Actos del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD). 
Universidad Pablo de Olavide

Entrada libre hasta completar aforo

Documental que refleja una búsqueda y un trabajo de investigación acerca de los orígenes familiares, de la etnia Gitana y del legado Flamenco de su propio autor, Francisco Fernández Vargas - “Paco Fernández”.

El autor nos invita a viajar por la geografía local y a descubrir a través de distintos testimonios, de su historia familiar, de notables artistas del panorama flamenco, antiguo y contemporáneo, académicos y humanistas, la enorme riqueza cultural de sus orígenes.

Las grabaciones e imágenes inéditas ilustran entre otras cosas sobre el origen y el pasado del pueblo Gitano, la aportación lingüística del caló al castellano o algunas características propias del cante Gitano.

Han colaborado en esta película muchos artistas, amigos y familiares, entre otros:
Aurora Vargas, Pepa Vargas, Concha Vargas, Carmen Ledesma, Manuel Molina, Curro Fernández, Esperanza Fernández, Diego Vargas, Esperanza Vargas, Raimundo Amador, Solea Fernández… 

David Lagunas Arias, Profesor de Antropología de la Universidad de Sevilla.
Manuela Cantón Delgado, Profesora de Antropología de la Universidad de Sevilla.
Yolanda Robles Fernández, Guía del Museo Etnológico de la Mujer Gitana.
Mar Rodríguez, Periodista Canal Sur Andalucía.
Manuel García Rondón, Secretario de la Unión Romaní.
Amaro Jiménez, Periodista Canal Sur Andalucía.
Diego Martín Vargas, Narrador (Voz en Off).

Producción: Flamenco Mundo
Productor ejecutivo: Francisco Fernández Vargas

domingo, 2 de abril de 2017

La Peña UPO con el Aula Abierta de Mayores

Fue en el Paraninfo, una actividad dentro de las Jornadas Culturales del Aula Abierta de Mayores. Sin embargo, entre la audiencia no solo había mayores, sino también un nutrido grupo de estudiantes, a los que desde luego hay que felicitar por el interés que mostraron.


La cosa tuvo dos partes: la primera, necesariamente más académica, fue una charla de servidor sobre el flamenco como elemento cultural caracterizado por la impureza: en lo social, lo ideológico, lo estético, etc. Fue recibida con atención por el respetable, aunque allá en una de las sillas del fondo, nuestro amigo Torombo aprovechaba para echarse una siestecita.
La segunda fue la artística. La abrió Kaveh Nassehi a la guitarra, y siguió Laura al cante por malagueñas y verdiales. Tras un par de cantes más, incluidos unos preciosos tangos, entró a escena el maestro Torombo con gente de su escuela, incluido un jovencísimo guitarrista, Raúl, hijo del gran guitarrista el Perlo. Sara López fue la bailaora principal, que levantó al público con su baile lleno de pasión. Torombo también nos regaló pinceladas de su enorme arte, que impresionaron a los presentes, que lo jalearon encantados. Fue una fiesta. Una hija de Torombo cantó por alegrías, una alumna suya con síndrome de Down se pegó su pataíta, y el maestro invitó a subir a escena a un grupo de estudiantes para bailar por sevillanas. Se cerró el acto con una pequeña performance del propio Torombo, que igualmente encandiló con su fuerza expresiva descomunal.
Felicitar, desde luego, a todos los artistas: a Laura, que tiene una voz preciosa y flamenquísima; a Kaveh, con una musicalidad impresionante; a Sara, que sabe transmitir, y cómo; a Raúl, que está labrando su camino en la guitarra; a Triana, Macarena y la demás gente de la escuela de Torombo. Y por supuesto, al maestro, que supo compartir su arte y su mensaje llegando al corazón de la gente. A todos ellos, muchas gracias. Agradecer también a Santi, artista de otra rama, su aportación con el equipo de sonido. Y por supuesto a Rocío y demás responsables del Aula Abierta de Mayores, que están realizando una labor bellísima y bien hecha.Y a las conserjes, todo simpatía e interés en el buen funcionamiento de todo. Y gente excepcional que andaba por allí, como Quini Martín, otra Rocío (también aquí lo bueno abunda), Sebastián, Beatriz,...
Cómo no, salieron más cosas. Así, la preciosa idea que me planteó Torombo: en torno al mensaje de la impureza transmitido en la charla, se podía hacer algo artístico. ¡Ole! O perspectivas de Raúl con las clases de Kaveh.

En suma, es una alegría poder compartir la Peña con las actividades académicas y culturales de la Universidad, que es desde luego uno de los caminos que más nos gustan. Y un rato para aprender y para disfrutar, que seguro va a ser inolvidable para los presentes, y que traerá, como siempre, implicaciones positivas.

Fernando C. Ruiz Morales

domingo, 26 de marzo de 2017

Rosi "la Divi" en la peña flamenca


Rosi, la Divi, acompañada a la guitarra por Kaveh Nassehi, nos ofrecieron momentos de auténtico gozo. Ante una sala abarrotada en la que ya no cabían más sillas y con gente de pie, empezaron por malagueñas. El remate, por verdiales, subió en intensidad, que fue la tónica de la actuación. Siguieron unas riquísimas bamberas, incluyendo variantes melódicas que habían hecho los maestros Pedro Peña, José Menese y Miguel Vargas. Por tientos, la Divi desplegó una amplia gama con pasión, con dramatismo, con pellizco. Los remató por tangos, ya con Patri Lozano acompañando a las palmas. Ahí sonaron Cádiz y Triana, la Niña de los Peines, el maestro Paco Taranto… pero con la gran personalidad de la Divi, sobrada además de compás. A resaltar también el acompañamiento creativo y flamenquísimo de Kaveh. Intensidad emotiva. Si todo lo anterior fue de amplia gama, no lo fueron menos las cantiñas que nos obsequiaron a continuación. Torrente de voz pero también matices, a veces con un roce con el que la cantaora nos llega. Mirabrás, alegrías, cantiña del contrabandista,… Y en el mensaje, la Perla de Cádiz, la Mejorana, Luisa Butrón,… Tras esto, bulerías por soleá, en las que la Divi volvió a hacer gala de conocimiento, de sensibilidad y de espléndida intensidad. Por ahí asomó de forma especial Rosalía de Triana. Parece que la Divi sabía de la especial dedicación que estamos teniendo al papel de las mujeres en el flamenco, pero juro que no le habíamos dicho nada.
A petición del respetable, tuvo que hacer un cante más: eligió una ronda preciosa de fandangos naturales, aplaudidos a rabiar. A propuesta de Patri, otro obsequio más: por bulerías, acompañados por gente que “subió al escenario”. Cantó, junto a la Divi, Patri, y hubo pataítas llenas de gracia, de buen humor, de alegría. Todo eso destilaron la Divi y sus acompañantes.
Nunca la había escuchado antes, y la sorpresa ha sido mucho más que grata: es una cantaora como la copa de un pino. Otro privilegio.

Lo único negativo fue que no supimos encender los focos y hubo de hacerse con la luz normal de las lámparas de la sala. Habrá que estar al quite la próxima vez.

Patricia Lozano, Rosi "la Divi" y Kaveh Nassehi







Después de esta gozada, el disfrute continuó con la comensalía. Porque la gente trajo cosas de picar, y con eso y las bebidas… El ambiente fue, otra vez, una delicia. Nos acompañaron la Divi y Patri, además. Entre los temas que se hablaban: el flamenco en la educación y entre los jóvenes, cosas hechas y que se están haciendo en la Peña, la guitarra, el taller que está impartiendo nuestro bailaor Torombo, la tortilla de patatas de Maribel (¡ole!), la actuación divina que habíamos presenciado (¡ole y ole!), lo que habrá el 20 de abril con el gran guitarrista Paco Fernández, las mujeres en el flamenco…
Por supuesto, salieron más cosas. Así, la propuesta que hizo un nuevo amigo, Juan Manuel Galán, de preparar algo, ya para el curso próximo, sobre el vino y el flamenco, idea preciosa que sin duda habrá que ver, porque merece la pena. Y hubo su poquito de cante y de guitarra.
Quiero resaltar algunas cosas bellas más. Primero, no solo la gran actuación que habíamos disfrutado, sino también la simpatía, cordialidad y sencillez de la Divi y de Patri. Vaya, y de la gente presente: Sherman, Chari, Manolo González (¡qué elegante amabilidad!), Emilio, Salvador, Consuelo, Isa, Juan el extremeño, Juan el utrerano, Concha, Ángeles, Beatriz, Rocío, Bea, Dani,otra Beatriz (¡aquí lo bueno abunda!), más gente que no nombro por no excederme, y más gente que no nombro porque no sé sus nombres, no pocas de ellas visitándonos por primera vez. Y quien viene una vez, suele repetir. … Otra cosa bella: algunos niños allí. Impresionante la hija de Dani, que no perdió puntá de la actuación. ¡Eso es educar, Dani, ole tú! Otra: la heterogeneidad en la gente, en edades, procedencia, preferencias y experiencias flamencas,… Y nuevas amistades. Otra cosa bella más: la guitarra de Kaveh, que es un prodigio de musicalidad, cada vez más grande, cada vez más sorprendente, que tiene su propio discurso y que, como le dé por explotar, la va a liar.Y otra más: la Divi, Patri, y además el pedazo de cantaor Paco Mejías, que ya había estado otra vez con nosotros, se hicieron socios de la Peña. ¡Bienvenidos! ¡Y vaya densidad de artistas que vamos teniendo!

Paco Mejías
Y una subjetividad más, dicha sin ánimo de ofender y con toda modestia: ya hay una proporción alta de jóvenes en las actividades de la Peña. Sin embargo, sigue siendo asignatura pendiente la presencia de más estudiantes de la universidad. Aquí hay algo que decir: la reciente reforma universitaria, hecha para que los estudiantes aprendan menos y entrenen más la disponibilidad y la obediencia,no les deja tiempo libre. Y las condiciones sociales no les dejan libertad, porque el poco tiempo de ocio que les queda parece que debe dedicarse a un hedonismo superficial y evasivo. En positivo, la esperanza en su inteligencia, pese a los escollos académicos y sociales. No digo que les tenga que gustar el flamenco, faltaría más. Pero sí que lo puedan conocer o experimentar, descubrirlo en suma (porque sigue siendo muy desconocido), y opciones hay para ello. Hay que seguir trabajando esa línea, como siempre, sin prisas, sin alharacas, y poco a poco. Lo merece, porque es luchar por nuestra cultura.
Gracias a todos, y especiales a los artistas, a los nuevos socios/as, a José Manuel Mibri que lo hizo posible, y a los apoyos desde la Universidad.
La próxima, el miércoles 29 a las 16:30 en el Paraninfo, en un acto del Aula Abierta de Mayores (aunque seguro que no se cerrarán las puertas a nadie), donde servidor aburrirá al personal hablando sobre el flamenco como cosa impura, y luego vendrá lo bueno, con la actuación de una representación de artistas socios de la Peña: Laura Marchal al cante, Kaveh a la guitarra, y alumnado de Torombo (también estará él) al baile.
Y el 20 de abril, como queda dicho, una sesión muy especial: un encuentro con Paco Fernández, que traerá su documental “Buscando mis raíces” que nos hará disfrutar, aprender, pensar, y debatir. Y que traerá también su guitarra y su pasión…
¡Esto marcha!
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente
José Manuel Mibri
Secretario