lunes, 11 de junio de 2018

Acto de despedida del curso

El pasado viernes 8 celebramos en el local de El Entramado el acto de despedida del presente curso de nuestra Peña. Al igual que otros años, junto con el tradicional picoteo de los diversos manjares que el personal aportó, los alumnos de flamenco mostraron a los asistentes, con muchos nervios y con la misma cantidad de ilusión, los logros conseguidos en las clases. En este caso fueron 6 de los 7 alumnos que han seguido las clases de cante hasta el final: Rafael, Isabel, Gregorio, Nieves, Beatriz y Salvador, este último también alumno de guitarra (se echó en falta a Curro y su sólido sonido flamenco).


La noche, tras algo de bebida y comida, comenzó con la agradable sorpresa que nos deparó la profesora de cante, nuestra querida Maite Olivares, que, aprovechando que se había acercado al local nuestro amigo el gran guitarrista Alberto López (por cierto, genial su disco Detrás de la verdad, que acaba de salir), nos ofreció una variada y preciosa ronda de cantiñas acompañada por Alberto y nuestro guitarrista Kaveh, compañero también de estudios de Alberto.


Tras aquello, los alumnos naturalmente bromearon exclamando lo esperado: “¡Eso no se hace, Maite!,  ¿después de esto pretendes que cantemos nosotros?” Alguien incluso aprovechó para hacer el chiste de que aquello iba a ser al revés de lo que pasó en las bodas de Caná, en que el vino bueno llegó al final.


Tras despedirse Alberto, que no pudo alargar más su visita a pesar de que no cesaban los aplausos, se procedió a escuchar a los alumnos. En primer lugar. el estudiante de guitarra (me consta que con las manos temblando) interpretó “Punta y Tacón”, la conocida farruca de Sabicas. Tras esto, acompañados por Kaveh, y arropados por Maite que, desde la silla cercana no paraba de jalear a cada uno, los alumnos de cante se esforzaron por hacer lo mejor posible su cometido.


Comenzó la ronda por variados tangos de Triana, seguido de romeras y cantiñas del Pinini, tientos, tangos, cuplé por bulerías y, por último, una variada muestra de melodías de fandangos de Huelva.

Ya a la finalización, y en un ambiente aún mas distendido, Rafael (92 años nada menos, patriarca de la familia cantaora, pues sus dos hijas y su yerno son parte del grupo de alumnos) se explayó en privado con Kaveh por soleá y cantiñas, y sorprendió por el poderío que demostró en algunos tercios. Es de destacar la afición de Rafael.


A continuación, nuestro recién incorporado socio Juan, joven guitarrista aficionado, volvió a acompañar por fandangos y bulerías a su amigo Roberto, que también le pone el corazón a todo lo que canta.

La asistencia estuvo en la línea habitual de las reuniones en El Entramado (sobre unas 60 personas), si bien es cierto que echamos en falta a parte de la junta directiva que, por problemas personales o de salud, no pudieron estar. En definitiva, fue una noche amena y alegre que nos ha dejado un gran sabor de boca para comenzar con ilusión el nuevo curso flamenco tras el verano. Y mientras tanto… ¡a ver si nos vemos en alguna juerga, curso de verano, feria o velá!

Por Salvador Arjona

viernes, 8 de junio de 2018

Un flamenco, padrino de egresados universitarios

El pasado día 4 de junio tuvo lugar, en el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide, un acto muy especial: la ceremonia de egresados de la primera promoción del Doble Grado en Trabajo Social y Sociología. ¿Y qué tiene que ver la Peña Flamenca con esto? Pues resulta que el alumnado escogió como padrino de promoción… ¡a un flamenco!
 
 
No sé si eso habrá pasado con anterioridad en alguna universidad. Sé que en la Hispalense los flamencos han tenido y tienen su lugar, como en la nuestra y en otras. Pero que un flamenco sea padrino de promoción… Esto constituye un hito, por el enorme valor simbólico que tiene: una cultura tan lejana a la Academia, tan despreciada a lo largo de la historia (y aún hoy por determinados sectores francamente ignorantes), una cultura llena de faltas de ortografía porque es hablada (y no en castellano sino en cualquier modalidad del andaluz)… Pues una cultura así, resulta encumbrada por el alumnado de esa promoción al elegir como padrino a un flamenco. ¡Ole por este alumnado!
 
 
Un flamenco que impartió un día, en el tercer curso de los cinco que tiene esa titulación, una sesión de Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo, organizada por nuestra Peña Flamenca, sobre qué puede aportar el flamenco al Trabajo Social. Un tema que, de entrada, el alumnado veía bastante raro: “¿Pero qué tendrá que ver el flamenco con el Trabajo Social?”. Nuestro artista, en dos horas, lo hizo ver. No sólo eso: prendió para siempre los corazones, el entendimiento y la voluntad del alumnado. Como habréis imaginado, el flamenco del que hablamos es Torombo.
 

El evento lo presidió la Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Rosa María Díaz, y junto a nuestro artista estuvieron la profesora de Sociología María José Guerrero, y la Vicedecana de Ordenación Académica de la Facultad, María Ángeles Huete. Podrán imaginarse la intranquilidad del bailaor ante personas con tan prestigiosos títulos o cargos. Y en un acto tan ceremonioso. De hecho, me pidió que lo acompañara, como una especie de mediador, que ese territorio no era el suyo. Con él que fuimos el profesor de Antropología Agustín Coca y servidor. Eso sí: la simpatía de las presentes ayudó muchísimo, y más cuando dos de ellas se declararon aficionadas al flamenco. 
 

No voy a describir la ceremonia. Fue muy emotiva, y la intervención de Torombo, sin papeles por delante, modélica. Lo que quiero remarcar es el valor simbólico de esto. Estamos normalizando la presencia del flamenco en la Universidad, y la elección de Torombo como Padrino de esa promoción es un indicador de lujo. Orgullo y satisfacción, reafirmación en que estamos por el buen camino, y fuerzas renovadas para seguir trabajando por el flamenco, son las sensaciones y certezas que quisiera destacar. Sé que sigue habiendo antiflamenquistas, también en la Universidad. Peor para ellos.
 
 
Damos las gracias a ese alumnado, que ha roto moldes, demostrando enorme valía; desde aquí les deseamos mucha suerte en su devenir profesional. Gracias a Torombo, por supuesto, que está llevando el flamenco por caminos necesarios y hasta insospechados, desde las cárceles hasta las aulas universitarias y, ese día, a un acreditado estrado de la Academia.
 

Tenemos que felicitar a todos: a ese alumnado, a Torombo, a la Decana, a la Facultad de Ciencias Sociales, al Vicerrectorado de Cultura, a toda la Universidad. Y a la Peña, que introdujo a Torombo en estos fregaos. Y al flamenco. Sobre todo, al flamenco.
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña
 

martes, 29 de mayo de 2018

Recital de David el Galli en el CABD

El viernes 25 de mayo tuvimos en el escenario del C.A.B.D. la última actuación flamenca organizada por nuestra Peña y fue, sin duda, un broche de oro. David el Galli nos deleitó con una de las mejores actuaciones que hemos podido disfrutar en ese recinto tan íntimo con el que afortunadamente contamos. Su limitada capacidad nos permite vivir el flamenco de una manera envidiablemente cercana. Y con David volvió a ocurrir.

Nuestra querida Ángeles Cruzado andaba exitosamente divulgando flamenco por Italia, así que por una vez se ha visto libre de la entrevista previa al artista. Con un aforo casi completo, tuvimos la novedad por tanto de contar como periodista amateur con Paco García Rey, nuestro encargado de finanzas, que estuvo encantado de ello por ser alcalareño como David  y también muy cercano al artista a título personal.

La entrevista, muy bien orientada, sacó detalles muy interesantes del cantaor, como por ejemplo la relación Morón-Alcalá en su trayectoria personal y artística. También resultaron interesantísimas las reflexiones del cantaor sobre el valor y peculiaridades del cantar patrás (para el baile) frente al cantar palante (como solista).

La actuación, con el acompañamiento del guitarrista Paco Iglesias, fue un derroche de entrega. Fue larga, de las más generosas que hemos tenido. Generosa hasta el punto de que nuestro Presidente en determinado momento hubo de hacer “de malo”, recordándole a David que había que ir concluyendo, puesto que el recinto tiene una hora rígida de cierre.

Comenzó por soleá por bulerías, seguido de cantes de Levante, donde hizo taranta y cartagenera. En las posteriores cantiñas se arrancó por los cantes de las Mirris, y concluyó por mirabrás. Continuó por seguiriyas, y tras la soleá de Alcalá, cerró por bulerías.

Sería difícil decantarse por qué cante brilló más, pues fue una actuación muy homogénea en calidad. Todo con mucho corazón. Si me obligasen a destacar algo, personalmente la seguiriya me sobrecogió. En todos los cantes hubo magia y jondura, pero en esa letra de
“Por el día no como,
por la noche no duermo…”
echó el corazón por la boca. No obstante, como ya he dicho, puede ser injusto destacar algo por encima de lo demás, pues hubo jondura en todo.


La guitarra de Paco Iglesias (sobrino nieto del maestro Melchor de Marchena) sonó con una limpieza digna de mención. A la perfectísima técnica que exhibió se le añade la belleza de las falsetas que introdujo en los distintos palos (¡qué sensibilidad y ternura en algunas de las falsetas de minera y cartagenera, y en la soleá…!).

 
Tal como me comentó alguien tras la actuación, es cierto que el cantaor estuvo más en el plano del corazón y la guitarra más en el plano de la perfección técnica, pero en cualquier caso el resultado fue de altísima solidez y flamencura.

 
Ya en El Entramado (el local donde está la Peña), tuvimos la ocasión de volver a comprobar que algunas de las mejores cosas de esta vida surgen de la improvisación y la casi casualidad. Una de las socias llevó a su sobrino Juan (aficionado de unos 20 años) a la actuación, para que conociese la Peña. Una vez en El Entramado, éste, junto con su amigo, cogió la recién adquirida guitarra flamenca de la Peña, y el cantaor Pakito Mejías se les unió por bulerías. Ya me gustaría a mí saber acompañar por bulerías como lo hizo el recién llegado. La otra sorpresa la dio su amigo Roberto, que se hizo unos fandangos muy valientes y brillantes.


Tras despedirnos de David, que nos acompañó durante casi toda la velada, y de otros artistas que también estuvieron con nosotros, como Antonio Hermosín o Mario de Alcalá, continuó la cosa.

 
Conseguimos sacar a los jóvenes del salón y, ya en el patio, hubo relevo en la guitarra. Nuestro Paco acompañó por bulería y soleá a los cuatro o cinco que nos atrevimos. Unos desafinamos más que otros haciendo alguna letra por soleá, hubo alguna pataíta por bulerías… Total, un ratito estupendo que nos recuerda que nos faltaba algo tras las actuaciones, ya en la intimidad de nuestro local: un poquito de espontaneidad y que la gente se atreva a hacer una letrilla o salir a bailar, que para eso tenemos la suerte de no ser artistas, y lo de menos es si te sale impecable o no.

 
Si es por añadir algo más a esta croniquilla, tan solo recordar a todos los socios que la pequeña sorpresa que tuvimos en El Entramado con este par de jóvenes flamencos de 18 y 20 años nos debe animar a traer a aficionados jóvenes a la peña (ambos posiblemente vengan el día de cierre del curso donde tal vez participarán).


Deberíamos tener esto como objetivo. Lo bueno es que ya sabemos cómo hacerlo de manera sencilla: invitándoles (incluso trayéndolos en nuestro coche) a la actuación gratuita del CABD, para luego que comprueben que, en El Entramado, no van a estar en un ambiente de puristas flamencos rancios, sino que disfrutarán de una relajada cerveza que, además, puede desembocar en una juerguecilla flamenca espontánea, en la que pueden participar como espectadores pero también como actores.
Por Salvador Arjona

lunes, 7 de mayo de 2018

¿Qué puede aportar el flamenco al Trabajo y la Educación Social?

En el Paraninfo de la Universidad Pablo de Olavide tuvo lugar la actividad ¿Qué puede aportar el flamenco al Trabajo y la Educación Social?, a cargo de nuestro amigo Torombo, el gran bailaor, que además es un incansable y genial luchador por las personas maltratadas por la vida y la sociedad.

Se trata de una actividad encuadrada en las EPD (Enseñanzas Prácticas y de Desarrollo) de la asignatura La Cultura en Andalucía como Contexto para el Trabajo Social, del grado de Trabajo Social y del doble grado de Trabajo y Educación Social. Es ya el tercer o cuarto curso que nos acompaña Torombo en una EPD, siempre con sorpresas.


Torombo abrió con unas palabras llenas de reconocimiento y gratitud hacia nuestro amigo Quini Martín, el educador de calle tan flamenco que nos dejó recientemente y que ha sido una de esas personas imprescindibles, cuya pérdida hemos sentido profundamente quienes tuvimos la suerte de tratarlo. Quini nos había acompañado en otras EPD, llenas de sentido y sembrando, en cursos anteriores.


Tras ese reconocimiento, empezó la cosa. Debo decir que Torombo venía con una lesión muscular propia de su profesión, apoyándose en unas muletas para andar, pero las soltó y durante todo el tiempo se entregó al punto de olvidarse completamente de ellas. Vino acompañado, muy bien acompañado, por gente de su escuela y por jóvenes de un proyecto en el que se halla embarcado, Fuera de Serie, de educación integral a través del flamenco. Todos ellos participaron en el acto.
Nos acompañaron, además de más de 200 alumnos/as, algunos amigos de la Peña, y varios profesores (“Ha sido lo mejor que he visto en la Universidad en lo que llevo aquí”, palabras textuales de uno de ellos).


No voy a contar nada, no voy a entrar en los contenidos. La riqueza de mensajes, de emociones y de reflexiones la vivió y la captó el alumnado. Les pedí, terminado el acto, una breve primera impresión escrita. He aquí algunos extractos literales.

“Durante estas dos horas he reído, llorado, pero sobre todo he aprendido, he aprendido mucho”.

“Esta sesión me ha enseñado a mirar las cosas de otra forma, desde nuestra cultura, y aprenderlas de una forma singular y verdadera, que al fin y al cabo son las cosas que realmente nos van a servir y ayudar en la vida”.

“El fin del flamenco y de nuestra profesión no es otro que mirar a los ojos y guiarnos por el corazón”.

“Lo más grande del flamenco es acompañar”.

“Esta charla me ha servido para saber qué es el flamenco, pues es más que arte”.

“Si algo he prendido hoy es que no sé nada aún”.



“Como gitana, yo sé que he sacado partido a esta charla, porque no se trata de baile, toque y cante, sino de que en Educación Social hacen falta nuestros valores, la humildad, el respeto a los mayores, la solidaridad y el sentir. Hacen falta millones como esta. Gracias de todo corazón”.

“El humor y la poesía para enseñar valores usando metáforas. Nos ha dado hoy una enseñanza magistral. Carnecita de gallina, pellizquito en el pecho, es lo único que puedo decir ahora mismo. Ha sido la mejor ‘charla’ que me han dado en mi vida y posiblemente en la que más haya aprendido”.

“Me ha encantado asistir a esta charla/encuentro ya que siempre he tenido prejuicios hacia el colectivo gitano, pero gracias a esto, muchas de estas ideas han cambiado. He visto que una persona, a pesar de no tener estudios, puede enseñarnos grandes cosas y darnos grandes lecciones, ya que, como Trombo ha dicho, la universidad de la vida tiene mucho que enseñarnos”.


“Me ha sorprendido cómo fomenta la diversidad, lo diferente, y la importancia dada a los ojos, al cara a cara”.

“Nos ha regalado la mejor definición de nuestra futura profesión que hemos escuchado en tres años de carrera”.

“Me ha transmitido unos valores de integración, empatía, sinceridad y entusiasmo, que tan importantes son para los educadores y trabajadores sociales”.

“Si he aprendido algo de Torombo, es que debemos ser nosotros mismos, de hecho somos el último recurso cuando otras personas están en el límite. Esto, lo que me hace es enorgullecerme de la carrera que estoy estudiando y seguir con más ganas hacia adelante con mis proyectos”.



“Antes de escuchar la charla del gran Torombo, no sabía que un arte como el flamenco podía aportar tanto a nuestra futura profesión. El flamenco no es solo un arte que mostrar en teatros o espectáculos, es más bien una forma de transmitir sentimientos, experiencias de vida a toda la comunidad. Por lo tanto, si lo incorporamos a nuestra profesión podremos llegar a realizar grandes proyectos, como el de Fuera de Serie, y poder así intervenir con personas de una forma diferente”.

“No tengo palabras para describir todo lo que me han podido transmitir durante estas dos horas. La sabiduría, la voz de la experiencia y ese sentido del humor con el que Torombo nos ha querido transmitir ha sido lo más sorprendente que he podido ver y escuchar en mucho tiempo y sobre todo teniendo en cuenta la carrera que estudiamos y todo lo que se puede transmitir en torno a ella. Cómo intervenir a escala social a través de nuestra tierra es una forma cercana y auténtica de adentrarse en nuestra cultura”.

“He llegado a comprender la importancia de nuestra tierra y de su baile y cante que muchas veces se quedan olvidados. Y nos ha ayudado a entender la importancia del contacto entre las personas, la importancia de comprender la situación que están viviendo y no juzgar”.


“La mejor actividad de todas las que hemos hecho en la carrera. Torombo es un gran artista y como persona tiene una capacidad para expresar increíble. Considero que la labor que hace a través de su proyecto es encomiable y un ejemplo para nosotros como profesionales. Un ejemplo de cómo a través del flamenco se puede hacer intervención social”.

“La mejor conferencia que hemos tenido en los tres años de carrera. Impresionante. Muy motivadora y con un mensaje tan potente que me han tenido las dos horas con los vellos de punta. Ojalá se hagan muchas más cosas así en la Universidad, una manera increíble para abordar la intervención social desde una perspectiva totalmente distinta”.

“Ha sido, de lo que llevo en la Universidad, las dos mejores horas de aprendizaje”.

“Y por supuesto me ha encantado la actuación final de Fuera de Serie y la gran energía que reflejan”.

“¡Gracias por este regalo!”.

De esta guisa ha sido el tono de la totalidad de los escritos del alumnado.


Unas palabras más: Emi, Macarena y la demás gente de la “escuelita” de Torombo, geniales. Y los chavales de Fuera de Serie, pues haciendo honor a ese nombre. Todos pusieron la guinda por fiestas, con su arte de verdad; pero también, atención, por su actitud abierta y su extrema simpatía. ¡Los queremos volver a ver!

Agradecer a todos ellos su presencia y esa actitud. También a Dani, el técnico del CSIC que demostró competencia y paciencia; a Jose y otro amigo de la Tetoca Actuar (http://www.tetocaactuar.org/), una ONGD interesantísima y que también se vale del flamenco, en este caso con menores, en su intervención con población castigada. Ole por ellos. Y al profesor Agustín Coca, que coordina esta asignatura, socio de la Peña y entusiasta contagioso. Ole por él también.

Las EPD especiales con el maestro Torombo se han convertido en una referencia. Debo informar que detrás de ellas hay mucho trabajo, del propio Torombo, de su gente, y de los profesores vinculados a la Peña. Eso es innovación educativa. No hay papel oficial que lo reconozca, pero sí los corazones y el entendimiento de todo el alumnado de Trabajo y Educación Social. Gracias también a ese alumnado. Y por supuesto, a Torombo, siempre.

Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña

lunes, 30 de abril de 2018

Actuación de Alberto López en el CABD


El lugar fue el Salón de Actos del CABD. La asistencia de gente no fue muy alta, pero el ambiente, sin embargo, excepcional, como siempre. El cartel, más que atractivo: el guitarrista Alberto López, presentándonos algunos temas de su reciente disco Detrás de la verdad, y una segunda parte en la que el guitarrista acompañaba al cantaor José Manzano.
No soy entendido en guitarra. Sí entiendo si me gusta mucho, poco o regular. Y esto me entusiasmó. Alberto hizo cuatro temas que están en su disco: por granaínas, por tientos, por tarantas, y por bulerías. Sorprendente, con unos juegos musicales limpios y sutiles, con una riquísima sonoridad. Con cambios melódicos y armónicos prodigiosos. La mano izquierda, sublime; pero vi pronto que la derecha, también. Con un toque a la vez elegante y de una bellísima intensidad.

Alberto derramó sensibilidad, conocimiento y pasión. Conocimiento y pasión unidos, encastrados entre sí. He escuchado a guitarristas con un dominio técnico excelso, pero que me han parecido fríos. Alberto no: sonando preciso y sobrado de técnica, te lastima a la vez. Esa conjunción es rara. La música de Alberto cautiva a cualquier persona que tenga sensibilidad. En clave flamenquísima, directa. Yo me acordé (atención: seguramente voy a decir un disparate, pero es que no soy entendido en guitarra) de Serranito, de Paco de Lucía, de Manolo Sanlúcar, hasta de don Ramón Montoya. Pareciera que Alberto ha incorporado todo ese legado, pero además anda con su propia voz. Escucharlo es tener la oportunidad de pensar con el corazón, de renovar la mirada, de sentir y ensoñar, de crecer.
Cerró esta parte invitando a nuestro amigo Kaveh Nassehi a acompañarle. Kaveh es otro guitarrista de exquisita sensibilidad, sobrado de técnica y de conocimiento, capaz de herirte o de trasladarte a mundos mágicos. Hicieron, con el papel solista de Alberto, un pequeño e intenso homenaje a Paco de Lucía, interpretando su rumba Entre dos aguas.

 
La segunda parte fue con José Manzano al cante. José, simpatiquísimo por cierto, es un consumado cantaor, un fiera en este campo. Tiene un chorro de voz natural, facultades para dar y regalar. Nos hizo tres cantes: alegrías, malagueñas y soleares, con las que recorrió sobre todo estilos de Alcalá. Con esto terminó la cosa. Fuimos testigos de la actuación de un genio de la guitarra y, con él, de un gran cantaor que sabe dominar y templar pero al que, en mi humilde opinión, le faltó entrega y le sobró un punto de egocentrismo, dicho sea con todo el respeto, cariño y reconocimiento del mundo. Ahí ha quedado eso, para felicidad y enriquecimiento de la memoria de los presentes. Muchas gracias, de verdad, a ambos.


Después vino el ratito en la Peña. Me encantó, como siempre, ver a gente que no conocía. Allí estuvieron los dos protagonistas del evento, y gente como Jesús Molina (qué placer, otra vez, hablar con él), Rufino de los Reyes (nuevo amigo de la Peña, desde Castilleja), Bea, Ángeles desde Utrera, Manolo González, Ángeles Cruzado, Paco Rey, Mibri, Paquito Mejías, Kaveh… Hubo hasta alguna cosilla para picar, ¡gracias! Conversaciones sobre cien temas: la actuación del día, el disco maravilloso que ha sacado nuestra amiga Angelita Montoya, el no menos genial de Mari Peña, también querida amiga; se rememoró la presencia maravillosa de Carmelilla Montoya en marzo… Se habló de papeleo, ¡glubs!, tema muy poco flamenco pero que está ahí, de la guitarra…

Pero entre todos los temas, hay uno que quiero resaltar: la importancia, en el campo del flamenco (en el fondo, en todos los ámbitos) de la persona, que es inseparable del artista. Ser una persona íntegra, respetuosa, humilde, con inquietudes, hace mayor aún al artista y no solo a él, sino a todo su entorno. Tenemos la suerte de haber conocido en la Peña a muchísimos artistas con estas condiciones. ¡Qué privilegio!
No acabó ahí la cosa. Fue presentada oficialmente la guitarra de la Peña, recientemente adquirida. Es la que había tocado Kaveh en el escenario junto a Alberto. Alberto la estuvo “probando” y al poco, nuestro amigo Paco Mejías, enorme cantaor, se animó. ¡Vaya delicia! Con el acompañamiento genial de Alberto, Paco hizo una ronda de soleares dulces, sentidas, intensas, emotivas. Y luego por bulerías llenas de lo que tiene que ser, de gracia, desde Jerez hasta cuplés a lo utrerano y lebrijano. Sublime, sencillamente.
Gracias por ser así, Alberto. Gracias, José, por tu arte. Gracias especiales, también, a Kaveh y a Manolo, sin los que esto no hubiera podido ocurrir. Desde luego, a Paco Mejías, por su flamencura maravillosa, a toda la gente antes nombrada, a quienes estuvieron allí.
La próxima, el jueves que viene a las 12:00 en el Paraninfo de la Universidad. Nada menos que Torombo, con el tema ¿Qué puede aportar el flamenco al Trabajo y la Educación Social? Se trata de una actividad académica, aunque está abierta a quien quiera ir. Porque la Peña también aporta en lo académico. Y aviso que no será una charla ni nada parecido, y que están aseguradas las emociones fuertes. Hay que seguir así.
Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña




viernes, 13 de abril de 2018

Actuación de la Peña en Capitanía General

Suele ocurrir que lo que mal empieza, mal acaba. Y esto empezó mal: los artistas que iban a actuar por parte de la Peña, salvo la bailaora, no pudieron hacerlo, por diversas circunstancias, y faltaban dos días para presentarnos allí. Teníamos el compromiso de una actuación organizada por la Peña en Capitanía. No podíamos fallar, por el buen nombre de la Peña: ni en Capitanía, ni en el más humilde colegio, ni donde fuera. Los compromisos hay que cumplirlos y, además, en nuestro caso, tiene que ser con un sello especial que convierta el acto que sea en memorable; y sé que abuso de esta palabra, pero quiero que la sigamos llevando por bandera en cada evento que organizamos o en el que nos implicamos. 





Corriendo, y gracias a las gestiones de Kaveh Nassehi (este gran guitarrista era una de las ausencias involuntarias), pudimos recomponer el cuadro, nunca mejor dicho. Al final, casi de un día para otro, pudimos contar con al guitarrista Alberto López y el cantaor Juan Villar hijo, que acompañarían a la bailaora Carmen Young.





Este acto nos fue solicitado por el Vicerrectorado de Relaciones Institucionales de la Universidad Pablo de Olavide, como parte de la colaboración cultural que este Vicerrectorado mantiene con la Cátedra del General Castaños, con sede en Capitanía. Como el nombre y el lugar indican, estamos en territorio militar. Servidor ni siquiera hizo la mili en su día, así que reconozco que iba con cierta reticencia. Bueno, reticencia relativa: tuve un abuelo militar al que no conoció ni mi padre, pues falleció cuando él tenía solo dos o tres años, allá por 1934. Y, sobre todo, conozco a un par de militares, que considero amigos, y que son para quitarse el sombrero. Además, miro a las personas como personas y no como gente que juega un rol. Una cosa, por cierto, muy de la cultura andaluza. Así que, lo dicho: reticencias relativas, que fueron más relativas aún cuando tuve el gusto de conocer al primer anfitrión, el Coronel Galián, Secretario de la mencionada Cátedra, exquisito en el trato, afable, entregado al tema que allí me condujo, cordialísimo. 



Pero vamos al grano. El precioso salón estaba lleno a rebosar, y eso que el día no acompañaba. El acto, que presentó el Coronel Galián, se abrió con una pequeña charla de servidor, bajo el tema “El Flamenco, más vivo que nunca”. Téngase en cuenta que somos una Peña vinculada a la Universidad, y es importante que ese sello lo llevemos siempre. Expuse a los presentes cómo el flamenco, desde sus inicios, ha estado sometido a augurios sobre su próxima desaparición, a manipulaciones ideológicas desde la época romántica hasta la actualidad, incluso a ataques directos, y siempre ha mostrado una enorme capacidad de resiliencia. Por tanto, y de eso se trataba en lo artístico de lo que íbamos a ser testigos, queríamos celebrar esa capacidad, que hace que el flamenco, pese a todo, esté vivo y bien vivo. Mi sensación es que la exposición realizada interesó mucho al público asistente.



Luego vino lo bueno. Abrió Alberto López con un solo de guitarra por tarantas, que ya preparó al auditorio para la magia, envolviendo la sala de un misterio sobrecogedor, de cadencias que emergían de las entrañas de la tierra, y en las que la propia sala parecía participar. Hizo después Juan Villar una toná que enlazó con seguiriyas, para el baile de Carmen Young. Riqueza cautivadora. Sorpresa mayúscula, para un auditorio que sabía, por la presentación, que Carmen es mexicana. Porque será de donde sea, pero es flamenca sin cortapisas. Y, sí, con técnica, pero baila natural. El público así lo captó. 




A continuación, Juan hizo unos tientos, que remató por tangos. Sabrosos, sentidos, salerosos, con una voz curtida y sentida de verdad. Volvió Carmen a escena para bailar por alegrías, con bata de cola, con la que trazó dibujos de hermosura y precisión inusitadas. Si antes cautivó, ahora el bellísimo teatro era el cielo. Terminaron por bulerías, en las que el saber de Juan y la gracia de los tres, para despedirse, pusieron la guinda a una velada inolvidable. 



En definitiva: Carmen nos regaló en su baile estampas sublimes y elegantes, una combinación de delicadeza y de fuerza, unos juegos de pies como pocos. Mexicana de Triana. Juan, clásico, enjundioso, con dominio preciso del compás y de la escena toda. Y Alberto, sencillamente, fue un prodigio de musicalidad. 


Terminada la actuación, los responsables de la Cátedra del General Castaño nos hicieron entrega de un regalo como recuerdo. Y desde luego, lo vamos a recordar. Tuve la suerte de hablar con muchos de los asistentes, y todas las voces eran de admiración sincera ante el derroche de arte flamenco que acababan de vivir. Me consta que hay algún asistente llegado solo por curiosidad, sin una inclinación señalada hacia el flamenco, pero que desde ese día le va a prestar una atención especial. Eso, a mí, me llena de satisfacción y de emoción. 


Quiero agradecer la presencia de varios socios y socias de la Peña. También las gestiones de Kaveh, pues gracias a él esto sucedió, dejando bien alto el nombre de la Peña. Igualmente, la preciosa amabilidad de los responsables de la Cátedra, que supieron hacer, con elegancia y con calor, que tanto los artistas como servidor nos sintiéramos a gusto, lo que constituye desde luego todo un arte. Ole por ellos. 


Pude ver, además, cómo esta institución es realmente un referente en la vida cultural sevillana. Así que, de corazón, los quiero felicitar desde aquí. Como a la Vicerrectora de Relaciones Institucionales, Pilar Rodríguez, responsable también de que estuviéramos allí, pues fue quien nos hizo la propuesta. Y cómo no: agradecimientos y felicitaciones a Carmen, Juan y Alberto, porque han sembrado, y vaya. Fui testigo de ello y lo vi también en el público que asistió, un público que estuvo de diez, en calidad y en cantidad. 


Esta vez no se cumplió el dicho. Porque la cosa empezó mal, al tener que cambiar artistas y programa con mucha premura, pero terminó de tal forma que, en realidad, no terminó, porque abrió puertas, afectos, caminos, expectativas. Lo digo otra vez: en todos los sentidos, memorable.
 Fernando C. Ruiz Morales
Presidente de la Peña